Archivo de la categoría: ¡Tus aventuras!

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Envíanos un e-mail explicándonos tus aventuras cómo mamá: El parto, el postparto, tu embarazo, los primeros meses…

{ VANESSA } ··· Primer parto Cesarea, el ginecólogo decía: ‘mira como se revuelve, no quiere salir’…Cuándo Pol todavía estaba en mi barriga.

Hace un par de meses largos… Vanessa y su familia vinieron a verme e hicimos una sesión preciosa de los cuatro, inclusive el SmashCake de Gerard el pequeñín, ¡¡que ya cumplía su primer añito!!

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En una de estas, en plan “confi” le pregunté a Vanessa si le haría gracia relatar sus partos, tanto el de Pol como el de Gerard. Y finalmente se decidió, unas semanitas después me llegó un e-mail suyo relatando los dos partos, muy distintos. Dos experiencias muy dispares, la primera sobrecogedora. Yo hoy al releerlo me he quedado muda, con un nudo en la garganta y con los ojos húmedos…

Aquí tenéis el parto de Pol:

Cuando Paula me propuso relatar mi vivencia con mis dos partos, pensé que era una locura para alguien como yo, tan reservada con sus sentimientos. Pensé: ‘buff, plasmar tantas emociones en un papel y que todo el mundo pueda leerlas: No, ni loca!!!’. Pero luego, más tarde, recapacité, tenía que ser cosa del destino: justo iba a hacer cinco años de primer parto, y uno del segundo, y nunca antes había escrito sobre las dos experiencias más fuertes de mi vida. Quizás ahora era el momento, además se lo debía a mis peques, quiero que sea mi legado, que cuando sean mayores lo puedan leer y saber lo que sintió su mamá en los dos días más felices de su vida. Además, pienso que podrá ayudar a otras mamás que, después de una cesárea, más o menos justificada como en mi caso, sepan que pueden conseguir un parto vaginal, que SÍ SE PUEDE.

Pol nació un precioso 18 de Octubre del 2010. El jueves de antes en la consulta del ginecólogo, éste nos informó que me programaba el parto para el próximo lunes. Justo ese día cumplía 37 semanas y no quería esperar más: las semanas 35 y 36 estuve ingresada en el hospital por preeclampsia , mi tensión se disparó y la albúmina dio positivo, por lo que tuve que estar en el hospital para que me controlaran. Tengo el convencimiento, y sé que no me equivoco, que fue un tema psicológico , más que físico lo que hacía subir mi tensión: ya desde la primera revisión del embarazo iba convencida que me iban a decir que algo no marchaba bien, una muy mala experiencia de un familiar muy cercano me hizo obsesionarme con ese tema. A esto se unió un duro golpe en mi vida: mi abuela, a la que quería con toda mi alma se fue a poco menos de dos semanas de conocer a su primer bisnieto, y además, vivía a 800 km, por lo que no pude ir a despedirme… Todo esto hizo que mi tensión se pusiera por las nubes…

El jueves previo al parto, el ginecólogo ya nos había advertido que al ser un parto programado justo cuando el embarazo llegaba a término, había una probabilidad alta de que acabara en cesárea, ya que Pol, muy seguramente, no empujaría para nacer.

