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AMADA CARLOTA, Esperándote…

Hoy os traigo un post distinto.

Un post muy especial, pues ya tengo parte del material del parto de Carlota, y me apetece un montón compartirlo con vosotr@s.

Fue un día muy especial, dos horas intensas y que no olvidaré jamás. Nuestro bebé venía en camino a la semana 41+4. No sabíamos su sexo. Iba a adentrarme en un mundo a parte, bestial, místico, en mi yo embarazada, en mi yo parturienta. Por fin había llegado el día, el momento, el instante de saber lo que era parir sin miedo y en casa.

Descubrí que la amaba intensamente nada más nacer, como a Martina. Me sorprendió, pues amo tantísimo a mi hija “mayor” que me parecía imposible DUPLICAR el amor. Pero así fue. Un amor brutal, sin límites, se duplica y no divide cuando tienes un segundo hijo. Descubrí mi gran capacidad de amarlas sin fin.

Ahora mismo estoy sentada escribiendo estas líneas con ella durmiendo en mi regazo, es un regalo poder ser su mamá. Ella me eligió y me dejó parir en casa. Y para postres… estamos disfrutando de una lactancia materna estupenda. Ella es mi ÁNGEL.

Paula

…En breve cuando tenga todo el material… ¡nuevo post con todo el parto!

Mil gracias a GEMMA SIVILL FOTOGRAFIA por venir, estar, acompañar y fotografiar nuestro gran día.

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Y Carlota nació entre los suyos, en casa… 

Los últimos días de mi segundo embarazo se hicieron eternos…

Estaba ya en la semana 41+4, hacía un par de días que no quería ni salir a buscar a mi hija a la guardería, pues cada día te preguntan que si aun no ha salido el bebé (¿Es que acaso no se nota?)… Y todo el mundo estaba dispuesto a darte consejos… que hagas esto o aquello… Que si sexo, infusiones de canela, caminar, bajar escaleras… En fin…

23 de abril de 2015

A media mañana llegó mi madre a casa y me desmoroné, empecé a llorar, estaba saturada ya de tanto embarazo y otros temas… Las hormonas hicieron que lo sacara todo y luego me relajara. A medio día le di de comer a Martina e intenté que se durmiera entre contracciones leves. Media hora después, serían las 14h, llegó mi marido y ya le pedí que se llevara a nuestra princesa en coche para ver si así se dormía, que yo ya no podía y creía que estaba de parto, iba a llamar en breve a las comadronas de Néixer a Casa.

Después de varios whatsapp’s con ellas, se pusieron en marcha, ya venían a casa. Las contracciones fueron cada vez a más, ya cada 3 minutos, 2 minutos… ¿ Y si no llegan? Bueno, empecé a bajar persianas, mi marido a encender velitas y a poner música relajante.

Llegaron las comadronas sobre las 14:40h… Justo antes entraba mi marido con Martina dormida en brazos… Ellas empezaron a preparar todo, a tapar el sofá y alfombras, trajeron la silla-taburete de partos, prepararon infusiones para el posparto… Luego comimos juntos, unos más y otros menos…

Empecé con contracciones más espaciadas pero más subidas de tono, como mejor las pasaba era de pié, rotando las caderas y los brazos hacia arriba, no se… me salía solo. ¡Entre una y otra iba comiendo fuet, y bebía zumo…! Qué gusto poder estar en casa en estos momentos y compartirlos con tu marido y las comadronas, todo queda en casa, entre risas y contracciones…

Entre una y otra miraba el móvil, ya que Gemma Sivill, la fotógrafa que fotografió a Martina a los pocos días de nacer estaba de camino e ¡¡¡iba a fotografiar el parto de mi segundo bebé!!! También el equipo de Tve (Televisión Española) estaba de camino, pues se pusieron en contacto con las comadronas y entre las parturientas del mes de abril decidieron (si yo estaba conforme) que me grabaran a mi, por haber ya tenido un primer parto vaginal.

