Archivo de la categoría: Lactancia Materna

Amamantar más allá del primer año de vida

Quiero reivindicar y que se oiga muy alto, que la lactancia materna es lo mejor que una madre puede legar a su pequeño y si se prolonga en el tiempo, mejor que mejor.

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Según la OMS y la Asociación Española de Pediatría, la lactancia materna es beneficiosa tanto para la salud del niño (disminución de infecciones respiratorias, otitis y diarreas, menos ingresos hospitalarios,  menor riesgo de muerte súbita del lactante, enfermedades autoinmunes y obesidad, entre otros), como de la madre (menor riesgo de hemorragias en el postparto, cáncer de pecho y de ovario, diabetes, enfermedades cardiovasculares y depresión) y sus beneficios son más evidentes a mayor tiempo de lactancia. El efecto protector de la lactancia materna aumenta en proporción directa con su duración. A pesar de los prejuicios culturales de nuestra sociedad, la lactancia materna más allá de los 2 años sigue teniendo beneficios tanto para la madre como para el niño.  Por ello se recomienda la lactancia materna exclusiva durante los primeros 6 meses de vida, y complementada con otros alimentos hasta los 2 años o más, esto es, hasta que la madre y el bebé lo deseen.

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A pesar de todos estos beneficios basados en investigaciones científicas aún hay quienes la cuestionan y lo que es peor la demonizan. Es indignante oír por televisión como el Dr. González Cano estigmatiza la lactancia materna y a pesar de que la propia OMS y la Asociación Española de Pediatría muestran su inconformidad con sus declaraciones, sigue en su cargo público haciendo daño a madres y bebés.

Os citaré una de las barbaridades de su libro sin ahondar mucho pues no quiero dar publicidad ni a esas sandeces ni a personajes como él. Según este señor la lactancia más allá del año de edad puede provocar el desarrollo en el niño del Complejo de Edipo. Permitirme que me ría de Freud, pues esta teoría me parece la mayor chorrada dicha por un filósofo y psicoanalista y que se diga que por dar el pecho estoy provocando que mi hijo tenga deseos sexuales hacia mi, ya sobre pasa mi mundo. ¿Por qué sólo pensamos en el pecho como carácter sexual?

Estoy harta de las miradas sucias cuando una mamá da el pecho en público y incluso que otras mujeres te juzguen como si por eso no fueras una mujer decente. Dar el pecho es lo más natural y bonito para una madre. Y tras ese pecho desnudo no hay nada más que amor. Todo es cuestión de educación y por desgracia hoy en día la que nos educa es la televisión.

Hay muchas personas todavía que se dejan llevar y más aún si lo dice un pediatra por la televisión y con un libro!!! Señores de la sexta elijan mejor sus entrevistas!!!!!

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Con esto no quiero hacer sentir mal a esas mamás que por sus circunstancias no pueden dar el pecho a sus bebés y no por eso son peores madres, para nada. No estamos juzgando a ninguna mujer, lo mejor es poder elegir teniendo toda la información. Pero tampoco vamos a decir por eso que la leche en polvo es igual de buena que la de una madre y tampoco vale que se me juzgue a mi si decido darle a mi nene el pecho hasta que me de la gana. Porque así pasa, que cuando digo a algunas personas que sigo lactando a mi niño me dicen de todo menos animarme a seguir, me miran como loca. ¿Por qué tendría que privar a mi hijo de algo que se que le beneficia?

Pero además es que lactar es más que alimentar. Dar el pecho afirma el vínculo madre-hijo y proporciona al niño un consuelo y apego inexplicable. Da igual lo que le pase, en tus brazos con su tetilla es feliz. La naturaleza es sabia y deberíamos tenerla más en cuenta.

