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A contramarcha mejor

Una de las cosas que con este segundo he comprado es un nuevo sistema de retención infantil (SRI) o sillita de coche y para ello me empapé bien de toda la información posible para poder elegir la mejor opción.

Al mes y medio de nacer Julen tuvimos que hacer un viaje largo (4h) y queríamos que fuera seguro y cómodo. Por eso dejamos el maxicosi que usamos con Lucas que no contaba con todos los elementos de seguridad por ser muy antiguo y compramos un nuevo SRI.

Gracias a un grupo de asesores en Facebook, que aconsejo para cualquier duda que tengáis sobre sillitas de coche, descubrí cuáles son los elementos que hacen segura a una silla.

  • Arco antivuelco.
  • Pata de apoyo.
  • Sello Plus-test
  • Buen reclinado sobre todo para el grupo 0/1
  • Un buen sistema de reductores evolutivo.
  • Cuánto mayor tiempo a contramarcha (ACM) mejor.

Se recomienda siempre hacer la compra en tiendas especializadas para que sean ellos, profesionales del tema, quiénes te la instalen correctamente para la edad y peso del niño y te asesores según las características de tu coche.

En la provincia de Valencia una de las mejores tiendas para esto es Estil menut. Hay varias tiendas en Valencia, yo fui a la de Alfafar.

Allí probaron para mí coche, un Ibiza st del 2010, dos SRI: la klippan kiss 2 Plus y la Romer dual-fix. Aunque la que mayor reclinado ofrece es la kiss, en este coche en particular quedaba mejor la Romer. Ellos miden los grados de inclinación y todo pues para un bebé de esta edad debe tener un reclinado de 45° o menos, nunca más para que su abdomen este libre de presión. Total que compramos la Romer dual-fix.

Hay más opciones que estos dos SRI donde elegir. Todo depende de tu presupuesto, tu coche y tu bebé pero si quieres la mejor opción busca siempre asesoramiento. No soy ninguna especialista en el tema, solo quiero transmitirte mis conclusiones y opinión que espero te sirvan para no empezar de cero a la hora de ir a comprar algo tan importante como un SRI.

Bea

Mamis 2.0

Las comparaciones son odiosas

A nadie nos gusta que nos comparen con otra porque cada persona es un mundo pero sin querer, nuestro subconsciente siempre tiende a la comparación.

Ese es uno de mis grandes defectos. Ahora que soy doblemente madre no puedo evitar el comparar un hijo con otro. Patrones de sueño, peso, altura…

Y se que me estoy equivocando.

Todos somos diferentes y tenemos diferentes formas de alcanzar la madurez. Además la llamada hormona de la felicidad junto con esos casi seis años de diferencia hace que mis recuerdos del mayor se vean desfigurados y solo recuerde lo maravilloso que fue y lo duro que está siendo esta vez.

Alguna bimadre que le haya pasado lo mismo?

Pero eso no es todo. Es verano y la gente sale, sale mucho. Que si vacaciones, terracitas, cenas, playa… Y yo en casa, con mi bebé y la teta fuera casi todo el día… Sin poder evitarlo comparo mi vida aburrida y pienso en todas las actividades que podría hacer.

Otra vez, me estoy equivocando.

Y no, no me estoy perdiendo nada, habrá veranos para disfrutar pero estos momentos de mi hijo no volverán, las terrazas y la playa estarán al año que viene pero él crecerá y dejará de ser mi bebé.

Cuántas veces tenemos que reeducar nuestra mente!!! Sobre todo la mia jajajajaja. Mirar desde otra óptica nuestro mundo y circunstancias. Siempre parece que el pasado fue mejor o soñamos con el futuro y nos perdemos el maravilloso presente.

Os ha pasado esto en alguna ocasión?

Bea

Mamis 2.0

Cuando todo cambia en un minuto.

Todo nuestro mundo se ha puesto patas arriba de la noche a la mañana. De la tranquilidad de mi hogar a vivir con lo puesto en un hospital.

