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Como preparar la entrada al cole.

El pasado mes de junio tuve la primera reunión escolar de mi retoño. Conocimos tanto a su maestra como a los papis de los que serán sus compañeros de clase. Salí muy contenta pues la impresión fue excelente, como vivimos en un pueblo en el que nos conocemos todos, resulto ser que su maestra es vecina de mi madre. Y va a la misma clase que su mejor amigo!!!! Mejor imposible.

Tal como se nos aconsejó en esta reunión estamos comprando los materiales con él para motivarlo para el reto. Él ha elegido la mochila y su babero lo hemos confeccionado con detalles de excavadoras (lo que más le gusta como ya os conté). Este es el resultado.

Eso si menudo susto te dan cuando llega la hora de pagar los libros!!! Bravo por esos coles que trabajan con proyectos y no necesitan caros cuadernillos.

Para marcar la ropa, he aprovechado una oferta de Stikets. Estas pegatinas personalizables que se pegan con la plancha las hay de diversas marcas, yo opté por esta en concreto porque el pack era el que mejor se adaptaba a mis necesidades.

También fuimos al pediatra para la revisión rutinaria de los tres años, esa que te exigen en el cole y bueno…fue tan horrible que todavía no lo he superado. Os pongo en antecedentes: desde que nació teníamos como pediatra a una chica encantadora con la que era un placer hablar pero que por desgracia cuando Lucas cumplió sus dos años cambio de centro de salud y en su lugar tenemos a un señor mayor (si digo mayor con razón de causa, ya estaba de pediatra cuando mi marido era pequeño) y con poca paciencia o ninguna con los niños. Como el peque por suerte no enferma demasiado pues solo lo habíamos visto una vez y esta de la revisión era la segunda, total que al niño al no conocerlo le daba miedo y comenzó a llorar. Pues aquí el susodicho doctor no espero a tomar confianza con el niño, a ganárselo, nooo!!! Me obligó a desvestirlo con su mayor pataleta al grito de “no quero mamá”. Yo lloraba por dentro porque no me parecía justo hacerle eso a mi niño, yo respeto su decisión y con calma lo hubiera convencido de que no le iban hacer nada. Pero no me dio alternativa este hombre. En cambio con el enfermero, un encanto de hombre que adora a los niños, no derramó ni una lágrima a pesar de los dos pinchazos de las vacunas… Ya os digo…todavía no lo he superado…miedo me da volver a su consulta.

Empezamos una nueva etapa con alguna duda pues aunque esta muy motivado y quiere ir al cole es un niño que no ha ido a la guardería…

Se me olvida algo??? Mamis de la blogosfera ayudadme.

Bea

Mamis 2.0

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Confesiones de una madre desesperada.

Si…lo reconozco, estoy desesperada, agobiada, aburrida, impotente… Adoro a mi hijo pero ya no se que hacer. Me siento culpable, responsable de esta desesperada situación y eso todavía me hace sentir peor.

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¿Cómo hemos llegado a este punto? Os pondré en  antecedentes. Yo, madre primeriza, seguí al pie de la letra las indicaciones del pediatra. No me salte ni una de las instrucciones de esa famosa hoja de la introducción de alimentos. Tenía miedo a que si no lo hacia así pudiera provocarle alergias alimenticias a mi niño. Cuanto lo lamento!!! Cuanto me arrepiento!!!

Maté la curiosidad de mi hijo por la comida no dejándolo probar aquello que quería porque todavía era pronto según la dichosa hoja. No le di trozos porque… Y si se atragantaba… Y si su estómago no estaba preparado todavía para el alimento que deseaba…

Fueron pasando los meses y los años comiendo comida triturada hasta este preciso momento, en el que ya harta de pucheros y batidora y de que él por si mismo rechace todo tipo de comida distinta a ésta, en que hemos decidido cambiar de tercio. Lo estamos intentando con premios, con motivación pero con pocos resultados. Tras dos semanas barajo la posibilidad de rendición.