Yo estaba súper tranquila en casa con mis contracciones  ya más intensas cuando llegaron primero unos, Alicia y el cámara, y después Gemma… Casi ni me di cuenta, ya que empezaba a estar dentro de mi mundo, absorbida por el parto, entre gritos (o cantos como lo llaman) y contracciones. De golpe me colgué literalmente de la barandilla de la escalera, fue instintivamente, pues de esa manera relajaba las piernas y hacía fuerza con los brazos, y relajaba las caderas dando paso a que el bebé bajara por su propio peso, poco a poco… Probé la pelota… ¡Y pegué un salto! Definitivamente no iba a servirme… Volví a la escalera….

Después de una de las contracciones, miré a las comadrones y les pregunté si iban a montar la piscina… ¿Y si creían que me faltaban horas aun? Entonces se levantaron de golpe y empezaron a montar la piscina de partos, pues no recordaban que la había pedido… 🙂 Sí, claro que sí ya la montamos, me dijeron, pensábamos que querías un parto seco, ¡¡¡igual ya ni llegamos!!!

Entonces en unos 20 minutos la tuvieron lista y entre dos contracciones pude meterme dentro. Me puse de rodillas agarrada a un extremo de la piscina, pues la naturaleza me lo pedía así. Y mi marido se sentó delante mío en un taburete. Amo ese instante en el que me abrazó. Él estaba conmigo en todos los sentidos. Me sentí arropada, segura de mi misma, juntos habíamos empezado este camino y juntos íbamos a terminarlo.

De los periodistas y de la fotógrafa ni me acuerdo, no los vi en todo el parto. Estaban allí, pero tan respetuosos y silenciosos que no sabía ni dónde estaban.

Las contracciones fueron subiendo más y más, se acercaba el momento sin yo saberlo, empecé a gritar más fuerte, y al pasar una de ellas vi a Alicia que me preguntaba “¿Qué sientes en estos momentos?” Y al querer contestarla, grité “¡¡¡¡que viene otraaaaaaaaa!!!!” Y volví a desaparecer entre mi mundo de parturienta, respirando tranquilamente entre contracciones, pues al menos sabía cuando iban a llegar y sobretodo, sabía que iban a terminar y podría respirar de nuevo… Tranquila, entre los brazos de mi marido.

{ Mi gran miedo era tener que pasar por una inducción como en el parto de Martina, pues fueron tan fuertes y tan seguidas las contracciones que ni un segundo de respirar tenía. Me subí por las paredes literalmente y grité como una leona, FUE EL MAYOR DOLOR QUE HE SUFRIDO NUNCA… Aquí tenéis el parto de Martina }

Un par de contracciones más y oí a María (una de las comadronas) que me decía en voz suave y bajito, cerca de mi oído derecho… ” Lo estás haciendo muy bien, ya queda poco, ahora es la fase de la tortuguita, va a estar unos minutos encajada aquí abajo, como queriendo salir pero no saldrá, no te preocupes, cuando llegue la próxima contracción puja.”

 

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¡¡¡ Qué fuerteeeeee, ya estaba a punto de salir mi bebé!!! Cuando de repende noté como algo se giraba dentro mío, y grité “¡¡¡no lo giréis!!!” Y en seguida me dijeron que ellas no estaban haciendo nada, que era la fase en que el bebé se rotaba solo para poder salir definitivamente… Bualaaaaaaaaaaa… ¡¡¡¡Es verdad!!!! Ya ni me acordaba… Y gritéeee ¡¡¡QUÉ FUEEEEEERTEEEEEEEE!!!! Una y otra vez, una y otra vez entre las siguientes contracciones…

Finalmente después de una de las contracciones más INTENSAS noté el aro de fuego. SÍ SEÑORAS, ¡¡¡EL ARO DE FUEGO!!! Ya pensando en que lío me había metido… Que ya no podía más, que ahora era ya insoportable… ¡Que se acabara yaaaaaaa! ¡QUE ME PARTÍA LITERALMENTE EN DOS!

… Vino una súper contraccióooooooooooOOOOOOOOONNNNN!!!!!

23 DE ABRIL 16:56h

¡¡¡Y salió mi bebéeeee!!!

Me giré, pues estaba de rodillas inclinada hacia delante. Me giré y me senté en la piscina mientras Laia (la otra comadrona) me pasaba el bebé entre las piernas (siempre debajo del agua) y me lo ponía en el pecho a la vez que lo tapaba con una toalla.