Bea, mamá de un niño de 23 meses al cual sigo dándole el pecho y es que para nosotros la teta es mucho más que leche. Es apego y cariño, es nuestro momento. Es seguridad, es consuelo…

Mamis 2.0

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Cuando aparecen las temidas grietas en el pezón

Siempre repiten hasta la saciedad que cada embarazo, cada parto, y cada bebe es un mundo. Y cuanta razón tienen. Erik fue mi tercer hijo.. Con la primera solo puede dar el pecho un mes, con el segundo tuve una lactancia maravillosa y claro, pensé que esta vez todo iría sobre ruedas.

El parto de Erik fué muy complicado y tuve que estar en la UCI varios días, puedes leerlo aquí. Nuestra lactancia comenzó en la UCI mientras estaba rodeada de cables, tubos y vías. En seguida noté que algo no andaba bien, sentía que el bebe me mordía.

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Pensé que era porque la postura era muy forzada, pero cuando por fin me bajaron a planta la cosa no mejoraba. Me recomendaron comprar la crema Purelan, que es una especie de cera que te pones en el pezón para que esté hidratado. Consecuencia, el pezón estaba reblandecido y cada vez que daba de mamar a Erik se me iba deshaciendo poco a poco.

Además del dolor, cada vez que Erik mamaba me sangraba mucho el pezón, ya que me estaban poniendo heparina por todas las complicaciones que había tenido. Cuando el niño mamaba se tragaba la sangre de mi pezón y eso hacía que le irritara el estómago y acababa vomitando sangre. La primera vez que le pasó casi me da un infarto. Después de todo lo mal que lo habíamos pasado, estábamos viviendo en  un infierno.

En este estado de desesperación llegué a mi casa cuando nos dieron el alta. Tenía el pezón con unas grietas bastante profundas, usaba pezonera y cada vez que le tocaba mamar a Erik pensaba, “que viene la piraña”. Se que podría haberlo dejado, pero cuando Erik nació pasaron 14 horas hasta que pude tenerle en mis brazos. Quería ofrecerle a mi hijo el pecho para poder compensarle por esas horas sin mi , y también porque sentía que a mi  también me ayudaría a olvidar todo aquello.

Y cuando todo parecía ir en nuestra contra y estábamos a punto de tirar la toalla, aparecieron dos ángeles que nos salvaron la lactancia. Nunca pensé que necesitaría ayuda de las asesoras de lactancia, pensaba que por mi experiencia, porque era el tercero, me bastaba y me sobraba.

Ana era una Doula y Jessica una matrona expertas en lactancia materna. Llegaron a mi casa y todo se inundó de tranquilidad y de luz. No se como explicarlo, pero me tranquilizaron, llenaron todo con su tranquilidad, con su saber y sentí que todo saldría bien.

Lo primero que hicieron fue mirar a Erik, ver como mamaba, como movía la lengua y descartar que tuviera un frenillo que le impidiera colocar la lengua correctamente.  En seguida vieron que tenía la mandíbula en retrognata, que significa que la tiene un poco hacia dentro, por lo que en lugar de absorber el pezón lo mordía.

¡Ya teníamos un diagnóstico! y además según me explicaron era cuestión de tiempo, a medida que fuera creciendo la barbilla iría saliendo hacia fuera. Pero mientras sucedía ¿qué podría hacer para mejorar la situación? Me hicieron darle de mamar y de nuevo el inmenso dolor y las lágrimas de desesperación.

Primero empezamos a probar posturas para darle el pecho. Parecía el kamasutra de la teta. Niño para arriba, niño para abajo. Como tenía muchos puntos y estaba muy débil y dolorida la cosa no era fácil.  Para curar las grietas de los pezones lo único que se necesita es tiempo, dejar el pecho al aire todo el día para que vaya cicatrizando y corregir la postura.

Las grietas son la causa más frecuente de abandonar la lactancia, y de corazón os digo que lo comprendo. Porque te sientes desesperada, quieres dar de mamar a tu hijo y el dolor que sientes es tan horrible que te hace gritar y llorar.  Por eso no hay que esperar a que la grieta se produzca, si desde el principio, las primeras veces que le das de mamar al bebe sientes dolor, para. Algo no estás haciendo bien.

