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De mayor quiero ser como ella.

Esta es la historia de una gran mujer para la que no hay calificativos suficientes para describirla, mi madre. Mi madre no será extraordinaria, seguro que a lo largo de la historia ha habido mujeres tan valientes y altruistas como la mía, pero para mi siempre será la mejor. “De mayor” quiero ser como ella.

Mi madre ha tenido tres hijos (familia numerosa) y siempre se ha dedicado a nosotros. Al no trabajar fuera de casa, se las apañaba para darnos todo lo necesario con un sólo sueldo. Muchas veces se las ha visto mal, cuenta que cuando mi hermano era pequeño muchas veces se vio con el dinero justo para un bote de leche pero nunca nos ha faltado de nada ni siquiera caprichos.

Como eran otros tiempos, no pudo realizar su sueño de estudiar pero siempre la he visto con un libro en las manos. Cuando era pequeña, al ser la mayor de tres, siempre ha cuidado de sus hermanas y de todo aquello que su madre (mi abuela) le dejaba encargado hacer cuando se iba a trabajar.

Es una persona mañosa, sabe coser, tejer, ganchillo…lo típico que se aprendía entonces. Cuando era pequeña siempre me hacía unos vestidos preciosos y a día de hoy es mi modista. No hay falda o vestido que no sepa hacer y que no me quede como un guante. Quiero que me enseñe a coser, que me deje su legado porque lo admiro muchísimo.

Siempre está disponible para ayudar. Siempre optimista ante cualquier cosa. Siempre dispuesta aprender cosas nuevas.

Pero ella todavía a sus 65 años no ha dejado de criar. Cuando ya todos sus hijos nos habíamos independizado, cuando por fin podía dedicarse a viajar o a lo que quisiera… Adoptó a un niño de 8 meses. De esto hace ya 11 años que es lo que tiene mi hermano ahora y os aseguro que ha sido y será muy difícil. Álex no es un niño normal, tiene diagnosticada una enfermedad metal que hace que la convivencia con él, de unos años a esta parte, sea complicada, compleja, agotadora, delicada, dura… Y ahí esta mi madre, dándolo todo por él como si fuera sangre de su sangre con un amor incondicional.

Para mi siempre ha sido mi apoyo, mi pilar y aunque hoy no sea el día de la madre, quiero darle las gracias por tanto como ha hecho por mí. Cuando una se convierte en madre su visión del mundo cambia, se da cuenta de lo difícil qué es y del gran mérito que tiene. Gracias a nuestras madres somos lo que somos. Gracias a ti mamá soy lo que soy. Te quiero.

Bea

Mamis 2.0

 

 

 

Añoranza…

Cada día siento más morriña, y cuanto más al acercarse el día. Mi pequeño se hace mayor, es ley de vida, lo sé, pero no puedo evitar la añoraza de los años vividos. ¿Por qué se van para no volver? Sólo perduraran en el recuerdo de aquellos que los hayamos saboreado, que hayamos sabido vivirlos intensamente.

Todo pasa, el tiempo pasa volando, disfrútalo todo lo que puedasy así es. A la que he querido darme cuenta mi chiquitín cumple tres años. Si, si tres años!!!! Aun no me lo creo. 

Hecho de menos tener a mi bebé en brazos horas y horas. Si, en aquel momento me llegó a agobiar y ahora lo hecho en falta. Sus movimientos intrauterinos que tanta emoción me provocaban o el flechazo de la primera vez que lo vi… Son sólo recuerdos.

Se acerca el día y en mi memoria renacen los sentimientos y acontecimientos previos a su nacimiento. Nervios por saber como serías, anhelando ansiosamente que llegara el momento de cogerte en brazos por primera vez. A la espera, desesperaba. Mi niño estaba bien dentro y se pasó 12 días de la fecha prevista. Recuerdo cada una de las visitas al hospital deseando que fuera la última. Esas fuertes contracciones de parto provocado en las que me partía en dos para dejar paso a mi vida entera.

No quiero que mi retoño vuelva a ser pequeño, no quiero ser egoísta, pero desearía poder volver a sentir todo aquello en estos momentos. Sí volvería a pasar por todo una y otra vez con tal de volver a vivir esos preciosos días.

Seguro que alguna vez habéis tenido ese sentimiento de añoranza tan típico de madre. Así es como me siento hoy yo!

Bea, mamis 2.0

Un cumpleaños diferente.

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Este año deje la organización del tercer cumpleaños de Juan (Que siempre había sido cosa mía) a un sitio especializado.

Mire las posibilidades de mi alrededor y al fin decidí quedarme con un sitio diferente.

Lo siento pero no quería él tipo cumpleaños de llegar dejar a los niños saltando alocados, abrir los regalos, un trozo de tarta y a casa.

Así que encontré Confifesta y a Zaida.
Me propuso que los niños al llegar hiciesen un taller  y que como son aun pequeñitos los papis deberíamos ayudar.
¡¡Que miedo!! No sabia como reaccionarían los padres. Ponerlos a “currar” ¿y si no les apetecía?
Muchos eran nuevos para mi. Los nuevos “compis de cole” de Juanito.
Al final fue un éxito todos se acercaron a la mesa y empezaron las risas. Los niños armados con sus pinceles disfrutaban de dejar paso a su creatividad.

