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Ser madre es…

Este post va dedicado a todas las mujeres que piensan en la maternidad pero no están seguras, no saben si quieren ser madres y si quieren lo que ese cambio en su vida supone. Esto es lo que ser madre significa para mi, no es una verdad absoluta, sólo mis sentimientos y reflexiones, lo bonito que ha sido ser mamá en mi caso.
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Ser madre significa tener miedo a saber hacerlo bien pero a la vez estar segura de que haces lo mejor que sabes porque ser madre es un instinto.

Ser madre es sentirse orgullosa de cada uno de sus logros por pequeño que sea hasta el grado de tener que usar babero.

Ser madre conlleva incredulidad de no creer que algo tan maravilloso haya salido de nosotras. De como se puede querer más allá de toda razón, más que a nuestro propia vida.

Ser madre es crear durante nueve meses una personita de trocitos de tu propio corazón tejido en tus entrañas, sentirlo en tu interior y llorar, llorar de emoción con cada patadita de madrugada porque ellos son nuestra obra de arte. 

Ser madre es conocer el amor a primera vista en una sala de hospital y olvidar todos tus males con sólo mirarlo a los ojos, ansiosa después de nueve meses de espera.

Ser madre es recibir un regalo que cuidar con devoción y entrega, un tesoro incalculable con el que aprenderás el verdadero sentido de la vida.

Ser madre es dejar atrás tu tiempo y prioridades por el mejor trabajo del mundo, pagado con miles de te quieros, besos, abrazos. Con una gran satisfacción al despertar cada mañana.

Ser madre parece abrumador pero es la mejor hazaña que hay en el mundo. Muchas anhelaban ser madres desde siempre como es mi caso, a otras la maternidad les pilló por sorpresa pero, si preguntas, todas te dirán lo mismo: “Esa experiencia no la cambio por nada.”

Ser madre te da una vida mas plena, llena de satisfacciones que jamás antes hubieras podido imaginar. Te hace apreciar más los pequeños instantes y disfrutar más de las pequeñas cosas de este mundo.

Ser madre es reírte al verlo jugar o hacer el payaso para hacerlo reír. Batallas de cosquillas y suspiros de amor. Momentos irrepetibles en el álbum familiar.

Ser madre es más que criar, es amar, guiar, educar, transmitir, sentir, acompañar.

Ser madre te hace mejor persona. Esto es algo que alguien me dijo y lo he visto vivido en mi propia carne. Llenas de amor tu mente y corazón y dejas atrás otros sentimientos negativos que centraban todo tu ser.

Ser madre te da valor para ofrecer a tu hijo lo mejor de ti, lo mejor de la vida. Luchas hasta sin fuerzas y sonríes sin sonrisa sólo por él, porque ese pequeño ser depende de ti, de tu amor y cariño.

Ser madre tiene sus momentos bajos, como todo en la vida, pero la felicidad que te da tu hijo compensa todo lo demás.

Ser madre es dar las gracias eternamente porque no imaginas tu vida sin él, ese trocito de vida que complementa la tuya.

¿Os sentís identificadas? ¿Qué significa ser madre para vosotras?

Y para lo papás indecisos… ¿Qué significa ser padre? Aquí podéis leer los sentimientos de un padre feliz…

Bea

Mamis 2.0

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Mujeres y madres

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Cuando una pareja decide tener un hijo, en la mayoría de los casos, es de forma libre y madura. Movidos por el amor que hay entre ellos dos y por el deseo de compartirlo con otra personita. Compartir, madurar y crecer junto a otra persona, dando y recibiendo amor. Al nacer nuestro bebé las cosas no son tan sencillas como esperábamos, en nuestra mente anidan una serie de creencias, prejuicios y exigencias. Buscamos ser las mejores madres para esa personita, madres las 24 horas del día para cubrir todas las necesidades que pensamos que tienen.

En este camino nos olvidamos de nosotras mismas, de querernos y mimarnos; pensando que  hacemos lo correcto. Olvidando, en muchas ocasiones, la mujer que somos. Salimos a tomar un café con las amigas, nos decidimos a compartir un fin de semana con nuestra pareja o nos dedicamos a nuestra profesión y nos pasamos el rato pensando que somos las peores madres del mundo,  justificando nuestra decisión delante de personas ajenas a nosotras. Sin darnos la posibilidad de disfrutar sin remordimientos. Las pocas madres que se atreven a hacerlo son, muchas veces, criticadas y juzgadas.