En mi caso la grietas estaban en la mitad superior del pezón, que suele ser la parte más frecuente. Se trataba de buscar una postura que aliviara esa zona para dejar que cicatrizara. Después de probar varias posturas me quedé con la postura en rugby, que consiste en que la mama esté sentada, apoyada con la espalda recta. Colocamos al bebe sobre un cojín o almohada a nuestro lado, boca arriba. Pasamos el brazo por su espalda y llevamos su cabeza hacia nuestro pezón.

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La otra postura que me aliviaba muchísimo era tumbada en la cama, de lado y el niño en posición invertida. Es decir con su cabeza hacia tus pies y sus pies hacia tu cabeza. Esta postura consiguió que en solo dos días, la grieta cicatrizará y dejé de sangrar. Ya que la presión la hace en la parte media inferior del pezón.

amamantar-inversoPor eso es tan importante contar con una asesora de lactancia, porque ellas están formadas en técnicas que nosotras desconocemos. Y si todo va bien no hace falta hacer todo esto, pero cuando las cosas se tuercen ellas tienen las técnicas para ayudarnos a superarlo.

Y como truco final, la técnica que salvo mi lactancia, algo que yo llamé “el empujón”. Una vez que tienes colocado al niño en la posición que vas a darle el pecho, se trata de primero apoyar tu pezón en su nariz para que abra bien la boca y luego rapidamente mientras le metes el pezón en la boca, con la otra mano apoyada por debajo de sus cervicales, en la parte alta de la espalda, le empujas hacia tu pecho. Con esta maniobra al empujarle desde la parte alta de la espalda, consigues que su cuello se vaya un poco hacia atrás arqueándolo y abre más la boca. Tienes que conseguir que esté completamente pegado a ti.

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La primera vez que vi como empujaban al bebe hacia mi pecho, pensé en los jugadores de rugby. Pero enseguida me di cuenta de lo que aliviaba el dolor y lo agusto que el niño mamaba. A si que la

puse en practica. Cogía aire, ponía el pezón en la nariz del niño y cuando abría bien la boca le decía, que viene el empujón y lo pegaba a mi.

Os puedo decir que después de la visita de las asesoras me sentí tan segura que al día siguiente me quité la pezonera. En mi caso la pezonera se llenaba de líquido y se movía cuando el niño le daba con la lengua. Por lo que me hacía más mal que bien. Psicológicamente me hacía pensar que me ayudaba a que me doliera menos. Pero con las dos posturas y “el empujón” deje de sentir miedo.

Dos meses y medio después seguimos disfrutando de la lactancia de una forma placentera. Sin mis asesoras de lactancia me hubiera rendido y además me habría sentido fatal. Si tienes un problema, no lo dudes, busca en tu ciudad y ponte en contacto con tus asesoras más cercanas.

María.

Alta demanda, baja ilusión…

Mi hijo tiene 27 meses y es un niño de alta demanda.
Cariñosamente lo llamamos el monstruo de la teta  y él, que se lo toma muy bien, me persigue con las manos como garras gritando Teta, teta, teta….

Nos reímos mucho con eso, pero también es verdad que hace unos meses, algo que antes me encantaba y me hacía sentir super bien, a empezado a hacerse un poco pesado. Y las noches con varios despertares se van haciendo largas.
Durante el día también me pide muchas veces y es rara la vez que se duerme si no es en mi pecho.

Otra cosa que me hace cuando vamos a natación es hundir la cabeza buscando el pecho, como si debajo hubiese un entrecot a la piedra.

Lo peor son todas las personas que intentan, supongo que con buena intención, dar consejos y te dicen que tienes que quitarle el pecho y lo argumentan con cualquier chorrada.

Quizás también influya que, al ser alérgico a la proteína de la leche de vaca y que no le hayan gustado ninguna de las leches vegetales que le he dado a probar, pues sólo quiera la mía.