Al llegar al hospital, recibí mi primera dosis de oxitocina (qué miedo! Siempre había leído que las contracciones con oxitocina eran muy, muy dolorosas…). Después de esto, sucedió uno de los momento más desagradables del parto, la comadrona vino a romperme la bolsa, pero de un modo que a mí me pareció igual a cuando van a clavar las banderillas a un toro: en una mano una especie de imperdible, y en la otra, algo parecido a una aguja de hacer punto de plástico. Como comprenderéis, yo contraje hasta las anginas!!!! Cosa que no le gustó mucho a la comadrona, no hacía más que decirme: ‘Cariño, relaja, si no, va a ser imposible romperte la bolsa’. Pero qué va, no había manera… yo seguía con las anginas contraídas… Entonces, para acabarlo de arreglar, decidió que necesitaba un enema y un relajante muscular y para ‘tranquilizarme’ me dijo: ‘ no te preocupes si ves borroso, el relajante muscular hace dilatar también las pupilas’. ¡Ay Dios mío! Lo que me faltaba , si ya no era suficiente con que me quisiera romper la bolsa con semejante instrumental (que seguro que es el habitual, pero a mí me pareció sacado de la casa de los horrores), encima me decía que podría ver borroso, ¡¡¡¡¡borroso!!!!! Imaginaos que después de 9 meses imaginándote cómo será tu bebé, cómo será su carita, sus ojos, su pelo… te dicen que puede que no lo veas bien, que sólo verás un bulto… No sabía que hacer, si ponerme a llorar, o darle con algo en la cabeza… Finalmente, el relajante muscular no funcionó bien, y no, no se me dilataron las pupilas, pero tampoco me pudieron romper la bolsa (yo seguía con mis anginas contraídas), por lo que la comadrona se fue resignada a llamar al ginecólogo. Desde la camilla la escuchaba como le explicaba, un podo indignada, que el relajante no había funcionado y que la oxitocina tampoco, no había dilatado nada, no había tenido ni una sola contracción… En ese momento, el ginecólogo decidió que finalmente haría una cesárea, uff que bajón!!! Mi parto soñado, mi marido viendo nacer a nuestro primer hijo, el piel con piel…todo se había desvanecido en un momento… Pero siempre me quedará la espina de porqué no lo intentaron más, sólo llevaba poco más de una hora con la oxitocina, era mi primer parto, era normal que fuera lento… pero por más que protesté, la decisión estaba tomada…

Me acabaron de preparar, mi marido se tuvo que marchar (en el 2010 en el hospital donde nació Pol no dejaban entrar a los papás a las cesáreas), y me entraron a quirófano. Qué frío hacía allí!!! Qué ambiente más raro para recibir una nueva vida, que diferente era todo a como lo había imaginado… La verdad, es que fue todo muy rápido, me pusieron la epidural y seguidamente empezaron la intervención, y a las 14:19h mi pequeño, mi muñeco, mi amor, mi rey, mi todo venía a este mundo. Siempre recordaré que para él no era su momento, él todavía no quería nacer, recuerdo como el ginecólogo le decía a una enfermera cuándo Pol todavía estaba en mi barriga: ‘mira como se revuelve, no quiere salir’. Nunca se lo he dicho, nunca lo he escrito antes, pero, si algún día lees este relato, me gustaría que me perdonases por no dejarte decidir cuando tenías que nacer, tú estabas tan bien, y te sacaron para estar cuatro horas separado de mí, mientras yo estaba en la sala de reanimación, y tú en la nursery tan solito…

¿Me diréis que no emotivo a la par que desgarrador? Nadie se merece un parto de este modo, ni una bienvenida así al mundo. Las heridas se curan con el tiempo, aunque hay algunas que tardan mucho en sanar. Vanessa fue muy valiente, pero con el segundo… ¡Nada fue igual!

Este jueves, os dejaré leer el segundo parto, ¡¡el de Gerard!!

Paula

PD: a mi también me costó arrancar con el Blog, con historias y detalles tan personales, pero la verdad es que solo de pensar que a alguna os pudiera servir mi experiencia o mis errores, se me quitaban los pelillos de la lengua. La experiencia es un grado y si en tu entorno nadie te la cuenta, puedes encontrar muchísima info de todo tipo aquí, ¡Dentro de éste mar de mami-bloggers que estamos dispuestas a sacarte de dudas!

Cuando tu bebé no es como lo habías soñado by Vanesa del blog ¿Y de verdad tienes tres?

Llega ese momento en el que decides ser madre. A veces cuesta más tiempo, a veces menos, pero al final el milagro se produce. Esas dos rayitas y ese análisis que te lo confirman y ahí ya cambia todo. Ilusiones, planes, proyectos, imágenes casi reales que se proyectan en tus pensamientos y en tus sueños acerca de cómo será, de sus primeros pasos, sus primeras palabras…

Sin embargo hay ocasiones en las que ocurre que el embarazo sufre de complicaciones, o hay sufrimiento fetal, o problemas en el parto, o alguna lesión adquirida… de manera que de pronto te das cuenta de que tu bebé, tu niño, es diferente.