Al escribir estas palabras sólo quiero recordarnos, a todas las mamis, lo que nos llevó a iniciar el camino de la maternidad: El AMOR, puro e incondicional, hacia otra persona pero también hacia nosotras.   beach-731137_640 Vivir, amar y disfrutar de la vida, de nuestros hijos, parejas, amistades, de nosotras mismas, sin remordimientos, viviendo el momento presente, disfrutando de cada segundo. No tengamos miedo ni vergüenza de pedir ayuda cuando la necesitamos, ni de tomarnos un respiro, de reír o llorar si nos viene en gana. No somos máquinas, somos mujeres y así ya somos perfectas, para nuestros hijos y para nosotras,  con nuestros días buenos y nuestros días malos. Aceptémonos tal y como somos y podremos aceptar y amar a nuestros hijos tal y como son. Sin querer cambiarlos, porque ellos también son perfectos. Sólo amando y acompañando en el día a día.

Belén

Carta de mamá

Cuando naciste hijo mio, lo primero que sentí fue miedo. Miedo a no saber ser una buena madre. Quería ser para ti la mejor, hacerlo perfecto porque tú te lo mereces todo. Cuantas veces he llorado por ti incluso sin motivo tan solo por esa emoción de tenerte entre mis brazos. Ahora eres pequeño para comprender mis palabras aunque me escuches atentamente mientras te hablo.

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Todas  las mamás queremos lo mejor para nuestros hijos e incluso proyectamos en vosotros lo que nosotros no pudimos ser. ¿Abogado, médico, ingeniero? Y a veces nos olvidamos de lo más importante, los valores. Por eso hoy te escribo esta carta. No me importa que en el futuro suspendas matemáticas o lengua, para mi lo más importante es que seas una buena persona, una con altos valores morales y grandes sentimientos. Que sepas hacer el bien sin importar a quien.

Debes cultivar empatía y humildad, a saber perdonar sin guardar rencor. Piensa que la vida da muchas vueltas y siempre necesitamos a los demás. No somos perfectos, nos equivocamos y también queremos la comprensión y el perdón de los otros. Haz lo que te gustaría que te hicieran.

Muchos te dirán que este mundo no esta hecho para las personas buenas, que siendo bueno no triunfarás. Pero piensa siempre que una conciencia limpia te permitirá tener dulces sueños por la noche. Que el dinero no da la felicidad.

Recuerda siempre que todos somos iguales, nadie es mejor que nadie. Con la violencia no se ganan batallas solo se pierden amigos. Que si tratas al semejante con amor y respeto, los demás te respetaran a ti. La mentira solo te engaña a ti mismo porque el amor y la verdad siempre triunfan.

Quizás esto te parezca anticuado, que son cosas que ya no se estilan pero creeme la vida es más bonita así. Creo que la mejor herencia que te puedo dejar es mi tiempo y energías, nuestro día a día jugando juntos y esos valores aprendidos en familia. No olvides el amor de tus padres que con todas sus fuerzas te enseñaron a vivir.

Bea

¿Varían los sentimientos hacia cada hijo?

Un día en una reunión de amigos, salió a la palestra un tema un tanto complicado, que siempre está rodando entre hijos y padres de todo el mundo mundial: ¿es el mismo sentimiento el que se tiene para cada hijo? ¿se quieren a todos los hijos por igual?. Este tema, como es bastante conflictivo, dio que hablar largo y tendido, y de ahí mi idea de escribir este post. Así es que manos a la obra…..

De que un hijo se quiere hasta morir, estoy segura desde hace dos años que tuve a mi bollito. Ya se quieren desde la barriga, sin ni siquiera conocerlos, pues más aún cuando los tienes en brazos. Y es cierto que ese sentimiento va aumentando con el paso del tiempo, por muy difícil que parezca pero así es.

Solo tengo un hijo, por lo que de este tema solo puedo tratarlo desde el punto de vista de la hija mayor que soy, y de la amiga de varias parejas con varios hijos.

