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{ La importancia de crear tu TRIBU }

Lo sé, no soy muy regular para esto de escribir, lo siento, pero no me da la vida ni la inspiración. Los numerosos despertares nocturnos del Agapito (así lo llamo cariñosamente) me dejan con cero neuronas y solo deseando dormir en cuanto tengo un ratito.

Quizás esto de la tribu suene algo raro jajaja pero es lo mejor que podemos tener las mujeres cuando nos convertimos en madres. Ya se sabe que la mejor terapia es hablar con las amigas cuando una se encuentra en crisis… pues esto es lo mismo. Un grupo de apoyo en esta nueva fase de tu vida, mamás que están o han pasado por lo mismo que tú y que te ayudan con tan solo una conversación.

Como ya sabéis, detrás de este blog hay una tribu de mamis de toda la geografía española que viven unidas a golpe de click gracias a la tecnología.

Y la verdad es muy enriquecedor porque aprendemos unas de otras, nos consolamos, nos ayudamos, nos aconsejamos, nos apoyamos…siempre desde otro punto de vista diferente al nuestro.

No es lo mismo la maternidad en un clima cálido como lo hacen muestras Canarias que hacerlo desde el frío de Zamora. O tener ayuda familiar que criar a tus hijos lejos de tu madre sin su apoyo y consejos. Porque no es lo mismo hacerlo en una gran capital como Madrid o Barcelona donde tienes que usar transporte público que desde un pueblecito donde a todos los lados puedes ir andando. O tener un hijo que tener tres. O conciliar vida familiar y laboral que ser ama de casa…

Todas somos madres que amamos a nuestros hijos e iguales en el fondo, pero al llevar vidas tan distintas siempre hay otra perspectiva de las cosas, un consejo o visión de tus problemas diferente de esa que te tiene agobiada y que te ayuda en tu maternidad. Un gran libro dice… En la multitud de consejeros hay logro. Y así es.

Algunas de nosotras tenemos la suerte de vivir cerca y poder vernos cada semana, otras aprovechamos las vacaciones para quedar y vernos y otras todavía no tenemos la suerte de conocernos en persona pero aún así nuestra confianza es plena.

Esta es mi tribu, nuestra tribu.

Y porque os cuento todo esto?? Bueno una razón es porque ahora ya nos podéis seguir por Instagram y hay curiosidad por saber del blog y otra es que estamos preparando un super sorteo muy especial. Os cuento, cuando nace un nuevo bebé en la tribu siempre hacemos un regalo conjunto, siempre regalamos lo mismo, una canastilla artesanal con cositas preciosas para ese nuevo retoño que nos elabora Lequat.

Gracias a la colaboración de la fantástica chica que hay detrás de esta marca podemos ofreceros una pieza artesanal de esa canastilla. Os animo que visitéis su página en Instagram y nos digáis que es lo que más os gustaría que se sorteara.

En breve ya os daremos más detalles de cómo participar en el sorteo.

Mamis 2.0

Cuando tu bebé no es como lo habías soñado by Vanesa del blog ¿Y de verdad tienes tres?

Llega ese momento en el que decides ser madre. A veces cuesta más tiempo, a veces menos, pero al final el milagro se produce. Esas dos rayitas y ese análisis que te lo confirman y ahí ya cambia todo. Ilusiones, planes, proyectos, imágenes casi reales que se proyectan en tus pensamientos y en tus sueños acerca de cómo será, de sus primeros pasos, sus primeras palabras…

Sin embargo hay ocasiones en las que ocurre que el embarazo sufre de complicaciones, o hay sufrimiento fetal, o problemas en el parto, o alguna lesión adquirida… de manera que de pronto te das cuenta de que tu bebé, tu niño, es diferente.

A veces tu instinto de madre te lo dice, otras veces el propio desarrollo de tu pequeño te va dando las señales, otra los propios profesionales serán los que te lancen el jarro de agua fría.

Y todo se derrumba. Tu hijo soñado, ese con el que habías trazado mil planes, con el que habías soñado tantas veces es un niño con una serie de necesidades especiales. Con diversidad funcional, discapacidad, capacidades diferentes, con lesión cerebral…cientos de acepciones diferentes según la persona o el momento, pero al final lo que vienen a decirte es que “algo no marcha bien” y “su desarrollo no es normal”.

Es el momento del duelo. Sí, el duelo. Es una pérdida brutal de expectativas. Tus emociones se desbordan; experimentas enfado, tristeza, culpa, derrota. Porque, desde la sinceridad más honesta y cruel, nadie se queda embarazada buscando a conciencia tener un hijo con diversidad funcional, con discapacidad. Es un hecho.

Pero como seres humanos que somos, hemos aprendido a levantarnos tras cada caída, y esos momentos de dolor, necesarios  por otro lado, pasan y llega la fase de la lucha, de los tratamientos, de la esperanza, de adaptación a una nueva vida, de una maternidad diferente.

Se altera, no sólo tu existencia como madre y mujer, sino todo tu mundo. Tus creencias cambian, tu escala de valores, tus intereses, tus prioridades.

De repente ese pequeño, al que sostienes en brazos, que desprende ese aroma tan suyo que se te mete en las entrañas y no vas a olvidar jamás,  se convierte en el ser más perfecto del mundo a tus ojos. Y te olvidas de todo lo demás. Las terapias las asumes como rutina, como parte de tu vida, tan necesarias como alimentarle, vestirle o darle mimos.

Se va dando un proceso inconsciente de naturalización, si se puede decir así. No hay, ni debe haber temor de exponerlo al mundo, a la vida.

Las madres de niños con alguna lesión cerebral sentimos de una manera distinta, ni mejor ni peor. Es el amor de la superación, de la comprensión, de la entrega más incondicional.

Esos niños han llegado para hacernos mejores personas, a nosotros, sus familias y a los que le rodean. Te dotan de una sensibilidad, entereza, fortaleza…que jamás pensaste que podría existir. Pero así es.

Mi hijo no sólo me ha cambiado la vida. Ha hecho que la vida de todos los que le conocemos sea maravillosa. Ha hecho que aprendamos a valorar lo más pequeño como el don más preciado, que cada logro sea vivido con la intensidad de las grandes hazañas. He perdido el pudor, la vergüenza a abrirme a los demás por miedo a los juicios de valor. Me ha enseñado la grandeza que se esconde en mí, lo que valgo y lo que puedo hacer en este mundo.

Por ello, nunca me cansaré de repetirlo, si naciera otra vez, no lo querría de otra manera.

 Vanesa

Mil gracias Vanesa por contarnos tu experiencia que como siempre te he digo, es un gran ejemplo de superación y optimismo! 

Si queréis conocer un poco más a Vanesa, os animo a visitar su blog ¿Y DE VERDAD TIENES TRES?

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