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7 recuerdos que toda madre debe tener

Nuestros hijos crecen tan rápido que a la que nos queremos dar cuenta, ya no son esos bebés que cabían en nuestros brazos. Cuando llega ese momento, nos invade la nostalgia. Por eso es tan importante guardar fuertemente eso recuerdos en nuestra retina y bueno, también porque no conservar esos momentos con fotografías u objetos. Aquí te doy 7 items para que no se te escape nada de su primer añito.

1. Foto de sus primeros minutos de vida: Te aconsejo encarecidamente que, al menos, tengas una foto de ese momento en que coges a tu bebé por primera vez. Sí se que es un segundo mágico y quieres disfrutarlo a tope pero esa foto te permitirá revivirlo siempre. Tu pareja puede hacerla y tan solo  le llevará hacerla dos segundos.

2. Cartilla del embarazo: Son tan sólo papeles pero que cada vez que los veas rememorarás esos meses de ilusión en los que cada visita al especialista era una cita con el niño de tus ojos.

3. Pulsera del hospital: Esa pulserita que les ponen a los bebé en el hospital con su nombre y el tuyo para diferenciarlo del resto, es una  gran reliquia que guardar.

4. Huella de su mano y/o pie: Le impregnamos bien su palma con pintura para niños y la estampamos donde más nos guste. Yo lo hice en una cartulina que después utilice en un mural. También se pueden hacer con masa especial con la que podemos disfrutar de esa huella minúscula en relieve. Aprovecha el momento antes del baño y así luego limpiarlo será más fácil.

5. Libro del bebé: Existen en el mercado muchísimos ejemplos de esto que nos lo ponen muy fácil, con huecos para rellenar. De esta manera anotaremos cada día especial y sus primeras veces. Su primera palabra, su primera papilla, cuando empezó a gatear, cuando comenzó a andar…Porque aunque no queramos todas esas fechas las olvidaremos y es muy bonito recordar sus progresos.

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6. Mechón de pelo:  Quizás te suene raro pero la mayoría de las mamás que conozco guardan un trocito de pelo de su pequeño cuando se lo cortan por primera vez. Yo también lo hice 🙂

7. Cordón Umbilical seco: ¿Por qué no? El trocito de cordón que alrededor de los 15 días de vida se le desprenda a tu bebé lo puedes guardar. Esta seco y lo puedes meter en un bote de orina. Tendrás para el resto de tu vida ese trocito de vida que os unía. 

Seguro que guardamos muchas más cosas, al menos yo, el test de embarazo, el gorrito del hospital, su primer chupete… pero creo que estas son las más significativas para el baúl de los recuerdos de toda mamá.

Bea

Mamis 2.0

¿Sabes qué son los ENTUERTOS? Te interesa saberlo…

En mi primer embarazo no sabía qué eran los entuertos, y me encontré con ellos sin saberlo… ¿Porqué nadie habla de ellos? ¿Porqué nadie te avisa de lo que son? Ni en los cursos de pre-parto, ni las comadronas, ni tu ginecólog@…

Bien yo os lo explico para que no os encontréis con ellos de repente, y sepáis que es una cosa normal que nos pasa a todas. Cómo siempre hablo desde mi conocimiento y cada mujer es distinta. Cada una los pasará de diferente manera e intensidad. Unas igual ni los notan y a otras les irá la vida en ellos…

Los entuertos se producen una vez ya has tenido a tu bebé. Cuando crees que ahora ya todo será un camino de rosas… ¡Llegan de golpe!

Cuando tenemos a nuestros bebés y después alumbramos la placenta, resulta que nuestro útero tiene un tamaño descomunal, comparado a su tamaño habitual cuando no estamos embarazadas. Bien pues nuestro queridísimo útero tiene que volver a su tamaño a marchas forzadas… Así que, dependiendo de cada mujer, empieza a  contraerse y a contraerse… ¡de manera muy dolorosa!

¿Más que un dolor de regla? Para unas sí y para otras más o menos… ¡Para mi fue más que un dolor de regla! Era dolorosísimo…

Después de mi primer parto los entuertos me dolieron un montón, pero recuerdo que eran espaciados y moderados… Pues los entuertos se producen cuando más oxitocina produces. Es decir, en el momento en que das pecho a tu bebé. Ocurre porque la succión de los pezones produce un efecto reflejo en el útero, que hace que se contraiga con más rapidez. Resulta que Martina succionaba lentamente y a tomas más espaciadas, y las fui pasando más o menos bien. Me retorcía un poco pero las aguantaba.