Y empecé a llorar… Mi bebé había nacido, estaba aquí con nosotros, mi marido me abrazaba por detrás… Estábamos viviendo el nacimiento de nuestro segundo bebé, en casa, tranquilamente, sin prisas… Y entre lloros no podía parar de decir, qué fuerte, qué fuerte…

Y me preguntaron… ¿Y qué es?, Y yo ¿Cómo?, El bebéeee ¿Es niño o niña? Y lloraba mientras decía, no lo se, NO LO SEEEEE… Y es que en ese momento no te importa qué sexo tieneeeee, una parte de tí ha nacido, ¡¡¡un bebé precioso que vamos a querer y cuidar lo mejor que podamos el resto de nuestras vidas!!!

Y entonces levanté la toalla, y entre el cordón umbilical, la toalla, mis piernas, el agua, mis manos temblorosas… ¡¡¡¡VI QUE ERA UNA NIÑA!!!!

¡¡¡UNA NIÑAAAAAAAAAAA!!!

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¡¡¡UNA NIÑA PRECIOSAAAAAAA, RUBIAAAA, DORADAAAAA, CON UNOS LABIOS BIEN DIBUJADOS Y UNA MIRADA INTENSAAAA!!! ¡¡¡CARIIIIIII ÉS UNA NENAAAA, ÉS UNA CARLOTAAAAAAA!!!! Le grité entre sollozos a mi marido…

GUAUUUU… Es el momento más emocionante que he vivido nuncaaaaa… Y finalmente pensé… SÍ, HAS SIDO CAPAZ DE PARIR A TU HIJA EN CASA. Esa espinita que te quedó con Martina, esa inducción que no querías, ese parto presenciado por tantos profesionales, esos momentos de luchar por tu parto en contra de las enfermeras y médicos, para que fuera lo más natural posible… esa epidural… todo. Se ha curado de golpe.

Hicimos piel con piel al instante. Dejamos que el cordón dejara de latir y luego lo pinzaron… Unos minutos después me ayudaron a salir del agua para sentarme en el sofá con Carlota sobre mi pecho… Y de repente…

BAJÓ MARTINA POR LA ESCALERA, ¡JUSTO SE LEVANTÓ DE LA SIESTA QUE YA HABÍA NACIDO CARLOTA! Eso es el destino, tenía que ser así, de alguna manera estaba escrito. Y sonrió diciendo… ¡Ohhhh… La bebè Carlota! Y yo con la oxitocina rebosando por todos mis poros estaba súper emocionadaaaaa… Martina llevaba varios meses convencida de que iba a ser una niña y unas 3 semanas que sabía que su hermana iba a llamarse Carlota. Lo eligió ella. Yo realmente pensaba que era un niño e iba a llamarse Nil, ¡Aunque otra niña era lo que más deseaba!

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Me incorporé del sofá, ya me dolía la espalda y me senté en la silla de partos, esa que es como una U, y de golpe y porrazo llegó una gran contracción y alumbré la placenta. ¡Dios mío me pareció que era grande como un bebé! Pero que vaaa… en un momento estaba fuera. Fue un poco desagradable, la verdad. 🙂

Después de un rato, pesaron a Carlota. ¡Mi bebé hizo 4,250gr! Y seguidamente me cosieron dos puntitos de nada… Con el bebote que había conseguido sacar y sólo dos. Me pareció súper estupendo, mejor imposible, la verdad. (Eso sí, con anestesia local. Que parecerá mentira pero con la fobia que tengo a  las agujas, me puse a llorar y todo… jeje Y hasta me dolió el pinchazo… jaja después de haber tenido un parto en casa, ¿Quién lo iba a decir?)

Poco a  poco todo se fue calmando, los periodistas se fueron, Alicia se fue súper emocionada. Y yo la recuerdo con mucho cariño. Después se despidió Gemma, con lo ojos húmedos y mirada agradecida… Yo seguía en mi mundo de AMOR… Mi madre estuvo en casa toda la tarde, pese que en un inicio no quería. Yo no lo supe hasta que nació mi bebé, pues estuvo silenciosa en el piso de arriba, rezando todo lo que sabía y atenta de que Martina no se despertara y se encontrara sola. Al final resultará que mi madre es mi ángel de la guarda. De madre solo hay una. Y ella finalmente estuvo conmigo. La quiero muchísimo y lo recordaré siempre.