Porque decidme… ¿No es desesperante tardar más de hora y media para comer o cenar y no conseguir que se coma tan solo un lenguado? ¿O que este tres horas con la boca llena sin tragar? Claro después de dejar desintegrarse la comida en la boca, debe ser desagradable tragarla pero… ¿Qué puedo hacer yo, simple mala madre mortal sin poderes mágicos para hacer masticar y tragar algo exquisito al queridísimo hijo?

¿Debería rendirme? No puedo llorar más viendo como mi hijo se pasa los días sin comer, como se pone triste cuando llega la hora maldita. Culpable doblemente porque no come sólidos y por estar tan preocupada por lo primero que no disfruto de él. ¿Volveremos a los potitos y a los purés? Me consolaré con unas palabras de la gran Miriam Tirado“nada es para siempre, el nunca no dura eternamente” y esperaré ansiosa a que mi niño decida probar la rica y variada comida que hay detrás de los triturados. Dejaré que siga su ritmo porque esto no es vida para ninguno de los dos. Eso si, hay algo que tengo muy claro…

Si pudiera enmendar mi error desterraría la batidora de mi casa y me sumergiría en el baby led weaning. Prometo hacerlo si voy a por el segundo, sois testigos para que nadie me haga cambiar de opinión. Si todavía no habéis llegado a la introducción de alimentos os recomiendo leer este post sobre el baby led weaning.

Bea
Mamis 2.0

Balanitis?????

Os he de confesar que nunca antes había oído esta palabra hasta que se lo diagnosticaron a mi pequeñín. Resulta que la balanitis es la infección del glande del pene…ahora bien, ¿Cómo he llegado a este problema?

En junio decidí que era el momento de la operación pañal. Me daba pánico el momento pero como se dice…valor y al toro. No sabia si estaba preparado o no pero quise intentarlo ya que cumplía los dos años y era capaz de aguantar muchas horas sin hacerse pis.

Aunque la primera semana resultó dura ya que no conseguí ni siquiera un pis en el orinal, puedo decir que ha ido mejor de lo que esperaba. Cuando empezó a controlar el pis de día también lo hizo de noche y podemos contar con los de dos de la mano las veces que se le escapó la caca. De hecho compré supositorios de glicerina pues ellos se estriñen al cambiar de rutina y no he usado ni uno!!!

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Pero después de todo el verano durmiendo sin pañal y sin mojar la cuna, de repente empezó hacerse pis todas las noches y durante el día se le escapaba antes de pedirlo. Ya estaba yo haciéndome cruces, dándole vueltas a la cabeza a este comportamiento extraño sin saber el porqué. Hasta que una noche, al darle pis antes de acostarnos, le vi su cosita muy roja e inflamada. Algo alarmada, pobre mi niño como le debía de molestar eso en un lugar tan sensible, consulté a mis mamis. Ellas con más experiencia que yo y siempre disponibles sea la hora que sea, enseguida al contarle los síntomas me dieron el “diagnostico” . Aunque no son médicos ni pretenden serlo siempre me consuelan y esa noche, dormí más tranquila sabiendo por fin que le pasaba a mi niño.

Al día siguiente lo llevé al pediatra y lo confirmó. Era balanitis. Me dijo que era algo muy típico de niños a los que les quitas el pañal debido a que ellos se tocan y se exploran con las manos sucias y no como se dice por ahí por mala higiene. Me recomendó lavarle el pene con suero fisiológico introduciendo el líquido por dentro con una jeringuilla y del mismo modo después ponerle crema antibiótica. Mi pediatra que es encantadora, me dijo que si tras el tratamiento el prepucio no bajaba que volviera pues me recetaría una crema para ello para no forzar la cosa.

Desde la primera aplicación noté la mejoría. Esa misma noche ya no se hizo pis en la cuna, ya controlaba de nuevo su esfínter y no he tenido que volver a la consulta. Su pielecita baja sin problemas aunque no es algo que yo le haga a menudo. Todavía se le escapan en ocasiones algunas gotillas si está muy entretenido o por el hecho de aguantarse demasiado pero vamos lo normal en un niño.