Pero con Carlota… mi pequeña succionaba bien fuerte y se pasaba el día en la teta, así que en menos de 36h tenía el útero en su sitio y la subida de leche a punto. Ya podéis imaginar lo que me dolía, en cuanto me venía un entuerto… ¡hasta chillaba! Fue horroroso… 😦 Yo me agarraba a una almohada bien fuerte e intentaba respirar hondo poco a poco…  ¡Al segundo día me tomé un par de calmantes y todo!

Y además, ésta vez las comadronas me explicaron que con el segundo hijo es peor, porque el útero ya está dado de sí del primer hijo, y el esfuerzo que tiene que hacer para volver a su lugar es mayor. Y con el tercero peor… Y así sucesivamente.

Es algo por lo que debemos pasar, ¡pero os aseguro que yo no tenía ni idea de lo que eran! Así que cuando os encontréis con ellos, ya sabéis lo que son. Os dolerán, ¡pero también sabéis que pasarán! En máximo unos 3 o 4 días ya no tendrás más…

 

¡Un abrazo bien fuerte leonas!

Paula

AMADA CARLOTA, Esperándote…

Hoy os traigo un post distinto.

Un post muy especial, pues ya tengo parte del material del parto de Carlota, y me apetece un montón compartirlo con vosotr@s.

Fue un día muy especial, dos horas intensas y que no olvidaré jamás. Nuestro bebé venía en camino a la semana 41+4. No sabíamos su sexo. Iba a adentrarme en un mundo a parte, bestial, místico, en mi yo embarazada, en mi yo parturienta. Por fin había llegado el día, el momento, el instante de saber lo que era parir sin miedo y en casa.

Descubrí que la amaba intensamente nada más nacer, como a Martina. Me sorprendió, pues amo tantísimo a mi hija “mayor” que me parecía imposible DUPLICAR el amor. Pero así fue. Un amor brutal, sin límites, se duplica y no divide cuando tienes un segundo hijo. Descubrí mi gran capacidad de amarlas sin fin.

Ahora mismo estoy sentada escribiendo estas líneas con ella durmiendo en mi regazo, es un regalo poder ser su mamá. Ella me eligió y me dejó parir en casa. Y para postres… estamos disfrutando de una lactancia materna estupenda. Ella es mi ÁNGEL.

Paula

…En breve cuando tenga todo el material… ¡nuevo post con todo el parto!

Mil gracias a GEMMA SIVILL FOTOGRAFIA por venir, estar, acompañar y fotografiar nuestro gran día.

El (Duro) Inicio de la Lactancia Materna

23 de Abril de 2015

Carlota nació a las 16:56h de un feliz día de Sant Jordi, después de un parto rápido y fácil de apenas dos horas y pico (asombrosamente muy distinto al anterior, de más de 24h… ). Yo pensé que al nacer en casa, en un parto respetado, tranquilamente, sin prisas y con todo el amor del mundo… Treparía hasta mi pecho una vez nacida y se engancharía sin problemas. Qué ilusa…

La realidad fue otra.

Mi pequeña nació, hicimos piel con piel un buen rato, luego lo hizo con su padre mientras yo alumbraba la placenta. La midieron y la pesaron mientras hacíamos piel con piel de nuevo. Me la puse varias veces al pecho pero sin éxito alguno. Las comadronas me ayudaron con posturas y agarres varios, y nada. Pasaron las horas y se tuvieron que ir, volverían a la mañana siguiente. Yo me quedé abrumada en mi cueva con mi retoño, pensando en lo mal que lo pasé con Martina, en lo difícil que fue con ella y el poco éxito que tuve. Todo se me derrumbaba, no podía fracasar de nuevo. Después de varias horas y ya nerviosa por la situación decidí ir a la cama a descansar un poco. Cuando me acordé que con Martina me sucedió lo mismo y la única manera de ponérmela al pecho era estirada en la cama de lado… ¡Cuando por fin mi pequeña se enganchó! Ayyyy Por Dios, no me lo podía creer, empezó a succionar y succionar, me dejó los pezones rojos en una sola noche. Qué dolor. ¡Pero que contenta estaba!

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Fotografía de Gemma Sivill

Llegaron las comadronas de Néixer a Casa, María y Laia, de buena mañana y les pasé parte de todo, ellas también respiraron hondo… Me dolían mucho los pezones. Pues resulta que los tengo de tamaño XXL y su boquita era más bien pequeña. Le sumamos además que le vieron que tenía frenillo… Así que la situación era muuuuy dolorosa. Me cogía muy poco pezón y casi nada de areola, así que de toooodo el rato que estaba casi no sacaba nada, pobrecita mía.

