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El hallazgo

La otra tarde, aprovechando que papá tenía que ir a la ciudad, nos fuimos de compras retoño y yo. Me encanta comprarle ropita como a cualquier mami enamorada jeje pero yendo él y yo solos, pasar a muchas tiendas es casi imposible. Él se aburre y necesita ver cosas de su interés claro está. Por ello alternamos lo que le gusta a él, con lo que me gusta a mi o con lo que disfrutamos los dos.

Y así es como encontré un maravilloso espacio dedicado tanto a docentes, como a padres e hijos: Abacus. Había oído hablar de esta cooperativa pero nunca había tenido el placer de visitar una sucursal y la verdad, quede impresionada.

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No sólo hay fantásticos juguetes educativos sino también miles de cosas para hacer manualidades. Desde luego, si no encuentras lo que buscas ahí es porque no existe. Además ofrece un rincón con sus sillas y mesas minis para que los niños lean y hojeen la gran variedad de cuentos que tienen a la venta. Y para los padres también tienen servicio de libros de texto con descuentos para los socios.

El socio dispone de descuento en todos los artículos a la venta además de otros beneficios como firma de libros, encuentros culturales… Hacerte socio es tan sencillo como una aportación de 10 euros de capital que se amortizan solos. Yo ya soy socia!!!

Salir de allí sin comprar nada era una tortura así que nos trajimos a casa una joya que tenía pendiente.

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Si tienes que hacer un regalo a un niño, no dudes en darte una vuelta por allí. Nosotros estuvimos en la tienda que se encuentra en el C.C Aqua (Valencia) pero seguro que hay muchas más sucursales por España. Si te decides a visitar la de este centro comercial en concreto, decirte que no olvides pasar por la ludoteca gratuita que hay al lado. Tan sólo te sientas y disfrutas tranquilamente de ver jugar a tus peques. Y la tarde redonda!!!

¿Conocíais vosotr@s esta cooperativa?

Bea

Mamis 2.0

Al súper con niños

 

 

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Todos los viernes mi media naranja y yo hacemos la compra semanal, cargamos el carrito con las reservas para llenar la despensa porque durante la semana lo tenemos complicado para ir. La compra nos la vamos turnando, mientras uno la hace el otro se queda con las niñas, normalmente intentamos que sea así pero hay ocasiones en que uno debe  ir al súper con peque y señorita o bien vamos los cuatro.
Cuando me toca a mí hacer la compra con las niñas de mis ojos, se me ponen todos los pelos de punta antes de salir de casa y cuando vuelvo estoy como si hubiera estado en la guerra: ojeras, pálida, sudorosa y echando sapos y culebras por la boca mientras me juro que nunca más.

Razones por las que no me gusta hacer la compra con mis retoños:

1. Se cuelgan del carrito como si les fuera la vida en ello, en plan cantando bajo la lluvia, cada una en un extremo. A duras penas puedo tirar del carrito lleno y de dos niñas colgadas (colgadas del carrito…. Se entiende)
2. Todo lo que sean chocolatinas son de vital importancia para pasar la semana, según ellas.
3. Tenemos el típico dependiente gracioso que siempre les dice algo y la larga charla de señorita sobre lo pesado que es.
4. El apartado de cosmética les encanta (el problema es que a mí también), así que parada obligatoria para ver las últimas tendencias de Minnie, Elsa y Ana o Kitty. Esta parada se alarga más de lo que debería y después vienen las súplicas para comprar alguna cosa de extrema necesidad.
5. Como muchas amiguitas del cole compran en el mismo súper, cuando nos las encontramos tenemos cinco minutos de niñas dando saltos por la ilusión de verse, cuando seguramente se han despedido hace una hora.
6. No puedo dejar sin vigilancia el pan, si lo hago desaparece media barra por arte de magia.
7. A la hora de pagar es muy complicado: pagar, guardar las cosas y vigilar el bolso mientras no les quito el ojo a ambas, y como corran en sentido contrario me da vueltas hasta la cabeza.

Sé que no soy la única a la que le pasa esto porque, cuando estamos comprando, veo otras madres o padres como yo, intentado no perder los nervios mientras te esfuerzas por recordar lo que has venido a comprar. Porque esa es otra, cuando por fin vuelves a casa, te das cuenta que te has dejado la mitad de la compra mientras has añadido a tu carrito unos cuantos productos que no estaban ni en tu lista ni en tu mente.

Y pensándolo bien….. hoy es… ¡¡VIERNES!!

Belén