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La fase del Noooooo!!!!!

Noooo!!! Esa es la palabra favorita de mi pequeño. 😦 Estamos en esa fase que todos los niños de 2-4 años pasan, la fase de negación. En pleno proceso del desarrollo de su personalidad, tratan de encontrar su identidad, diferente de la de sus papás.

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Es una etapa agotadora, en la que se requiere de grandes dosis de paciencia y amor porque nuestra actitud es clave para su desarrollo. No debemos ni conceder todas sus exigencias ni ignorar sus opiniones. Hay cuatro puntos clave que nos pueden ayudar:

  1. Si queremos que obedezca una orden, ésta debe ser clara y directa. No dar mas de una orden.
  2. No gritar ni discutir. Debemos dejar tiempo a que él piense y reflexione.
  3. Utilizar tratos. Que vea que ceder u obedecer tiene recompensa pero nunca las recompensas serán materiales, recompensas en vivencias o elogios. Importante, nunca escatimemos elogios.
  4. No ceder a las rabietas. Debemos esperar a que se les pase y después hablarles con mucho cariño.

Bien, esto es la teoría, en la práctica no es tan fácil. Seguro que sabéis de lo que hablo.

Hijo, ven que vamos a vestirnos…
Nooooooo!!!!
Ponte la chaqueta que salimos…
Noooooo!!!!
Apaga la tele que hay que dormir…
Noooooo!!!!

Y suma y sigue…hasta en sueños!!! Todo es no por sistema y claro, cuando tienes tiempo puedes dialogar y convencerlo a las buenas pero cuando hay prisa o no se puede pasar por otro punto como cuando hay que ponerse el cinturón si o si, la cosa se complica. Hay que reinventarse, buscar nuestros recursos para situaciones de emergencia. Es imposible seguir los pasos aconsejables y nos valemos de lo que sea para convencer a nuestro pequeño.

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“No quiere ponerse la chaqueta”. Día tras día la misma lucha, ya no sabía como hacerle entender que hace frío. Desesperada le dije: Mira, la yosy (nuestra perrita a la que adora) también se pone su chaqueta, y le coloqué a la perrita un mini abrigo de perro y vualá!! Desde ese día tenemos superado el momento chaqueta.

“No quiere irse a dormir”. Le doy dos o tres minutos más para que se haga la idea mientras yo voy bajando la persiana y demás. Cuando vuelvo a por él, acepta irse sin pataleta.

“No quiere bañarse” . “No quiere salir de la bañera”. Me reinvento, cada día jugamos a algo diferente en el momento baño. Prometo en otro post daros ideas en este sentido ya que son juegos muy educativos con los que trabajo las destrezas y la imaginación. Y desde que he puesto este recurso en uso, ya no se niega al baño.

Algo que me funciona mucho es prepararlo para la situación, os explico. Los viernes solemos ir al supermercado con la yaya pero sin saber porqué un día se negó a que ella subiera al coche y lo empezó a tomar por costumbre de modo que no quiere que nadie suba al coche, sólo su padre y yo. Ahora hablo con él antes de que llegue ese momento crucial y razono de porqué la yaya u otra persona tiene que viajar con nosotros. Lo entiende y adiós rabieta.

Pero imaginaros que paciencia, incluso tengo que convencerlo para ir hacer pis porque nunca ve el momento aunque como muchas veces ya se le este escapando. Verlo con el pantalón mojado y negarse hacer pis.

Otras muchas veces ante su nooooo tengo que valerme de recompensas o premios, dejarle el móvil o una chuche. Lo sé, eso no esta bien pero, ¿Quién es perfecta y no se desespera nunca?

Y vosotras, ¿Cómo lo hacéis? ¿Algún consejo? ¿Cómo recargáis vuestra paciencia?

Mamis 2.0

Bea

{ Rabietas infantiles }

 