Pero su instinto allí estaba. Luchó como una jabata. En menos de 36h tuve la subida de leche. O comía o lloraba. No había más. Fue muy duro y muy intenso. Pero no estaba yo como para tirar la toalla, madre mía, con lo que me había costado con la primera. Con la segunda iba a ir a por todas.

La subida de leche fue brutal. Qué dolor. ¡Qué dos pelotas duras como tetas tenía! Madre mía… Estaban tersas y calientes. ¡Allí recurrí a las hojas de COL! Sí, sí… De Col… jajaja Parecerá mentira pero como alivian. Cortas una hoja de col, le recortas un agujerito en medio (para el pezón) y te las pones… QUÉ ALIVIOOOO!!! 🙂 Quedan cocidas en un par de horas… Increíble pero cierto. Y así estuve 3-4 días. Que cada dos horas me cambiaba las hojas de col por unas nuevas. Quedaban divinas sobresaliendo del camisón… ¡pero bueno! 🙂

Empezó a subir de peso muuuy lentamente y eso hizo saltar las alarmas a las comadronas. Entonces decidieron empezar con la EXTRACCIÓN PODEROSA mientras descartaban que podía ser, método que creo se inventó Inma Marcos y se trata de sobre-estimular el pecho 5 minutos cada uno / por hora con sacaleches doble durante 3 días (y luego reducir paulatinamente) a parte de todas las tomas que el bebé quiera tomar de tu pecho, para producir más leche y poder dar suplemento a tu bebé de tu misma leche. De esta manera tu ya produces más (con lactancia mixta por ejemplo: la toma que le das al bebé con leche artificial tu cuerpo ya no la produce) y a medida que vas quitándole suplemento, el bebé va mamando más de tu pecho ya que te aseguras que ha ido comiendo durante esos días y está más fuerte que al nacer.

Bueno, a mi se me cayó el mundo. Cuando oí SACALECHES de nuevo no me lo podía creer. ¿Tan difícil era amamantar a mi hija? No podía ser cierto… Pero bueno que si Mahoma no la a la montaña. La Montaña irá a Mahoma. Eso seguro.

Finalmente bajamos a Barcelona a ver a  Inma Marcos, de Néixer a Casa, para que le valorara el frenillo y en caso de necesitarlo cortarle. Se lo cortó. Lo noté al segundo. En cuanto me la puso al pecho chillando del susto y del dolor lo noté, empezó a succionar como una loca y el dolor desapareció de golpe. ¡Bendita Inma! Qué mal lo pasé… Casi lloro más yo que la pequeña. Tenía el corazón en un puño. Pero fueron 2 minutos. Ya había pasado. ¡Ahora nos tocaba disfrutar de una lactancia exitosa y duradera!

Seguí reduciendo la EXTRACCIÓN PODEROSA hasta llegado al mes de vida, que fue cuando mi Carlota recuperó el peso de nacer (4,250kg de niña, preciosa y saludable), tardó lo suyo, pero es que los niños grandes pierden mucho al nacer y luego les cuesta recuperar.

Mientras había seguido el método de ponerme un paño húmedo caliente al pecho antes de la toma, para favorecer el agarre del pezón y preparar el pecho para la toma. Así como aplicarme el mismo, ya frío, después de la toma para que no se me entumecieran.

Para los pezones: Aceite de oliva, antes durante y después. O sea, tooodo el día con los pechos al aire y embadurnados de aceite. Y que les tocara el sol. jeje un panorama precioso jejeje pero que funcionó.

Para prevenir grietas y mastitis: Una buena posición de agarre y el probiótico LACTANZA HEREDITUM. Mano de Santo. No he tenido nada de nada en 3 meses y medio.

En fin que fue una odisea, y los pechos al mes de nacer me dolían mucho aun… Hasta el mes y medio no pude ponerme un sujetador de lactancia ni nada apretadito porque veía las estrellas…

Pero después de tres meses y medio, puedo deciros que es lo mejor que he podido hacer nunca. Que ya no me duelen NADA desde casi los dos meses (que no todas las mujeres somos iguales! Igual tú has tenido o tendrás el camino más llano que yo! Ojalá!) y que ¡disfrutamos de una Lactancia Materna Exclusiva (LME) fabulosa!