A veces tu instinto de madre te lo dice, otras veces el propio desarrollo de tu pequeño te va dando las señales, otra los propios profesionales serán los que te lancen el jarro de agua fría.

Y todo se derrumba. Tu hijo soñado, ese con el que habías trazado mil planes, con el que habías soñado tantas veces es un niño con una serie de necesidades especiales. Con diversidad funcional, discapacidad, capacidades diferentes, con lesión cerebral…cientos de acepciones diferentes según la persona o el momento, pero al final lo que vienen a decirte es que “algo no marcha bien” y “su desarrollo no es normal”.

Es el momento del duelo. Sí, el duelo. Es una pérdida brutal de expectativas. Tus emociones se desbordan; experimentas enfado, tristeza, culpa, derrota. Porque, desde la sinceridad más honesta y cruel, nadie se queda embarazada buscando a conciencia tener un hijo con diversidad funcional, con discapacidad. Es un hecho.

Pero como seres humanos que somos, hemos aprendido a levantarnos tras cada caída, y esos momentos de dolor, necesarios  por otro lado, pasan y llega la fase de la lucha, de los tratamientos, de la esperanza, de adaptación a una nueva vida, de una maternidad diferente.

Se altera, no sólo tu existencia como madre y mujer, sino todo tu mundo. Tus creencias cambian, tu escala de valores, tus intereses, tus prioridades.

De repente ese pequeño, al que sostienes en brazos, que desprende ese aroma tan suyo que se te mete en las entrañas y no vas a olvidar jamás,  se convierte en el ser más perfecto del mundo a tus ojos. Y te olvidas de todo lo demás. Las terapias las asumes como rutina, como parte de tu vida, tan necesarias como alimentarle, vestirle o darle mimos.

Se va dando un proceso inconsciente de naturalización, si se puede decir así. No hay, ni debe haber temor de exponerlo al mundo, a la vida.

Las madres de niños con alguna lesión cerebral sentimos de una manera distinta, ni mejor ni peor. Es el amor de la superación, de la comprensión, de la entrega más incondicional.

Esos niños han llegado para hacernos mejores personas, a nosotros, sus familias y a los que le rodean. Te dotan de una sensibilidad, entereza, fortaleza…que jamás pensaste que podría existir. Pero así es.

Mi hijo no sólo me ha cambiado la vida. Ha hecho que la vida de todos los que le conocemos sea maravillosa. Ha hecho que aprendamos a valorar lo más pequeño como el don más preciado, que cada logro sea vivido con la intensidad de las grandes hazañas. He perdido el pudor, la vergüenza a abrirme a los demás por miedo a los juicios de valor. Me ha enseñado la grandeza que se esconde en mí, lo que valgo y lo que puedo hacer en este mundo.

Por ello, nunca me cansaré de repetirlo, si naciera otra vez, no lo querría de otra manera.

 Vanesa

Mil gracias Vanesa por contarnos tu experiencia que como siempre te he digo, es un gran ejemplo de superación y optimismo! 

Si queréis conocer un poco más a Vanesa, os animo a visitar su blog ¿Y DE VERDAD TIENES TRES?

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¡¡Mamá por partida doble y por sorpresa!! by Alba