La manualidad era una careta de patrulla canina que fue él tema elegido para la decoración de su fiesta.

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Mientras la pintura se secaba los peques merendaron.
Y tras ello terminaron su careta.
Y con la piña que nos habíamos ya echo niños y padres llegó él momento de los juegos y la música.

Luego llegó él momento de la tarta y yo como siempre me emocionó porque que bonito es verlos cumplir años pero como cuesta aceptar que se nos hacen mayores.

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Fue estupendo dejar de tener toda la responsabilidad del cumpleaños pero aun si formar parte de él y estar con los peques y jugar con ellos.

Zaida haznos hueco para él año que viene porque seguro que repetimos.

Tres años 

Siempre se dice que el tiempo desde que nacéis pasa muy rápido. En cierta manera es verdad. No puedo negar que me cueste creer que vayas a cumplir ya tres años. 
  

Pero también es cierto que ha sido muy intenso. Sostenerte entre mis brazos ese 29 de septiembre y sentir caer sobre mi el peso de la responsabilidad.

Ya me cuesta recordar a ese “patosillo” con pañal y lengua de trapo.
Ha bastado hacer un pequeño cambio en tu cuarto para que decidieses abandonar el colecho y habitar tu cuarto. Me ha costado mucho acostumbrarme a no sentirte en la cama y que dejes de despertarte en mitad de la noche.

Además has empezado en el colegio y aunque de primeras lo llevabas genial tras el periodo de adaptación han llegado las lagrimas y los reproches. Mamá no me dejes solo. Hoy es viernes y no hay colé.


  









Y yo te veo marchar de la mano de la profesora y el corazón encogido pero haciéndome la dura porque no quiero que tu pienses que ir al colegio es motivo de ponerse triste o preocupado. 

Ya me pides quedarte los días de los abuelos libres en su casa. 

Ya requieres más autonomía quieres vestirte y desvestirte solo, subirte solo en el coche y ya empiezas a decidir por ti mismo quien son tus amigos.

Me encanta verte razonar tus locas teorías y como estas tan seguro de tu razón. 

Ya vamos “discutiendo” las extraescolares papa y tu sois partidarios del fútbol pero yo soy mas de gimnasia así que habrá que dejar que pruebes y elijas tu.

Otro de los cambios es que ya me cuesta ser yo la que decido como vestirte y ya empiezo a escuchar eso de esa camiseta no que no me gusta.

En definitiva te vas haciendo mayor, menos dependiente. Quizás estos cambios me afectan más a mi que a ti. Que ahora aprovecho tus sueños para achucharte como a mi pequeño bebé. 
  

Zaira

Mamis 2.0

¿Donde estoy yo?

  

Cuando derrepente te das cuenta de que has dejado de existir. Que tu personalidad ha desaparecido detrás de tu nueva prioridad que es ser madre.

Esto es lo que me ha pasado a mi. Intentaba ser una madre 10. Me apuntaba a todo lo que había para hacer con mi hijo: cuentacuentos, fiestas de disfraces, deportes…

Y eso esta genial pero ha llegado un momento en el que la maternidad me ha absorbido de tal manera que ya no se quien soy.

Ahora tengo el titulo de La mamá de Juan. Que por supuesto como diría el rey “me llena de orgullo y satisfacción” pero he aceptado que hay momentos en las 24 horas del día que puedo aprovechar para mi.

Todo empezó al apuntarme a Muay thai (boxeo thailandes) hacia dos años que no tenía dos veces por semana una hora y media para mi. Y que bien me sentaba. Aunque al llegar a casa me encontrase al papi ESTRESADISIMO porque se quedaba solo ante nuestra pequeña fiera que viendo a su padre asustado no hacía más que rebelarse mas.

Poco a poco el padre ha ido cogiendole el truco al peque y el asumiendo que mamá va a thai y el se queda con papá. Eso les ha servido para unirse mucho más. 

Yo era la típica que no entendía el separarme de mi hijo para ir al cine, tomar algo, salir a cenar o ir a la peluquería. Recuerdo que pensaba con muchísima angustia el primer día de colegio y ha llegado es Mañana. No es normal que desde que tengo al niño el tiempo quiera pasar tan deprisa.

Y tengo que decirlo aunque el post de hoy os haga sospechar de mi que soy mala (que yo no me lo considero ¡Jo!) 

¡Estoy deseando que empiece el colé! También ayuda que el que nunca ha pisado una guardería, aunque al final lo hubiese llevado porque en casa se aburría de jugar solo. Esta deseando ir al colé y vamos haciendo una cuenta atrás.

He prometido apuntarme al gimnasio veremos si lo cumplo…

Ya os contaré que tal le va a Juanito en su nueva etapa de colegial y a mi en la mía. Estoy segura que pronto os escribo que lo echo de menos.

Zaira

Mamis 2.0