Yo pienso que a un hijo se le quiere con toda el alma, y con dos hijos, o tres o cuatro que tengas pasa exactamente igual. Pero siempre, y partiendo de la base de que cada persona tenemos nuestro carácter y nuestra forma de ser, pues de ahí que cada hijo te aporte algo distinto que hagan que como madre o padre, te comportes de forma distinta con cada uno, sin casi apenas apreciarlo y no querer reconocerlo.

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Por ejemplo, si uno es mas cariñoso, siempre vamos a ir en busca de su cariño, y si el otro es mas gracioso, pues siempre vamos a estar pendientes de sus gracias y comentando con la gente lo gracioso que es y lo que ha hecho que tanto te ha hecho reír, y es por tanto la creencia de que a un hijo se quiere mas que a otro.

Luego también existen los favoritismos, que pueden venir por motivos especiales, como un hijo al que ves mas indefenso, o con alguna discapacidad, que haga que tengamos que dedicarle mas atención. Un embarazo que ha tardado mucho en llegar, y una vez conseguido el hijo que nazca se convierta en el ojo derecho de la casa. El hecho de querer un sexo u otro, también puede hacer que uno se vuelque mas en ese hijo, y un largo etc de cosas que podría tirarme un montón de tiempo enumerando.

Ahora viene vuestro turno, dejo abierto el debate para que cada cual opinéis por vuestra propia experiencia y podamos aclarar un poco más este tema que siempre nos está rodando desde que nacemos y nos acompañará el resto de nuestras vidas, bien como hijos, bien como padres.

Rosa

El novio de mi hija

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La primera vez que mi hija me dijo que le gustaba un niño acababa de cumplir tres años e iba al jardín de infancia. Ese día me miró con su inocente mirada y su carita de ángel y me dijo:
– Mamá me gusta Toni- A mí se me paró el corazón mientras la miraba con curiosidad.
-¿Cómo hija?- contesté- ¿Quieres decir que te gusta jugar con él.
– No mamá, es que me gusta – Pensándolo un poco me di cuenta que la niña no tenía mal ojo, se había escogido al más guapo de la clase.
– ¿Y no prefieres a Ian o Luís? Que se ven tan buenos y simpáticos– Vamos, lo que toda madre quiere.
-No mamá, me gusta Toni.
Ahí dejé la conversación y seguimos caminando mientras mi cabeza seguía pensando, ¿Pero esto será normal? ¿Es que empiezan tan jóvenes? Nadie me había avisado.

Al día siguiente, a la salida de la guardería, me encontraba buscando entre la multitud a mi futura consuegra cuando decidí preguntarle a una mama con más experiencia que yo.
-Tranquila, es completamente normal – me dijo mientras sonreía mirando mi cara de preocupación- a las mías les pasó igual.
Cuando comprobé que mi hija no estaba entrando en la preadolescencia me quedé mucho más tranquila y decidí dejar de darle importancia al asunto.

Después de Toni han venido otros pretendientes. Bueno, pretendientes para mi hija porque he podido comprobar que ellos no están por estos asuntos que tienen a las niñas tan entretenidas. A mi hija y a sus amigas, que también tienen sus respectivos amores. Para mi tranquilidad, también he podido comprobar que no hay riñas; si a una amiga le gusta el mismo niño que a ella pues se cambia de niño y punto. Total, al muchacho en cuestión ni fu ni fa y a ellas no les importa que el novio sea uno u otro, están enamoradas del amor más que del pretendiente.

El caso es que a las mujeres, desde bien pequeñas,  nos venden un cuento de hadas del que después todos salimos perdiendo: ellos porque no son príncipes azules si no hombres de carne y hueso con sus virtudes y defectos y ellas, porque les han vendido un cuento que no es real. Pero, mientras dura, ¿quién tiene el valor de quitarles este sueño? Está en nosotras como madres y en ellos como padres hacerles ver que las personas somos perfectamente imperfectas: cometemos errores, tenemos días buenos y días malos, sentimientos buenos y sentimientos malos y siempre estamos aprendiendo pero, lo más importante, es que les queremos con locura.

BelénCoracoes