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Los opinólogos que saldrán como setas… ¡Y sus frases para olvidar!

Cuando una mujer acaba de tener un bebé, surgen a su alrededor un montón de expertos y expertas que en seguida se prestarán a dar sus infalibles consejos. Son lo que yo llamo opinólogos. Por supuesto cada uno te dirá que tiene la razón y que su método es el  mejor de todos.

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Es triste que muchas mujeres, aún habiendo pasado por ser madres primerizas y sabiendo lo confundidas y perdidas que se sienten las nuevas mamás, corramos a llenarla de consejos que no nos ha pedido y que en la mayoría de las veces solo sirven para confundirla o, peor aún, para hacerle sentir mal.

Os dejo alguna de las frases que os dirán y que directamente deberéis ignorar. Aunque ya os digo, que el repertorio es infinito y desgraciadamente, cuando creías que ya lo habías oído todo, ¡Zas!, aparece un experto con una ocurrencia nueva…

Frase nº1. Tu leche no sirve. Este niño se queda con hambre.

Cuando tuve a mi primera hija, me duró la lactancia apenas un mes y medio. Era muy joven y tenía mucha leche, muchísima, pero por alguna razón todos los que estaban a mi alrededor, pediatra incluído, me repetían que mi leche era desnatada. Vamos, que no valía.

Muchos años después, con mi segundo hijo, pude darle el pecho durante nueve meses y medio. Os digo que mi hijo era un lechón, comía cada dos/tres horas y estaba en el percentil 95. Pero, ¿no habíamos quedado que mi leche no valía? ¿Ahora resulta que mi leche pasó de desnatada a supervitaminada?

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Tras demostrar al mundo que mi leche valía, llega la clásica frase de: este niño se queda con hambre. Algunos piensan que los niños solo lloran por hambre. Afortunadamente cada ser humano tiene una personalidad propia. Hay adultos que odian la verdura, otros no quieren ni probar el pescado, unos comen como limas y otros como pajaritos. ¿Y los niños?, pues igual, cada uno tiene su personalidad y come de forma distinta.

Que tu vecina del quinto le de al niño de merendar un plátano, tres galletas y una manzana, no significa que tu hijo tenga que comer igual.

Frase nº2. Si lo coges en brazos lo malcrías. Si lo metes en la cama lo acostumbras.

Aquí me entran las dudas de si algunas personas piensan que un bebé es como un Nenuco, que lo tienes en la cuna tumbado y ni se mueve, ni llora, ni nos necesita. Si no coges en brazos a tu hijo cuando es un bebé indefenso y que te necesita más que el aire que respira, entonces, ¿Cuándo sea mayor tampoco le darás tu apoyo o no le ayudarás cuando tenga un problema?

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Algunos bebés necesitan más estar cerca de su madre, otros son más independientes y pueden estar a gusto estando en sus cunas.  Volvemos a que cada niño tiene una personalidad distinta. Que tu hijo sienta que cuando te necesita le respondes ¿Es malcriarlo? ¿Te imaginas que llamas a tu madre porque te ha ocurrido algo y quieres contárselo y tu madre te dice que te aguantes que se va de compras?

Yo no soy adivina, ni tengo una bola de cristal, pero os aseguro que mi hija con 19 años no me pide que la coja en brazos,  ni viene a mi cama a dormir. No conozco ningún niño que no haya vivido sus etapas y se haya vuelto independiente de sus padres.  Lo que si sé, es que si yo le enseño a mi hijo a que sus padres lo consuelan cuando lo necesite, aprende a ser un niño independiente y feliz, porque sabe que su familia estará ahí cuando la necesite.

Frase nº3. Este niño tiene frío.

Mi hijo pequeño nació en Enero, pero es igual que su padre, muy pero que muy caluroso. En invierno mientras yo estoy con un jersey de cuello alto, mi marido apenas lleva una camiseta fina y mi hija mayor en cambio duerme con dos plumones.  ¡Anda, pero si otra vez somos seres humanos totalmente distintos!

Es muy probable, que si tu hijo sea caluroso como el mío, alguien se asome al carro, lo mire y te diga. Abrígale, que este niño tiene frío. Que no señora, que no, que el niño es vasco.  Y casi tienes que pedir perdón por estar en la sala de espera del pediatra rodeada de niños con gorros, bufandas, guantes y sacos, mientras el tuyo apenas lleva una camiseta…

Frase nº4. Mi niño hace, mi niño dice…

Algunas madres tienen alma de contable, y se pasan la vida comparando datos. Se acercan sigilosamente en el parque, miran de reojo a tu hijo y en seguida te sueltan, mi niño pesa, mi niño mide,  mi niño tiene ya todos lo dientes, mi niño ya come solo, anda, usa el orinal y un largo etc.  Vamos, algunos niños sólo les falta haber empezado una carrera en la universidad.

Preguntan y preguntan hasta que encuentran algo en lo que sus hijos son mejores, entonces es cuando vienen los consejos y el explicarte detalladamente lo mal que lo estás haciendo…

En fin queridas mamás, siempre se ha dicho que  el peor enemigo de una mujer, es sin duda otra mujer. En este caso, tendemos a juzgarnos entre nosotras, nos machacamos, nos criticamos y defendemos como verdades verdaderas nuestras propias experiencias. Que algo sea bueno  para mi, para mi familia, no significa que sea lo mejor.

Por eso hay que resistir la tentación de sacar la opinóloga que llevamos dentro cuando alguien cercano a nosotras acaba de tener un bebé. Yo prefiero esperar a que me pregunte, que sea la nueva mamá la que me pida opinión. ¿Puedo ayudarla a resolver su duda, estoy suficientemente informada? Entonces perfecto, puedo decirle, mira esto es lo que yo hago.

Si algo he aprendido en todos estos años es que las verdades absolutas no existen, lo que hoy me vale mañana ya no me sirve. Lo mejor que podemos ofrecer a una mamá es respeto, apoyo y comprensión,  mucha comprensión. Eso, sin duda, es el mejor regalo que podemos hacer a los nuevos padres.

María.