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Del hospital a casa.

Ya hemos pasado el primer mes y la verdad ha sido y está siendo durillo, para que voy mentir. Ya no recordaba lo que era no dormir por las noches. Y es que mi pequeño glotón se despierta cada dos horas para mamar y en una de esas (su favorita son las seis de la mañana) se desvela. Osea que duermo tan solo hora y media seguida y un total de cómo mucho cinco horas si llega.

A nivel físico me he recuperado enseguida, a la semana ya había perdido todo el peso de más y los cinco puntos del desgarro no me han dolido para nada.

A nivel psicológico u hormonal, ahí vamos. Tengo mis momentos de bajón pero hasta la fecha puedo respirar ya que no me ha visitado mi depresión post parto y eso para mí ya es mucho. Eso sí, tengo unas lagunas de memoria!!!! Lo peor vendrá cuando a papá se le acaben estas maravillosas ocho semanas de paternidad y me quede sola en casa con mis dos chicos. Porque la verdad es que me ayuda mucho y el ratito que se ocupa el de todo y yo duermo la siesta es fabuloso.

Este mes ha dado mucho de sí. De hecho creo que voy a pedir que añadan dos deportes olímpicos mas para las siguientes Olimpiadas, comer en relevos y la maratón indoor. Decidme por favor que no soy la única que recorre toda la casa cual maratón de gran resistencia para que su retoño se duerma o al menos no llore. O…como conseguir comer o cenar los tres a la vez, casi misión imposible ya que el pequeñín se resiste a esas horas a estar en la hamaquita.

Y si consigues ser el mejor en estas dos pruebas deportivas, te conceden la medalla al eructo. Porque no se lo que es ir limpia jajajaja.

Lo tomaremos con humor y paciencia, porque la maternidad es muy bonita pero también es dura sobretodo los primeros meses en los que ambos nos tenemos que conocer y adaptar. Pienso muchas veces que no debe ser fácil la vida extrauterina. Dentro no sienten ni hambre, ni frío ni calor, ni dolor de barriga, y después se les acumula mil sensaciones que gestionar y nosotr@s debemos ayudarles y enseñarles a vivir.

Bea

Mamis 2.0

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¿Verdad o mentira?

Hoy quiero compartir con vosotr@s las declaraciones de Samanta Villar en el ABC. Como ella ha dejado su opinión, yo también quiero dar la mía (aunque no soy figura televisiva jajaja) más que nada porque no comparto su visión. Somos muchos, padres y madres para los que tener hijos es lo más.

Ella nos habla de que se pierde calidad de vida cuando se tienen hijos. ¿Verdad o mentira?

Bien, para mi la calidad de vida es ser feliz y no depende de las cosas materiales que tenga ni de los viajes que pueda hacer al año porque este donde este lo que quiero es rodearme de esas personas a las que quiero, mi pequeña familia. Ellos son los que le dan calidad a mi vida. Las comodidades  y los placeres no te abrazan ni te comen a besos. Tu vida estará vacía si no la llenas con cosas de valor. El dinero va y bien y las circunstancias cambian de la noche a la mañana.

Para ella la maternidad es dura, con inconvenientes insoportables,  dificultades extremas y un sacrificio estratosférico y como nadie te cuenta la realidad tomas una decisión engañada… ¿Verdad o mentira?

¿¿¿Insoportable, extremo, estratosferico??? Parecen los adjetivos de alguien que esta describiendo su escalada al Everest!!! TODO lo que verdaderamente merece la pena en esta vida necesita por nuestra parte un esfuerzo y un sacrificio. Claro que la maternidad es dura, pero merece tanto la pena… Más que cualquier vida llena de placeres u horas de diversión. 

No estoy en contra de esas mujeres que deciden no ser madres, para nada. Las respeto en gran manera pues cada cual decide que quiere hacer con su vida y tiene sus propias metas.

Si la maternidad fuera tan horrible, las madres no iríamos a por el segundo hijo. Seguro que detrás de sus declaraciones hay un duro postparto que no le ha permitido disfrutar de su maternidad.

Según ella debemos abandonar ya esta idea de que la maternidad es el último escalón en la pirámide de felicidad de una mujer. ¿Verdad o mentira?

No se debe generalizar. Para muchos hombres y mujeres tener hijos es felicidad. Tenemos como anticuado el concepto de familia pero para muchos todavía tener una familia es algo de gran gozo y los hijos, para muchas mujeres si son la cúspide pues prefieren ser madres antes que cualquier éxito laboral. 