Poco a poco nos quedamos los de casa, los cuatro y mi madre. Ya había pasado. Estábamos estupendamente y en casa. Un día de Sant Jordi inolvidable.

Estaré eternamente agradecida a mi marido, por quererme y apoyarme desde el primer minuto. Por entender mi necesidad de querer parir en casa, como siempre se había hecho pero con dos comadronas súper competentes, y sobretodo muy cariñosas que me acompañaron durante todo el embarazo, parto y posparto.

A día de hoy, un mes y medio más tarde, recibí su última visita la semana pasada. Su seguimiento me ha parecido excepcional, tanto mi seguimiento de la cuarentena, como el de la lactancia materna, el control del bebé…

¡Pero todo esto merecerá otro post!

Paula

PD: Feliz de poder compartirlo con todos vosotros… ésta es mi manera de entender la vida. Se que muchos lo entenderéis igual y otros totalmente contraria a la vuestra. Así somos todos. Diferentes desde que nacimos.

{ A por el noveno mes de embarazo }

Finalmente una llega al noveno mes de embarazo con un panzón de campeonato, ya cansada de tanto meneo, y más si ya tienes un primer hijo al que ir detrás todo el día el cansancio se duplica, y en mi caso de golpe me fatigo un montón. Hace un mes subía las escaleras tan ricamente y ¡hoy al quinto escalón ya resoplo!

Las contracciones de Braxton Hicks se hicieron presentes hace semanas, pero desde la semana 36-37 son más continuas e intensas, y estos últimos días parece que en algún momento puede empezar el parto, pero luego se estancan y nada de nada. ¡Así que el cuerpo ya se prepara para en GRAN DÍA! He tenido ya contracciones moderadas y largas, pero aun no era el momento, estoy con la L de prácticas y el tema aun no avanza… 🙂

Esta vez he estado tan liada con mil cosas y tan tranquila por otra parte que no me puse a preparar nada para el parto hasta la semana 36, la ropita de mi retoño la tuve lista la semana 37 y la bolsa de “por si acaso” tenemos que ir al hospital hasta la semana pasada, la 38. Esta semana (la 39) estoy pintando de blanco un moisés precioso que me regalaron Natalia & Jonatan este verano, es de madera antiguo y se balancea. Me dio por pintarlo de blanco ¡así que estoy manos a la obra! Cuando fui a su casa por primera vez, su pequeña Enís acababa de nacer e iba a fotografiarla, lo tenían en el salón y me enamoré de él. Lo usaron sus dos pequeños, Izan también… Es muy bonito saber que ha tenido una larga vida. Luego cuando volví casi al año me lo ofrecieron y no me pude resisitir… ¡me lo llevé!

El NOMBRE. ¡Finalmente tenemos ya dos nombres finalistas! Después de tanto darle vueltas a los nombres de niña sin ninguno claro… mi pequeña Martina eligió hace 15 días el nombre de Carlota, si es niña. Está convencidísima que es niña y que se llama Carlota… jeje Quién sabe, ¡los niños tienen ese polvo de estrellas! Y ya hace meses que el de niño lo teníamos claro, si es niño mi marido eligió Nil, así se hubiera llamado ella si hubiera sido niño, así que jugaba con ventaja. ¡Gracias a Dios ya tenemos dos nombres!

En mi primer embarazo no me hice ni una foto decente… después pasé a dedicarme a esto en cuerpo y alma. ¡Y ésta vez no lo he dejado pasar! En la semana 36 conocí a Sara Mey, una fotógrafa estupenda, con quién congeniamos mucho y ¡no tardaremos en visitarla de nuevo! Porque los fotógrafos nos encontramos en estas tierras movedizas 🙂 Si nosotros fotografiamos a familias, niños, recién nacidos… ¿Quién nos fotografía a nosotros? ¡Una difícil decisión! Aquí os dejo unas instantáneas.