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Cuando señorita hizo dos años yo estaba esperando que comenzaran  las rabietas infantiles, tenía varias amigas con hijos mayores y ya habían pasado por eso, ellas me comentaban : “¡¡Uff, espera que haga los dos años y ya verás!! Se ponen insoportables.” Entre eso y que yo había leído varias cosas sobre el tema, la verdad es que tenía el miedo metido en el cuerpo. Pasaron los dos años y parecía que mi niña seguía igual, así que pensé que lo habíamos superado sin casi esfuerzo pero lo bueno empezó a los tres años.
La madurez no llega en el mismo momento para todos los niños y esa etapa hay que pasarla y entenderla, es necesaria porque necesitan ir formando su propia personalidad. Es el modo que tienen de decir que no y de fortalecer su individualidad, a esta edad ya entienden que son seres diferenciados de sus padres.
Señorita no hacía grandes pataletas ni rabietas que explotasen de golpe y acabasen de golpe, ella era más bien de empezar un quejido que no tenía fin y se alargaba y alargaba…. Y no sabías que hacer ni dónde meterte. Yo le preguntaba para intentar comprender su llanto pero ni hablarme podía la pobre, casi se enfadaba más y supongo que debía de pensar que no la entendía ni la madre que la había parido… Así que más se frustraba. Y ahí estaba su desesperación y la mía porque a esto de ser madre nadie te enseña y vas aprendiendo a fuerza de equivocarte.

Con el tiempo vi que cuando los horarios se relajaban era peor, bien porque tenía más hambre o porque estaba más cansada, lo mejor era no llevarla al límite y respetar sus horarios.

Si había algo que no ibas a dejarle hacer mejor no ponérselo delante de la cara, por ejemplo, si ese día no podíamos ir al parque intentar evitar pasar por delante.

Tomar aire e intentar tranquilizarme yo, si ella me veía muy nerviosa la cosa iba de mal en peor.

Paciencia, paciencia y más paciencia, esto de la paciencia lo practico mucho desde que soy mami. Hay que entender que es una etapa pasajera y que a todos los niños les llega y les pasa. Como decía mi abuela: “No hay mal que cien años dure ni cuerpo que lo aguante”.

Comprensión y respeto, ellos lo pasan mal porque no saben cómo finalizar ese mal rato y ese sentimiento de impotencia y frustración les desborda. Nosotros somos los adultos y debemos actuar con la madurez necesaria, sin ridiculizarlos, asustarlos o compararlos.
Poco a poco ellos van aprendiendo y van madurando, y es que esto de la inteligencia emocional no es tarea sencilla. Por suerte, hoy en día, se valoran los sentimientos y las emociones e intentamos reconocerlas y entenderlas, no es tarea fácil porque nuestra educación fue diferente pero el resultado merece la pena. Nuestros hijos se merecen que les escuchemos, les entendamos y les demos amor y compresión para que crezcan felices y con una buena autoestima.11

Con peque aún no hemos empezado esa etapa pero todo se andará, espero que esta vez me pille mejor preparada.
Belén

Hijos del consumismo

Soy hija del consumismo. Me he criado entre un montón de juguetes. Los mejores. El mejor ordenador de la tienda, la última muñeca y prácticamente todo lo que se me antojaba.
Era capaz de entrar en una ferretería y encontrar algo que me gustara y quería. Y si por casualidad mis padres (más bien mi madre) tenía la brillante idea de decirme que no, no tardaba más que segundos en poseerme la niña del exorcista y tirarme al suelo llorando.
Hasta el punto de acercarse el dueño de la tienda y regalarme la cantimplora que se me había antojado y para mí era tan importante.
Con el tiempo, me he dado cuenta de que yo he llegado a calibrar el amor de mis padres según los regalos que me hacían. Y digo con vergüenza que aún me pasa (sólo con ellos tengo esta vena materialista). Si para mi cumpleaños o navidades no tienen un detalle conmigo me duele más que si no me dan un beso. Mis padres trabajaban mucho y su forma de mimarme era con regalos y a mí me venía muy bien. Las carencias las noté luego.
Recuerdo cuando a los 10 años dejé de ser hija única. Y la ilusión por la hermanita duró muy poco… Recuerdo llorar con amargura cuando una tarde mi padre me llamó diciendo que me traía un regalo. Yo enseguida sobre-entendí que era el patinete que tanto anhelaba. La sorpresa fue cuando mi regalo era un sacapuntas (muy chulo por cierto) y para mi hermana un coche “enorme” a pedales. Lo cogí, no hice ningún comentario y me encerré en mi cuarto a llorar. No estaba acostumbrada a mostrar mis sentimientos.
Sigo siendo muy caprichosa y se ha notado más al tener a mi pequeño. Creó que estoy creando otro hijo del consumismo.

Espero parar a tiempo y saber CORREGIRME.

Que quede claro que yo no culpo a mis padres, ellos actuaron y siguen actuando
como mejor saben y eso es lo importante.

MAMIS 2.0

{Viviendo la maternidad juntas}