Si es cierto que la maternidad está infravalorada, que no tenemos facilidades para la conciliación pero a pesar de todo, tener hijos es maravilloso.

Para mi, mi hijo es mi mejor adorno, mi mejor decisión en la vida. No quiero el reconocimiento de nadie, me sobra con su te quiero antes de ir al cole o de acostarse. Y repito, esta es sólo mi opinión, sin críticas, y la de otras madres y padres pero que también tienen derecho hacerse oír.

Bea

Mamis 2.0

Reflexiones de una madre repleta de oxitocina

La maternidad es una montaña rusa de emociones, tu cuerpo está repleto de oxitocina y tu mundo se llena de sentimientos profundos  que te hacen reír o llorar por cualquier cosa.

La maternidad te obliga a bajar el ritmo frenético que llevamos, te obliga a parar, a estar tumbada en el sofá mucho tiempo con tu bebe pegado a la teta, acariciándolo, contemplándolo. Te pasarías horas solo mirando sus ojos, sus pequeñas manos.

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Y tu mundo cambia para siempre, te vuelves más tolerante con el resto de madres, aprendes a relajarte, a no tener que sentirte siempre perfecta, a ser menos egoista. Todo tu tiempo se va en el bebé y te das cuenta que no pasa nada si la casa está menos limpia,  o si no has ido a la peluquería en no se cuantos días. Es más, ¿qué es peluquería?

El mundo se vuelve diferente, más suave, más lento, más largo por todas las horas del día y de la noche que no duermes, pero infinitamente más interesante.

Te miro a los ojos, aunque sean las cuatro de la mañana, y me devuelves una mirada que no tiene tiempo, son ojos de persona sabia. Y entonces caigo en la cuenta de que siempre has estado conmigo.

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Cada mujer nace con un número de óvulos, los que la acompañarán a lo largo de su vida, hasta que en algún momento se produce el milagro de la vida. Así que, mi pequeño bebe, me ha acompañado a lo largo de toda mi vida.

Hemos compartido juntos cada paso que he dado, cuando he sido feliz o cuando he llorado, mi pequeño ha estado ahí, esperando paciente, contemplando.  Hasta que un buen día, decidió que era el momento y me eligió.

Hace poco,  leí un libro sobre terapia regresiva y la posibilidad de que hubiera otras vidas.  Se llamaba lazos de amor de Brian Weiss.  Brian Weiss es un psicólogo que utilizaba la terapia regresiva en sus consultas para que las personas retrocedieran en el tiempo y volvieran a sentir los traumas de la infancia que les hacían enfermar en el presente.

Lazos de amor

A veces sus pacientes regresaban a otras vidas y revivían experiencias que les condicionaban en la vida actual. En el libro explica, que las personas somos como los árboles. Hay personas que están destinadas a encontrarse a lo largo de muchas vidas, porque comparten las mismas ramas. También explica  que los hijos eligen a los padres.

Yo no se si hay o no otras vidas, pero ¿no sería maravilloso pensar que tu hijo te ha elegido como madre o padre para acompañarlo en esta aventura que es la vida?  Me siento increíblemente agradecida de pensar que mi hijo nos ha elegido. También siento una gran responsabilidad de pensar en que debo hacerlo bien. Luego recuerdo que ha sido él el que nos ha elegido, así que será porque somos perfectos para el.

Vuelvo a mirarte a los ojos y enseguida me sonríes, da igual que la habitación esté en penumbra, intuyo tu cara y siento tu alegría. Sería muy hermoso pensar que algún día, en otro lugar o en otra vida exista la posibilidad de volver a encontrarte, de volver a sentir tu mirada, tu olor y el inmenso amor que me llena cada vez que te miro.

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Definitivamente estoy llena de oxitocina, despacio para no despertar al resto de habitantes de esta locura de habitación para cuatro, busco el despertador. Las cinco y media de la mañana. Sonrío, miro a mi alrededor. Erick sigue jugando, intenta coger uno de sus pequeño pies con sus manos. Mi marido duerme en el filo de la cama. Mi hijo mayor descansa abrazado a su padre. Me siento muy afortunada, dentro de este caos de cama, de esta especie de puzzle de piernas brazos y caras.

Y pienso porque no, ojalá existan muchas vidas, ojalá volvamos a encontrarnos, ojalá pueda devolveros en cada una de ellas toda la felicidad que me estáis dando.

Maria.