He tenido en brazos a mis dos hijas y os aseguro que poder darle el pecho a la pequeña después de todo lo sucedido… es lo más fácil y agradecido que he hecho nunca.

Que teniendo dos niñas voy más descansada que con la primera, ya que por la noche no debo levantarme de la cama. Me giro cuando me busca, le doy el pecho dormida y todo… y seguimos durmiendo. Ni me doy cuenta. Con Martina fue agotador el levantarte, sacarte la leche, dársela, dormirla… Dormirte… Y otra vez… Durante 4-5 meses ¡INHUMANO! Nada que ver.

Que allí donde vas la tienes lista para tomar. No tienes que comprar nada ni lavar nada, ni preparar nada. UNA PASADA. Esta vez he tenido suerte.

Y además es lo mejor que tu hijo puede tomar, tu leche. SU LECHE. Fabricada exclusivamente para él en la medida y temperatura necesaria.

El esfuerzo ha valido la pena, os lo aseguro.

Ahora sí. ¡Disfrutaremos de la LME hasta que ella quiera!

Paula

 

PD: ¡Ahora hacemos teta hasta haciendo el pino si hace falta! 🙂

Y Carlota nació entre los suyos, en casa… 

Los últimos días de mi segundo embarazo se hicieron eternos…

Estaba ya en la semana 41+4, hacía un par de días que no quería ni salir a buscar a mi hija a la guardería, pues cada día te preguntan que si aun no ha salido el bebé (¿Es que acaso no se nota?)… Y todo el mundo estaba dispuesto a darte consejos… que hagas esto o aquello… Que si sexo, infusiones de canela, caminar, bajar escaleras… En fin…

23 de abril de 2015

A media mañana llegó mi madre a casa y me desmoroné, empecé a llorar, estaba saturada ya de tanto embarazo y otros temas… Las hormonas hicieron que lo sacara todo y luego me relajara. A medio día le di de comer a Martina e intenté que se durmiera entre contracciones leves. Media hora después, serían las 14h, llegó mi marido y ya le pedí que se llevara a nuestra princesa en coche para ver si así se dormía, que yo ya no podía y creía que estaba de parto, iba a llamar en breve a las comadronas de Néixer a Casa.

Después de varios whatsapp’s con ellas, se pusieron en marcha, ya venían a casa. Las contracciones fueron cada vez a más, ya cada 3 minutos, 2 minutos… ¿ Y si no llegan? Bueno, empecé a bajar persianas, mi marido a encender velitas y a poner música relajante.

Llegaron las comadronas sobre las 14:40h… Justo antes entraba mi marido con Martina dormida en brazos… Ellas empezaron a preparar todo, a tapar el sofá y alfombras, trajeron la silla-taburete de partos, prepararon infusiones para el posparto… Luego comimos juntos, unos más y otros menos…

Empecé con contracciones más espaciadas pero más subidas de tono, como mejor las pasaba era de pié, rotando las caderas y los brazos hacia arriba, no se… me salía solo. ¡Entre una y otra iba comiendo fuet, y bebía zumo…! Qué gusto poder estar en casa en estos momentos y compartirlos con tu marido y las comadronas, todo queda en casa, entre risas y contracciones…

Entre una y otra miraba el móvil, ya que Gemma Sivill, la fotógrafa que fotografió a Martina a los pocos días de nacer estaba de camino e ¡¡¡iba a fotografiar el parto de mi segundo bebé!!! También el equipo de Tve (Televisión Española) estaba de camino, pues se pusieron en contacto con las comadronas y entre las parturientas del mes de abril decidieron (si yo estaba conforme) que me grabaran a mi, por haber ya tenido un primer parto vaginal.

Yo estaba súper tranquila en casa con mis contracciones  ya más intensas cuando llegaron primero unos, Alicia y el cámara, y después Gemma… Casi ni me di cuenta, ya que empezaba a estar dentro de mi mundo, absorbida por el parto, entre gritos (o cantos como lo llaman) y contracciones. De golpe me colgué literalmente de la barandilla de la escalera, fue instintivamente, pues de esa manera relajaba las piernas y hacía fuerza con los brazos, y relajaba las caderas dando paso a que el bebé bajara por su propio peso, poco a poco… Probé la pelota… ¡Y pegué un salto! Definitivamente no iba a servirme… Volví a la escalera….