¡No dejéis pasar vuestros embarazos sin una fotografía bonita! Yo me arrepentí mucho la primera vez…

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En la semana 36 también empecé clases de Yoga y Natación, ambas para embarazadas. He tenido un embarazo tan movido que no había tenido ni un minuto de tiempo para mi misma. Necesitaba conectar con mi “Yo Embarazada” y con mi bebé. Recuerdo que en la primera clase de Yoga con Anna Santos de MummyKi en Sant Cugat del Vallés (100% Recomendable) me emocioné, casi sin enterarme entré en un plano mental de relajación y de conexión conmigo misma y con mi hijo/a que sentí como poco a poco las lágrimas me resbalaban mejillas abajo (Luego me ha sucedido en casi todas las clases). Y es que lo necesitaba, no me sentí embarazada como con Martina en ningún momento, no plenamente consciente de mi estado y de la vida que llevaba dentro. El trabajo no me dejó, las semanas pasaron volando hasta que llegué al octavo mes. Y de repente necesité un parón.

Llevo más de un mes con dolores en la pelvis/cadera, musculares y óseos. Mis comadronas estaban muy contentas por ello, jeje… Porque quería decir que ya se iban abriendo las caderas preparándose para dar paso a mi bebé el día D… Pero hombreeeee… un mes y pico antes con estos dolores no hacía falta… ¿no? Con unos días antes hubiera sido suficiente…  La verdad es que me duele ya todo. Ahora ya en serio. ¡Y los últimos días se te hacen largos!

Sigo con mi insomnio y mis ardores matutinos, hoy vuelvo a escribiros de madrugada 🙂 No hay manera de dormir más de dos noches del tirón. Esto es agotador. Te levantas a hacer un pis, luego no puedes dormirte, te entran los ardores, te incorporas… Y ya está liada la noche.

Hace dos semanas fue la última reunión de PRE-PARTO en Néixer a Casa (Las comadronas que me llevarán el parto en casa nos dan las clases de Pre-Parto en Barcelona). Después de la clase, las mamás era como si no quisiéramos irnos, cómo si algo nos uniera allí y no nos dejara irnos a casa. Ya se había acabado todo, ya lo siguiente era esperar a que nos llegara el día a cada familia. Y así ha sido, ya han nacido 4 hasta la fecha de hoy, ¡y me da que la siguiente soy yo!

En las semanas 36 y 38 vinieron a casa las comadronas de NaC a visitarme, revisamos todos los análisis previos, las ecografías, informes, cribajes… Me tomaron la tensión junto con Martina, ¡me da que será comadrona! Yo me derretía al verla tan atenta… Y me midieron la altura del útero, la última vez medía 35 cm. Luego estuvo un rato jugando con el centímetro arriba y abajo 🙂 ¡si es que tengo un SOL en casa! Escuchamos como latía el corazón de Carlota o Nil y Martina estaba alucinada… Repasamos todo lo que necesitaré para el parto. Ya la siguiente visita de la semana 39 será mañana Jueves que se publicará el post 🙂

Y hay opiniones de todo tipo, tantas como colores… Cómo decía María en otro post anterior… ¡LOS OPINÓLOGOS! Los que están de acuerdo pero no, los que se echan las manos a la cabeza, los que quieren infundirte miedo, los que no están de acuerdo, los que sí… Pero todos opinan. Pero en fin, éste embarazo y parto han sido muy buscados y queridos de esta manera y  los únicos que debemos estar realmente seguros de lo que queremos o no somos mi marido y yo. Que por eso somos una familia plena y consciente de lo que hacemos o queremos hacer.

Ver nacer a nuestro segundo hijo o hija en casa, en nuestra intimidad, nosotros solos. Pasarlo juntos y estrechar lazos. Vivir la experiencia plenamente y conscientemente. Sentir que has traído tú (nosotros dos) esta criatura al mundo. Y amarla solo nacer de ti. Pasar todo el proceso con o sin Martina, ella decidirá. Es una necesidad emocional que llevo dentro. El no pasar por esta vida como espectadora sino como persona activa. No perderme un momento tan duro pero bonito a la vez, por seguir a la sociedad en la que vivimos, por el qué dirán o por el qué pensarán, no vale la pena. Al fin y al cabo todos pasarán por tu vida y se irán, y nadie la vivirá por ti. No quiero ser una abuelita y pensar que me perdí el parto de mis hijos por seguir a un ginecólogo que me programó una cesárea innecesaria, por creerle y no buscar otro camino. O bien porque mis padres o familia no hubieran estado de acuerdo. Muy triste, ¿no?

