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La política y mi hija

La verdad es que la política no me empezó a interesar en serio hasta que me quedé embarazada.

Al poco de enterarme de mi embarazo, ganó por mayoría absoluta el PP en España, y confieso que lloré.. y lloro ahora después de vivir desde entonces lo que ocurre en mi país.

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Porque ahora la política la veo desde otro punto de vista, ahora TODO lo relaciono con mi hija, las consecuencias que pagará mi hija por esas decisiones políticas, esos pasos -democráticos- que dan.

Porque no sé si mi hija podrá tener una sanidad publica universal como la hemos tenido hasta hace poco tiempo.

Porque no sé si tendrá una educación de calidad.

Porque no sé si podrá quedarse aquí a trabajar o le tocará emigrar por la falta de trabajo en este país.

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Porque solo veo indiferencia de la gente en las decisiones políticas, de verdad les da igual el futuro de nuestros hijos???

No, claro que no. Para todos, nuestros hijos están por encima de todo, pero estamos educados para ser conformistas.

Y hace dos años que mas me duele, nuestros niños I&K con los que compartimos una de las peores noticias, descubrimos con ellos la enfermedad AME (atrofia muscular espinal) y pensamos en ellos todos los días.Ahí también es política. Que se hable de robos de millones de euros, estafas, etc… Y no se invierta en I+D+i… Es para mí tan indignante…. Tanta impotencia… Porque ellos no se lo merecen, porque se merecen tener una línea de investigación aquí en España, porque si hay dinero, pero no quieren. Y dejan morir a nuestros niños,  y a eso si que no hay derecho.

Para mí realmente quien mas va a pagar esta injusticia de política española van a ser nuestros hijos. Y yo no quiero que cuando mi hija me pregunte si hice algo para mejorar su futuro no tenga  que responderle.

Mujeres y madres

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Cuando una pareja decide tener un hijo, en la mayoría de los casos, es de forma libre y madura. Movidos por el amor que hay entre ellos dos y por el deseo de compartirlo con otra personita. Compartir, madurar y crecer junto a otra persona, dando y recibiendo amor. Al nacer nuestro bebé las cosas no son tan sencillas como esperábamos, en nuestra mente anidan una serie de creencias, prejuicios y exigencias. Buscamos ser las mejores madres para esa personita, madres las 24 horas del día para cubrir todas las necesidades que pensamos que tienen.

En este camino nos olvidamos de nosotras mismas, de querernos y mimarnos; pensando que  hacemos lo correcto. Olvidando, en muchas ocasiones, la mujer que somos. Salimos a tomar un café con las amigas, nos decidimos a compartir un fin de semana con nuestra pareja o nos dedicamos a nuestra profesión y nos pasamos el rato pensando que somos las peores madres del mundo,  justificando nuestra decisión delante de personas ajenas a nosotras. Sin darnos la posibilidad de disfrutar sin remordimientos. Las pocas madres que se atreven a hacerlo son, muchas veces, criticadas y juzgadas.

Al escribir estas palabras sólo quiero recordarnos, a todas las mamis, lo que nos llevó a iniciar el camino de la maternidad: El AMOR, puro e incondicional, hacia otra persona pero también hacia nosotras.   beach-731137_640 Vivir, amar y disfrutar de la vida, de nuestros hijos, parejas, amistades, de nosotras mismas, sin remordimientos, viviendo el momento presente, disfrutando de cada segundo. No tengamos miedo ni vergüenza de pedir ayuda cuando la necesitamos, ni de tomarnos un respiro, de reír o llorar si nos viene en gana. No somos máquinas, somos mujeres y así ya somos perfectas, para nuestros hijos y para nosotras,  con nuestros días buenos y nuestros días malos. Aceptémonos tal y como somos y podremos aceptar y amar a nuestros hijos tal y como son. Sin querer cambiarlos, porque ellos también son perfectos. Sólo amando y acompañando en el día a día.

Belén

Las mentiras piadosas

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Este post va sobre la costumbre de mentir a los niños, ¿es necesario soltarles alguna mentirijilla para hacerles (o hacernos) la vida más sencilla? Ya sé que los adultos tenemos muy asumido esto de las mentiras, algunos mienten de vez en cuando para quedar bien, algunos mienten más que hablan y otros preferimos callarnos o soltar lo que pensamos. Yo me incluyo en el último grupo, y si lo que pienso no tiene nada que ver con lo que piensa el vecino, puedo acabar resultando o tímida o borde, depende del día. Lo sé y lo tengo asumido y creo que, con el paso de los años, cada vez me importa menos.