Después de una de las contracciones, miré a las comadrones y les pregunté si iban a montar la piscina… ¿Y si creían que me faltaban horas aun? Entonces se levantaron de golpe y empezaron a montar la piscina de partos, pues no recordaban que la había pedido… 🙂 Sí, claro que sí ya la montamos, me dijeron, pensábamos que querías un parto seco, ¡¡¡igual ya ni llegamos!!!

Entonces en unos 20 minutos la tuvieron lista y entre dos contracciones pude meterme dentro. Me puse de rodillas agarrada a un extremo de la piscina, pues la naturaleza me lo pedía así. Y mi marido se sentó delante mío en un taburete. Amo ese instante en el que me abrazó. Él estaba conmigo en todos los sentidos. Me sentí arropada, segura de mi misma, juntos habíamos empezado este camino y juntos íbamos a terminarlo.

De los periodistas y de la fotógrafa ni me acuerdo, no los vi en todo el parto. Estaban allí, pero tan respetuosos y silenciosos que no sabía ni dónde estaban.

Las contracciones fueron subiendo más y más, se acercaba el momento sin yo saberlo, empecé a gritar más fuerte, y al pasar una de ellas vi a Alicia que me preguntaba “¿Qué sientes en estos momentos?” Y al querer contestarla, grité “¡¡¡¡que viene otraaaaaaaaa!!!!” Y volví a desaparecer entre mi mundo de parturienta, respirando tranquilamente entre contracciones, pues al menos sabía cuando iban a llegar y sobretodo, sabía que iban a terminar y podría respirar de nuevo… Tranquila, entre los brazos de mi marido.

{ Mi gran miedo era tener que pasar por una inducción como en el parto de Martina, pues fueron tan fuertes y tan seguidas las contracciones que ni un segundo de respirar tenía. Me subí por las paredes literalmente y grité como una leona, FUE EL MAYOR DOLOR QUE HE SUFRIDO NUNCA… Aquí tenéis el parto de Martina }

Un par de contracciones más y oí a María (una de las comadronas) que me decía en voz suave y bajito, cerca de mi oído derecho… ” Lo estás haciendo muy bien, ya queda poco, ahora es la fase de la tortuguita, va a estar unos minutos encajada aquí abajo, como queriendo salir pero no saldrá, no te preocupes, cuando llegue la próxima contracción puja.”

 

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¡¡¡ Qué fuerteeeeee, ya estaba a punto de salir mi bebé!!! Cuando de repende noté como algo se giraba dentro mío, y grité “¡¡¡no lo giréis!!!” Y en seguida me dijeron que ellas no estaban haciendo nada, que era la fase en que el bebé se rotaba solo para poder salir definitivamente… Bualaaaaaaaaaaa… ¡¡¡¡Es verdad!!!! Ya ni me acordaba… Y gritéeee ¡¡¡QUÉ FUEEEEEERTEEEEEEEE!!!! Una y otra vez, una y otra vez entre las siguientes contracciones…

Finalmente después de una de las contracciones más INTENSAS noté el aro de fuego. SÍ SEÑORAS, ¡¡¡EL ARO DE FUEGO!!! Ya pensando en que lío me había metido… Que ya no podía más, que ahora era ya insoportable… ¡Que se acabara yaaaaaaa! ¡QUE ME PARTÍA LITERALMENTE EN DOS!

… Vino una súper contraccióooooooooooOOOOOOOOONNNNN!!!!!

23 DE ABRIL 16:56h

¡¡¡Y salió mi bebéeeee!!!

Me giré, pues estaba de rodillas inclinada hacia delante. Me giré y me senté en la piscina mientras Laia (la otra comadrona) me pasaba el bebé entre las piernas (siempre debajo del agua) y me lo ponía en el pecho a la vez que lo tapaba con una toalla.

Y empecé a llorar… Mi bebé había nacido, estaba aquí con nosotros, mi marido me abrazaba por detrás… Estábamos viviendo el nacimiento de nuestro segundo bebé, en casa, tranquilamente, sin prisas… Y entre lloros no podía parar de decir, qué fuerte, qué fuerte…

Y me preguntaron… ¿Y qué es?, Y yo ¿Cómo?, El bebéeee ¿Es niño o niña? Y lloraba mientras decía, no lo se, NO LO SEEEEE… Y es que en ese momento no te importa qué sexo tieneeeee, una parte de tí ha nacido, ¡¡¡un bebé precioso que vamos a querer y cuidar lo mejor que podamos el resto de nuestras vidas!!!

Y entonces levanté la toalla, y entre el cordón umbilical, la toalla, mis piernas, el agua, mis manos temblorosas… ¡¡¡¡VI QUE ERA UNA NIÑA!!!!