Espero que mi experiencia os sirva de ayuda.

Bea.

Mamis 2.0

Amamantar más allá del primer año de vida

Quiero reivindicar y que se oiga muy alto, que la lactancia materna es lo mejor que una madre puede legar a su pequeño y si se prolonga en el tiempo, mejor que mejor.

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Según la OMS y la Asociación Española de Pediatría, la lactancia materna es beneficiosa tanto para la salud del niño (disminución de infecciones respiratorias, otitis y diarreas, menos ingresos hospitalarios,  menor riesgo de muerte súbita del lactante, enfermedades autoinmunes y obesidad, entre otros), como de la madre (menor riesgo de hemorragias en el postparto, cáncer de pecho y de ovario, diabetes, enfermedades cardiovasculares y depresión) y sus beneficios son más evidentes a mayor tiempo de lactancia. El efecto protector de la lactancia materna aumenta en proporción directa con su duración. A pesar de los prejuicios culturales de nuestra sociedad, la lactancia materna más allá de los 2 años sigue teniendo beneficios tanto para la madre como para el niño.  Por ello se recomienda la lactancia materna exclusiva durante los primeros 6 meses de vida, y complementada con otros alimentos hasta los 2 años o más, esto es, hasta que la madre y el bebé lo deseen.

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A pesar de todos estos beneficios basados en investigaciones científicas aún hay quienes la cuestionan y lo que es peor la demonizan. Es indignante oír por televisión como el Dr. González Cano estigmatiza la lactancia materna y a pesar de que la propia OMS y la Asociación Española de Pediatría muestran su inconformidad con sus declaraciones, sigue en su cargo público haciendo daño a madres y bebés.

Os citaré una de las barbaridades de su libro sin ahondar mucho pues no quiero dar publicidad ni a esas sandeces ni a personajes como él. Según este señor la lactancia más allá del año de edad puede provocar el desarrollo en el niño del Complejo de Edipo. Permitirme que me ría de Freud, pues esta teoría me parece la mayor chorrada dicha por un filósofo y psicoanalista y que se diga que por dar el pecho estoy provocando que mi hijo tenga deseos sexuales hacia mi, ya sobre pasa mi mundo. ¿Por qué sólo pensamos en el pecho como carácter sexual?

Estoy harta de las miradas sucias cuando una mamá da el pecho en público y incluso que otras mujeres te juzguen como si por eso no fueras una mujer decente. Dar el pecho es lo más natural y bonito para una madre. Y tras ese pecho desnudo no hay nada más que amor. Todo es cuestión de educación y por desgracia hoy en día la que nos educa es la televisión.

Hay muchas personas todavía que se dejan llevar y más aún si lo dice un pediatra por la televisión y con un libro!!! Señores de la sexta elijan mejor sus entrevistas!!!!!

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Con esto no quiero hacer sentir mal a esas mamás que por sus circunstancias no pueden dar el pecho a sus bebés y no por eso son peores madres, para nada. No estamos juzgando a ninguna mujer, lo mejor es poder elegir teniendo toda la información. Pero tampoco vamos a decir por eso que la leche en polvo es igual de buena que la de una madre y tampoco vale que se me juzgue a mi si decido darle a mi nene el pecho hasta que me de la gana. Porque así pasa, que cuando digo a algunas personas que sigo lactando a mi niño me dicen de todo menos animarme a seguir, me miran como loca. ¿Por qué tendría que privar a mi hijo de algo que se que le beneficia?

Pero además es que lactar es más que alimentar. Dar el pecho afirma el vínculo madre-hijo y proporciona al niño un consuelo y apego inexplicable. Da igual lo que le pase, en tus brazos con su tetilla es feliz. La naturaleza es sabia y deberíamos tenerla más en cuenta.

Bea, mamá de un niño de 23 meses al cual sigo dándole el pecho y es que para nosotros la teta es mucho más que leche. Es apego y cariño, es nuestro momento. Es seguridad, es consuelo…

Mamis 2.0