Y lo increible  es la capacidad que tiene, para a oscuras, encontrar la teta a la primera como un cazador experto.

Tengo clarísimo que es una etapa y que pronto volveremos a disfrutar los dos de algo que es tan bonito y tan especial como la lactancia materna.
Mientras tanto, tendré que seguir lidiando con mi pequeño monstruo de la teta.

Sé que a muchas mujeres les pasa pero durante el segundo embarazo.

Espero que me contéis vuestras experiencias.

Zaira

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Mi fracasada lactancia. Dios, aun me duele…

Continuar escribiendo
Llevaba meses preparándome para ese momento. En un inicio no quería ni oír hablar de Lactancia Materna (LM). Pero los meses de embarazo fueron pasando, las hormonas subiendo, la información entraba en mi a mares… Y finalmente en el tercer trimestre cambié de opinión. Sí quería LM, lo deseaba, lo anhelaba. Estaba preparada y sabía que podía como mamífera que era.
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Nació mi vikinga. Fue el día más maravilloso de mi vida. (Puedes leer el parto aquí) No se agarró al nacer como otros bebés. Lo intentamos por mucho rato y yo agobiada decidí dejarlo por un rato.El primer día fue lleno de visitas en el hospital, una marea de amigos y familiares nos inundó. Mi pequeña durmió casi todo el día y apenas me la puse al pecho. Seguramente por pudor, por primeriza, por tonta, por burra… Ahora mismo los mandaría todos a tomar fanta y les pediría volver otro día. Esa noche fue bien, ella tenía hambre así que cada poco me la cambiaba de pecho. Estaba ilusionada, las dos en la penumbra de la noche, juntas, por fin solas disfrutando de esos momentos… No os mentiré, dolía y mucho. MUCHO.Pasé la noche, sin dormir mucho. 
El segundo día fue igual: Mucha gente y poca teta si recuerdo bien… Pero ella dormía plácidamente la mayor parte del tiempo. Hasta aquí más o menos bien. Hasta que a media mañana llegó una comadrona… “Uy, así no te coge bien el pezón”, luego llegó otra “Mejor así y no asá“, luego la primera volvió… “Te traigo una pezonera de silicona porque al tener el PEZÓN PLANO le irá mejor para agarrarse”… BLABLA BLABLA BLABLA…Nunca oí hablar de pezoneras, de pezones planos, de las mil posturas que hay… ¡¡¡Estaba verde, verde, verde como un aguacate!!! Pero nadie cercano estaba ahí para preguntar, para tener un referente, para ayudarme, para saber qué hacer… NADIE. Mi madre y mi suegra no dieron el pecho mas que unas semanitas y son de la quinta de “Mejor un buen biberón”.Tercer día, salimos del hospital bajitas de peso. Llegamos a casa y empieza la ODISEA, cada vez que tiene hambre llora desconsoladamente, no se agarra bien del todo, la leche no me ha subido aun…Cuarto día, vamos a clase de lactancia, la matrona lo ve todo feo. Y me siento incomprendida, decaída, asustada, perdida… Pero yo seguí con lo mío. Esa noche me subió la leche. ¡¡¡Por fin!!! Madre mía, mi salvación había por fin llegado. Se me pusieron los pechos como pelotas, tersos, tersos, tanto que la pezonera resbalaba, y Martina no se agarraba… Que llantera teníamos las dos juntas… ¡¡¡QUÉ CUADRO POR DIOS BENDITO!!! Mi prima me explicó cómo vaciarme un poco el pecho y finalmente conseguimos EMPEZAR nuestras andanzas en la Lactancia Materna.baby-crying-at-breastQuinto día, teníamos revisión en el hospital. Martina perdió más peso. Justo hacía 12h de la subida de la leche. Nos ingresaron de nuevo. 6 largos días que empezaron con un “Qué manera de matarla de hambre, dale un biberón por favor, estas nuevas mamás… Blablabla…” Del Pediatra de turno.
Nos subieron a planta de neonatos.
Lo primero que me dijeron: “Dejarás de darle pecho hasta que recupere el peso y podáis iros a casa. Te puedes sacar la leche en la sala de los sacaleches. Verás a otras mamás allí. De este modo sabremos cuanto toma.” Eso se me quedó clavado en la mente y en el pecho. Ahí estaba el fin de mi Lactancia Materna. Qué horror, ni nos había dado tiempo a hacernos la una a la otra que ya nos separaban.