Cuando te haces mayor y adulto tienes que seguir tu corazón, y ser responsable de tus actos y decisiones. Cualquier decisión es buena si tu la crees así. ¡Así que a por todas!

Ya quedan pocos días u horas, quién sabe. En cuanto mi cuerpo se sincronice con el de mi bebé empezará la siguiente fase de ésta aventura tan bonita, la danza. La verdad es que ya tengo ganas… ¡Sobretodo de saber que es! Empezó este verano y ya ha pasado el otoño, Navidades, Reyes, Semana Santa… Vaya, ¡que no me haga ya esperar mucho más!

 

¡Feliz día!

Paula

{ Parir en casa }

Hoy en día parir en casa es una opción más que tenemos las mujeres.

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http://www.terradeningu.com

Hacer llegar a  nuestros pequeños a este mundo en nuestro hogar no tiene precio si vas bien acompañada todo el camino, tanto durante el embarazo como parto y postparto.

Hace dos años y poco tuve a mi primera hija, Martina. Con la cual creo que llegué demasiado tarde para tomar la decisión de poder tenerla en casa. A parte de los prejuicios familiares que te rodean, tu inseguridad como primeriza… el NO encontrar quién pudiera acompañarme en ese camino fue definitivo para finalmente tenerla en el hospital.

{Aquí tenéis el parto de Martina}

Esta vez me siento segura, tranquila, ya soy mamá y ya he parido vaginalmente una vez, se lo que es y a lo que me enfrentaré. Aunque cada parto y cada bebé es distinto, tengo plena confianza en mi. Es más, esta vez mi mente no concibe otra manera de traer al mundo a mi segundo retoño si no es teniéndolo en casa, junto a su padre, su hermanita, y un par de comadronas.

Algo íntimo, sin esperas, sin que te corten el parto preguntándote historias varias, sin que te presionen para meterte la oxitocina en vena cada dos por tres, sin revisiones ni tactos, sin que te miren mal porque llegas con tu plan de parto bajo el brazo (pero por favor… ¡¡¡estando ya en el 2015!!! si es que hasta les hacemos un favor llevándolo, así si todo va bien saben de antemano lo que desea la madre sin molestarla… ) Sin escuchar comentarios detrás de la puerta… Sin tener a mi marido mal sentado en una silla horas y horas… Y sin tener a mi hija lejos de mi, sobretodo. Quiero vivirlo todo con ellos. A solas.

ESO ES LO QUE DESEO

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http://www.neixeracasa.com

Deseo poder tener esta experiencia tan salvaje, sentirme a mi misma parir sin prisas, entrar en una nueva dimensión, oírme gritar y partirme en dos, traer al mundo a mi pequeño/a en silencio, sentirlo salir y llorar juntos, amarnos en la oscuridad de nuestra cueva, acompañados de Martina y papi.

Quiero que sea un acto de amor, el más grande de mi vida. Y que nadie me lo robe.

Estoy ya en mi semana 28, a penas entrando en las 12 últimas semanas de mi segundo embarazo. Me siento segura y poderosa. Dueña de mi y de mi cuerpo. Esta vez no valen historias varias, inseguridades y desinformación (aunque lo aprendí todo en mi primer embarazo, pero igual demasiado tarde…).

Estoy tranquila aunque me está pasando volando. Ya la semana pasada empecé el curso de preparto con las comadronas y junto a otras familias que desean lo mismo que nosotros. Esta vez no vale el curso que te ofrece el CAP, ya que está muy bien pero luego no se cumple nada de lo que te cuentan. Esta vez se trata de algo muy profundo, un deseo muy grande, una convicción. Un grupo que te ayuda de verdad. Unas asesoras de primera.

Esta vez lo conseguiré.

Paula