Pero, hecha esta pequeña reflexión, ¿Qué pasa con los pequeños? Ellos son puros y no tienen capas, y esta es una de las cosas que más me gusta. Mis hijas me pueden decir o que estoy muy guapa o que siempre voy con los ojos negros (ojeras para entendernos) o que vaya grano tan feo me ha salido. Son totalmente sinceros con nosotros pero nosotros con ellos no siempre. Si, ya sé que pensaréis que este tipo de sinceridad no se la toleramos a un adulto. Vamos, que si viene tu marido y te dice: “cariño, veo que se te ha puesto el culo como una plaza de toros” pues le pegas un sartenazo. Yo, ante esto, prefiero el silencio o una salida elegante.

Muchas veces, estas mentirijillas son para hacernos la vida más fácil, por ejemplo: hace un par de días, señorita me pidió que le comprara un material escolar en la librería, era una cosa pequeña así que le dije que se lo compraría por la mañana. Cuando fui a buscarla  me lo pidió pero yo no había podido ir, al explicarle que me había resultado imposible  y empezar ella a poner cara de pena, una mami quiso echarme una mano y le dijo: “seguro que tu mama ha ido pero ya no quedaban en la tienda”. Así quedó el tema,  ella se conformó enseguida y yo me quedé pensando  si explicarle las cosas con sinceridad era tan buena idea.

Otras veces son para subir la autoestima o dar seguridad. Confieso que este tipo sí que lo he utilizado: cuando señorita empezó P-4 había un niño en el patio que la molestaba, hasta el punto que mi hija no quería salir al recreo porque la criatura la asustaba y tenía miedo. Después de hablar con la profesora, con la madre del niño e incluso con el mismo niño, vi que no había nada que hacer. Con la excusa de que eran críos mi hija tenía que seguir aguantando la situación y todo parecía que estaba bien. Pensé que necesitaba reforzar su seguridad para que hiciera frente a la situación. Le hice una pulsera con “poderes mágicos”, si la llevaba puesta sería valiente y no la podrían molestar ni asustar. Tuvimos mucha suerte porque se la puso convencida y, después de una semana, me dijo que la pulsera funcionaba porque la había dejado de molestar. Por lo visto, ella empezó a no hacer caso del niño y él se cansó de perseguirla. Esa vez funcionó pero podría no haberlo hecho.

Tema aparte son las mentiras relacionadas con la fantasía: el Ratoncito Pérez, Reyes Magos, princesas y príncipes. La verdad es que estas no se las puedo negar. Sé que hay padres que no las utilizan pero en mi casa sí. Los niños son niños y no podría negarles este mundo de ilusión,  prefiero que lo disfruten el tiempo que puedan, ya tendrán años para ser adultos y ver el mundo como nosotros. Por ahora, soy yo la que entro en ese mundo con ellas y disfruto de la fantasía.

¿Qué opináis vosotr@s de las “mentiras piadosas”?

Belén

¿Varían los sentimientos hacia cada hijo?

Un día en una reunión de amigos, salió a la palestra un tema un tanto complicado, que siempre está rodando entre hijos y padres de todo el mundo mundial: ¿es el mismo sentimiento el que se tiene para cada hijo? ¿se quieren a todos los hijos por igual?. Este tema, como es bastante conflictivo, dio que hablar largo y tendido, y de ahí mi idea de escribir este post. Así es que manos a la obra…..

De que un hijo se quiere hasta morir, estoy segura desde hace dos años que tuve a mi bollito. Ya se quieren desde la barriga, sin ni siquiera conocerlos, pues más aún cuando los tienes en brazos. Y es cierto que ese sentimiento va aumentando con el paso del tiempo, por muy difícil que parezca pero así es.

Solo tengo un hijo, por lo que de este tema solo puedo tratarlo desde el punto de vista de la hija mayor que soy, y de la amiga de varias parejas con varios hijos.

Yo pienso que a un hijo se le quiere con toda el alma, y con dos hijos, o tres o cuatro que tengas pasa exactamente igual. Pero siempre, y partiendo de la base de que cada persona tenemos nuestro carácter y nuestra forma de ser, pues de ahí que cada hijo te aporte algo distinto que hagan que como madre o padre, te comportes de forma distinta con cada uno, sin casi apenas apreciarlo y no querer reconocerlo.