Largas noches en la sala de los sacaleches cada tres horas, las mamás ni nos mirábamos. Eso era horrible. Una sala fría llena de aparatos. Cada una iba con su bote de cristal y cuando lo llenábamos con lo que podíamos nos íbamos. Oías perfectamente el tic-tac del reloj de pared. Ufff qué malos recuerdos. Y el ñiiiiiiiic-ñeeeeecñiiiiiiiic-ñeeeeec de los saca-leches.

Mi vikinga se los tomaba poco a poco. Pero finalmente se recuperó en 6 larguísimos días. Antes de irnos vinieron a vernos enfermeras, pediraras y comadronas. “Ahora póntela al pecho” me dijeron. ¿Qué? ¿Después de 6 días ahora me decís que me la ponga al pecho? Me la puse, y no hacía más que llorar y llorar. Me dijeron mil posturas, y me volvieron a poner las pezoneras… Ya estábamos otra vez. Cada una decía una cosa y yo con la cabeza como un bombo.

Llegamos a casa de nuevo y lo intenté todo un día. Fuimos a clase de lactancia de nuevo. Y la solución que me dio la comadrona fue relactar a mi hija. Resumiendo… Finalmente me dejaron un sacaleches.

Decidí sacarme la leche y no renunciar a mi Lactancia Materna. No estaba dispuesta a torcer el brazo tan pronto. Qué difícil fue la decisión. Qué frustración. Qué mal estar. Qué come-come tenía en mi cabeza. Era muy importante para mi. Estaba preparada y sentía cómo me la habían robado. Se había acabado. Finito. Qué dolor sentía…

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CUATRO MESES Y MEDIO MÁS TARDE… renuncié al sacaleches.  Me divorcié de él. No quería verlo más. Qué agobio. ¡Qué todo! Era como tener gemelos… Te la quitabas para dársela después. Doble trabajo. Noches sin dormir por sacarme la leche 45min, meterla en un bote, despertar a Martina, dársela, cambiarla, dormirla… Y volver a empezar en menos de hora y media… ¡AGOTADOR! Realmente llegas a admirar a todas las mamás que han tenido partos múltiples y siguen con su Lactancia Materna, muchas veces Lactancia Materna Exclusiva (LME). Olé, olé y olé. Me quito el sombrero.

Me compré la pastilla para cortarme la leche. Tardé días en ir a la farmacia desde que lo pensé. Y luego tardé semanas en tomármela desde que la compré. Un sentimiento de culpabilidad me atormentaba. Cada vez que veía bebitos mamando me comía por dentro la envidia sana. ¿Porqué yo no pude?

No lo se. Lo intenté. Y no lo conseguí. No tuve ayuda ninguna. No tuve apoyo ninguno. Nadie me aconsejó. y yo no sabía ni dónde preguntar.

Ahora es distinto. Martina tiene 24 meses. Estoy embarazada de 14 semanas y durante estos meses he conocido mujeres fantásticas, grupos fantásticos y sobretodo, sobretodo mi salvación. Ella se llama Núria.

Conocí a Núria en una de mis sesiones fotográficas. Hace ahora un mes exactamente. La fotografié amamantando a su hijo recién nacido mientras me explicaba que el mayor de dos años y medio aun tomaba pecho y por eso el pequeño lo había tenido tan fácil, ya que le salía leche a borbotones.