¡¡¡UNA NIÑAAAAAAAAAAA!!!

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¡¡¡UNA NIÑA PRECIOSAAAAAAA, RUBIAAAA, DORADAAAAA, CON UNOS LABIOS BIEN DIBUJADOS Y UNA MIRADA INTENSAAAA!!! ¡¡¡CARIIIIIII ÉS UNA NENAAAA, ÉS UNA CARLOTAAAAAAA!!!! Le grité entre sollozos a mi marido…

GUAUUUU… Es el momento más emocionante que he vivido nuncaaaaa… Y finalmente pensé… SÍ, HAS SIDO CAPAZ DE PARIR A TU HIJA EN CASA. Esa espinita que te quedó con Martina, esa inducción que no querías, ese parto presenciado por tantos profesionales, esos momentos de luchar por tu parto en contra de las enfermeras y médicos, para que fuera lo más natural posible… esa epidural… todo. Se ha curado de golpe.

Hicimos piel con piel al instante. Dejamos que el cordón dejara de latir y luego lo pinzaron… Unos minutos después me ayudaron a salir del agua para sentarme en el sofá con Carlota sobre mi pecho… Y de repente…

BAJÓ MARTINA POR LA ESCALERA, ¡JUSTO SE LEVANTÓ DE LA SIESTA QUE YA HABÍA NACIDO CARLOTA! Eso es el destino, tenía que ser así, de alguna manera estaba escrito. Y sonrió diciendo… ¡Ohhhh… La bebè Carlota! Y yo con la oxitocina rebosando por todos mis poros estaba súper emocionadaaaaa… Martina llevaba varios meses convencida de que iba a ser una niña y unas 3 semanas que sabía que su hermana iba a llamarse Carlota. Lo eligió ella. Yo realmente pensaba que era un niño e iba a llamarse Nil, ¡Aunque otra niña era lo que más deseaba!

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Me incorporé del sofá, ya me dolía la espalda y me senté en la silla de partos, esa que es como una U, y de golpe y porrazo llegó una gran contracción y alumbré la placenta. ¡Dios mío me pareció que era grande como un bebé! Pero que vaaa… en un momento estaba fuera. Fue un poco desagradable, la verdad. 🙂

Después de un rato, pesaron a Carlota. ¡Mi bebé hizo 4,250gr! Y seguidamente me cosieron dos puntitos de nada… Con el bebote que había conseguido sacar y sólo dos. Me pareció súper estupendo, mejor imposible, la verdad. (Eso sí, con anestesia local. Que parecerá mentira pero con la fobia que tengo a  las agujas, me puse a llorar y todo… jeje Y hasta me dolió el pinchazo… jaja después de haber tenido un parto en casa, ¿Quién lo iba a decir?)

Poco a  poco todo se fue calmando, los periodistas se fueron, Alicia se fue súper emocionada. Y yo la recuerdo con mucho cariño. Después se despidió Gemma, con lo ojos húmedos y mirada agradecida… Yo seguía en mi mundo de AMOR… Mi madre estuvo en casa toda la tarde, pese que en un inicio no quería. Yo no lo supe hasta que nació mi bebé, pues estuvo silenciosa en el piso de arriba, rezando todo lo que sabía y atenta de que Martina no se despertara y se encontrara sola. Al final resultará que mi madre es mi ángel de la guarda. De madre solo hay una. Y ella finalmente estuvo conmigo. La quiero muchísimo y lo recordaré siempre.

Poco a poco nos quedamos los de casa, los cuatro y mi madre. Ya había pasado. Estábamos estupendamente y en casa. Un día de Sant Jordi inolvidable.

Estaré eternamente agradecida a mi marido, por quererme y apoyarme desde el primer minuto. Por entender mi necesidad de querer parir en casa, como siempre se había hecho pero con dos comadronas súper competentes, y sobretodo muy cariñosas que me acompañaron durante todo el embarazo, parto y posparto.

A día de hoy, un mes y medio más tarde, recibí su última visita la semana pasada. Su seguimiento me ha parecido excepcional, tanto mi seguimiento de la cuarentena, como el de la lactancia materna, el control del bebé…

¡Pero todo esto merecerá otro post!

Paula

PD: Feliz de poder compartirlo con todos vosotros… ésta es mi manera de entender la vida. Se que muchos lo entenderéis igual y otros totalmente contraria a la vuestra. Así somos todos. Diferentes desde que nacimos.