¡¡¡Hola mamás 2.0 y futuras mamás!!!
Estoy muy animada en participar y poder compartir mi experiencia… ¡¡¡por doble!!! Sí, por doble y por sorpresa. Creo que desde siempre supe que quería ser madre, vivir la experiencia y la emoción de sentir que dentro de ti se está creando una vida, en mi caso dos, ¡¡Es extraordinario!!
Después de algunos meses, llega uno en que el retraso ya es evidente y llega el momento más esperado….¡¡Hacerse la prueba!!
Benditas dos ramitas rosas… ¡¡Es positivo, estás embarazada, vamos a tener un bebé!! Es el momento de más alegría y nervios que he pasado nunca… ¿¿Y ahora que?? ¿¿Por donde empezamos?
Compartir la noticia con la familia, pedir hora a la comadrona…. ¡Todo tu mundo se focaliza en todo aquello que vas hacer a partir de ahora para esa cosita pequeñita que está creciendo dentro de ti!Y llega el momento de la primera ecografía, escuchar su latido y ver por primera vez su diminuto cuerpecito, como te van indicando cada una de sus partes…. Y todas tus expectativas de como va ser el cochecito, su habitación, su ropita… dan un giro inesperado cuando te dicen “Uy uy, ¡Aquí hay otro!”.
¿Cómo? ¿Qué? ¡Eso no puede ser! ¡¡¡Si no hay antecedentes en la família!!!Pues sí mamis ¡¡¡Estaba esperando gemelitos!!! Al principio es chocante, papis primerizos y vienen dos. Toda mi mentalidad de como tenían que ser las cosas cambió, me adapté al momento en pensar que a partir de ahora todo tenía que ser por doble.La verdad es que nunca me dió miedo, ¡Estaba preparada para ser madre! Fue un embarazo de riesgo por el hecho de ser gemelos, pero todo fue genial.
Durante todo el embarazo me mentalicé para una cesárea, algo que sí me daba mucho miedo, pero finalmente me provocaron el parto a las 34 semanas.
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¡Fue mi mejor regalo de reyes!
El 7 de enero de 2013, los médicos del Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona me propusieron tenerlos por parto normal, y finalmente a las 16:24h nacía Aleix con 2kg y a las 16:26h con 1,500 kg nacía Eloi. ¡¡Mis mayores tesoros!! Ver por primera vez sus diminutas caritas fue des de luego lo más bonito y emocionante que he vivido nunca… ¡¡¡Mi aventura como mami acababa de empezar!!!!
Alba Gorgues.

“Eso sí que es magia, voy a ser mamá” by Sílvia

 

 

Hola mamis 2.0.

¡¡Soy Sílvia mami de un peque de 14 meses!! Paula me animó a escribir algo sobre mi maternidad y ahí os lo dejo, espero que os guste.
Tengo también un blog de moda infantil desde hace poco que os animo a seguir
Saludos,

Podría hablaros de muchos momentos , del parto, los primeros meses con mi peque, la barriguita , pero  voy a hablaros de un momento muy especial y mágico de mi maternidad… cuando supe que estaba embarazada.

Era un 7 de Diciembre , un viernes , de 2012 , estábamos en pleno puente de Diciembre

Desde que deje de tomar pastillas en Agosto, me había venido la regla más o menos regularmente ( haciendo bastante el tonto algunos meses ) y aunque ese mes llevaba más o menos una semana de retraso y un test negativo por unas nauseas a las que el médico dijo que posiblemente eran causadas por pasa de estomago,  pensé… “nada otro mes sin positivo”. 

Así pues en las fechas que estábamos , las calles llenas de navidad etc … decidimos poner el árbol, a mi me encanta ese momento, esa mezcla de magia y energía positiva de la decoración navideña y más ese año que estrenábamos adornos para el árbol coincidiendo con el cambio de casa.

Ya era tarde del viernes cuando con el árbol puesto fuimos a hacer unos recados, entre ellos como mi regla seguía sin venir… comprar un test de embarazo por si acaso …

Decidimos esa noche que al día siguiente por la mañana haríamos el test…nos fuimos a  la cama pensando a ver qué pasa mañana pero con una sensación distinta a otros falsos test, algo dentro de mi me decía que podía ser la buena.

Día 08 Sábado por la mañana eran las 09h o así y pegué un brinco de la cama hacia el baño … que minutos más largos hasta que salieron las dos rayitas en rosa ¡¡Sí estaba embarazada!! Fue un momento de alegría, de incertidumbre, de ilusión, de miedo , no nos lo creíamos , desayunamos y decidimos llamar a nuestras familias para contárselo. Qué ilusión , iban a ser abuelos, tíos etc.  ¡Por primera vez…!

Lo compartí con mi grupo de mamis : JAS ( sin ellas esta aventura sería muy distinta ) y… ¡¡¡Sí, era ya mami de Agosto 2013!!

Lo que quedó de puente, de navidad, lo vivimos de una forma muy distinta. Esa noche al mirar el árbol me toque la barriga y pensé: “Eso sí que es magia, voy a ser mamá”.

 

Sílvia

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