Cuando llegó el mayor lo primero que hizo fue ponerse al pecho que le dejaba libre su hermanito. Y allí con esa estampa delante me emocioné. Y rompí a llorar como una niña pequeña. Esa mujer lo había conseguido por partida doble. No sabéis lo que lloré… cómo nunca. Esa frustración, rabia, incomprensión que llevaba ya dos años dentro de mí salieron corriendo al exterior sin manera de poder aguantarme. Y entonces fue cuando Núria me explicó que ella era asesora de lactancia. Sí, ahora se que eso existe y que podría haber sido mi salvación, pero llegué tarde.
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Ahora, embarazada de mi segundo bebé gracias a ella tengo esperanzas, es más, tengo ilusión, estoy emocionada y todo, porqué se que lo conseguiré. Me prometió que en unas semanas nos íbamos a ver y que cuando naciera mi bebé vendría en cuanto la necesitara. Núria ha sido para mi un regalo caído del cielo. Me quitó la venda de los ojos y me hizo creer en mi. Y aquí estoy imparable, de nuevo vuelvo a ser yo, ¡¡¡Esa mujer optimista sin miedos dentro y capaz de afrontar cualquier reto que se me ponga delante!!!
 No me pongo a gritar porqué son las 12 de la noche en mi casa… que sino… ¡¡¡Qué EUFORIA!!!
Me voy a la cama… BONA NIT.

Lactancia materna

Antes de nacer mi hijo, yo tenía muy claro que quería amamantarlo, pero cuando nació tuve mil dudas. Sabía que no todas las mamas pueden hacerlo y tenía miedo de ser una de ellas. No hay nada malo en un biberón lo sé, pero mi ilusión era darle el pecho a mi pequeño.

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Las primeras horas son cruciales. Ponen a tu bebe en tu regazo y te dicen sin más explicaciones que le des el pecho. Es importante que él succione para que tener la subida de leche. Ahora tú, inexperta, intentas hacerlo lo mejor que sabes. Las enfermeras y la familia te dan mil consejos de como debes hacerlo, con la mejor intención, pero a ti sólo te ponen nerviosa y así te mandan a casa.

En los sucesivos días el pediatra controla el peso del pequeño, de esta manera valora si estás alimentando correctamente al bebe. Debido a la pérdida inicial de mi retoño, tuvimos que volver al día siguiente del alta al hospital y gracias a Dios todo iba muy bien.

Pero no es tan bonito o fácil como parece. Si tu pequeño no ha cogido bien el pecho, a los días sufres un dolor intenso…sí…tienes grietas y lo que debe ser placentero se convierte en un suplicio. Te dicen que debes relajarte, ¡jaaaa! ¿cómo una persona puede relajarse sintiendo dolor? Gracias a Dios esto dura tan sólo unos días y no le ocurre a todas las mamás. Yo, por suerte, no tuve que superar ese obstáculo; pues mi nene abría muy bien la boca y cogía toda la aureola.

Tuve otros problemas, debido a que tuve mucha leche, tenía que ponerme copas de plástico para no mojar la ropa, al llevar todo el día el pezón mojado y sin airear se creó un efecto invernadero que me produjo hongos en ambos pezones. Jamas había oído hablar de hongos en el pecho y menos como un problema de la lactancia. Lo llegué a padecer hasta tres veces y,os puedo asegurar, que el dolor es tan fuerte que no sólo duele al mamar si no hasta cuando te roza la ropa. Con mucha dedicación y paciencia pude superarlo y seguir amamantando placenteramente a mi bebé.

Lo sigo haciendo hasta ahora que mi pequeño no es tan bebé. Muchos son los comentarios negativos que he de oír, me dicen que es vicio pero a mí me encanta hacerlo. Es un momento sólo nuestro del que disfrutaré mientras él quiera. Esta es mi experiencia y vosotras…¿Qué handicaps tuvisteis que superar?

Bea

Mamis 2.0