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Por ejemplo, si uno es mas cariñoso, siempre vamos a ir en busca de su cariño, y si el otro es mas gracioso, pues siempre vamos a estar pendientes de sus gracias y comentando con la gente lo gracioso que es y lo que ha hecho que tanto te ha hecho reír, y es por tanto la creencia de que a un hijo se quiere mas que a otro.

Luego también existen los favoritismos, que pueden venir por motivos especiales, como un hijo al que ves mas indefenso, o con alguna discapacidad, que haga que tengamos que dedicarle mas atención. Un embarazo que ha tardado mucho en llegar, y una vez conseguido el hijo que nazca se convierta en el ojo derecho de la casa. El hecho de querer un sexo u otro, también puede hacer que uno se vuelque mas en ese hijo, y un largo etc de cosas que podría tirarme un montón de tiempo enumerando.

Ahora viene vuestro turno, dejo abierto el debate para que cada cual opinéis por vuestra propia experiencia y podamos aclarar un poco más este tema que siempre nos está rodando desde que nacemos y nos acompañará el resto de nuestras vidas, bien como hijos, bien como padres.

Rosa

¡Las amistades! Otro factor que también cambia con la maternidad…

Como ya hemos comentado anteriormente en los demás post, con la maternidad cambian casi todos los aspectos de nuestra vida, y una vez que te conviertes en madre todo da un giro de 360º y tienes que adaptarte a la nueva situación en la que te ves viviendo de repente.

Efectivamente todo cambia, pero para mí la mayor parte de los cambios son para mejor. Tienes a tu peque que  es lo mejor que te ha pasado y que te pasará en la vida. La relación con tu pareja se ve envuelta en estos cambios, ahora ya no sois los dos solos para todo, ya hay una nueva personita que ocupa el mayor tiempo y la que necesita muchos cuidados. La relación con tus padres y familiares mas cercanos también se hace mas fuerte, ya que todos nos vemos unidos por ese pequeño ser.  Y por último, y en relación al título de este post, otro factor que más cambios sufre tras la maternidad es la amistad. Con tus amigos de siempre sigues quedando pero ya de forma distinta. Ya no puedes ir a una disco o un pub hasta las tantas de la madrugada, no sólo porque tienes a tu bebé, sino porque tu propio cuerpo no te deja (te quedarías dormido incluso encima del altavoz más potente de cualquier discoteca que se precie, jejejeje, te lo aseguro). Pero bueno, si son amistades verdaderas, seguirás quedando con ellos en plan tranqui, en una casa para cenar, en un bar para tapear a una hora prudente, etc.

Esto con tus amigos de siempre, pero ¿¿qué pasa con las nuevas amistades??? Sí, las nuevas amistades son personas muy importantes para ti en este momento tan crucial de tu vida. Personas que se han cruzado en tu camino compartiendo contigo la mejor de las experiencias que vamos a vivir en la vida. Personas que nunca en la vida y para nada, ya sea por motivos de edad, o de forma de ser, te hubieras imaginado con ellas, ni tomando café, ni cenando en tu casa, con ellos, su pareja y con los bebes, ni en su boda, ni paseando con los carritos de los niños, ni en el parque contándote confidencias, penas y alegrías, mientras esos locos bajitos se lo pasan en grande subiéndose en todos los columpios y toboganes que se precien por allí, sin saber que serán grandes amigos para toda la vida. Porque ya han empezado el curso de su amistad desde dentro de la barriga, mientras sus mamás se enseñaban las ecografías y hablaban de lo que pesaban; y de las pataditas que les daban en la barriga mientras dormían.

Con esto quiero hacer ver,  que la maternidad te cambia la vida pero en todos los aspectos para mejor, porque incluso te hace encontrar a gente que si no hubiera sido por esto, nunca se habrían cruzado en tu camino y entonces nos habríamos perdido vivir una gran amistad.

Esto pasa también con mis MARIS, que aunque sea virtualmente, nos hemos encontrado de la misma manera y hemos compartido lo mas bonito que la vida te puede dar: ser MAMÁ.

MAMIS 2.0

PD: Las MARIS somos nosotras, un grupo virtual de 27 mamás. 🙂