Todo empezó con una gastroenteritis que no era, unos síntomas que camuflaban otros hasta que vino el diagnóstico que sospechábamos, apendicitis!!!

El martes se levantó diciendo que le hacía daño la barriga, no le di importancia ya que no es la primera vez, pero al bajar al comedor, se fue corriendo al baño a vomitar. Mocos pensé ya que nos acompañan todo el año y le ofrecí el desayuno, pero a la mitad, de nuevo se fue al baño a vomitar.

Esto ya pintaba a un virus gastrointestinal así que corta ni perezosa, al rato le di suero a traguitos. Hasta ahí todo normal si no fuera porque se pasó toda la mañana quejándose. Esto me resultó raro ya que otras veces ha pasado por lo mismo y el no es un niño de quejarse así que por la tarde papá lo llevo a urgencias.

Cómo tenía su tripita blanda, el médico de turno dijo que era gastroenteritis y así volvieron a casa. Esa misma noche empezó a quejarse de dolor en el lado derecho, no le dimos mucha importancia pero nos pusimos en guardia.

Por la mañana, ya no podía bajar de su cama alegando dolor. Pintaba mal, su barriga ahora estaba dura y apenas se movía y cuando lo hacía, era a cámara lenta. Directamente fuimos a su pediatra, que ya sea dicho de paso, no hay otra mejor. Enseguida nos dio un volante para el hospital y que le hicieran una eco. Confirmada la inflamación de la apendiz, una ambulancia nos llevó al hospital más cercano con cirugía pediátrica.

Es una operación simple, algo que le ocurre a mucha gente pero cuando se trata de tu hijo de cinco años, el mundo se derrumba. Piensas mil veces que es muy pequeño para pasar por una operación.

Ha sido tan valiente que era la comidilla de médicos y enfermeras ya que ni lloró cuando le pusieron la vía ni al entrar a quirófano sin nosotros. Cómo siempre ha hecho que nos sintamos super orgullosos de él, un ejemplo para nosotros para seguir luchando.

Al ser por laparoscopia tan solo lleva dos pequeñas oberturas y el ombliguito con unos puntos reabsorbibles. En tres semanas podrá volver a sus rutinas veraniegas de piscina y jugar en la calle como todos los niños. Espero que no se le hagan muy largas 😓

Para mí han sido especialmente duros estos cuatro días de hospitalización. Tener que dejarlo en el hospital e irme a dormir sin él porque claro con el bebé de un mes y llevando la teta encima imposible dejarlo. Aún así pasábamos todo el día en el hospital con Julen y por la noche estaba papá con él. Pero el bloque de cirugía pediátrica nos pilla a 90km de casa, así que tuvimos que dormir fuera de casa.

Gracias a Dios se está recuperando genial, ya se mueve como quiere y no le tiran los puntos. De hecho tienes que recordarle… Cariño no corras, no hagas el bruto!!!

Aún cuando pasan por mi mente las imágenes de esos días no puedo evitar llorar, ponerme triste y es que todavía sigo hormonática perdida pero poco a poco, viéndolo tan bien, lo dejaremos en un mal recuerdo que formará parte de nuestras vidas.

Bea

Mamis 2.0

Del hospital a casa.

Ya hemos pasado el primer mes y la verdad ha sido y está siendo durillo, para que voy mentir. Ya no recordaba lo que era no dormir por las noches. Y es que mi pequeño glotón se despierta cada dos horas para mamar y en una de esas (su favorita son las seis de la mañana) se desvela. Osea que duermo tan solo hora y media seguida y un total de cómo mucho cinco horas si llega.

A nivel físico me he recuperado enseguida, a la semana ya había perdido todo el peso de más y los cinco puntos del desgarro no me han dolido para nada.

A nivel psicológico u hormonal, ahí vamos. Tengo mis momentos de bajón pero hasta la fecha puedo respirar ya que no me ha visitado mi depresión post parto y eso para mí ya es mucho. Eso sí, tengo unas lagunas de memoria!!!! Lo peor vendrá cuando a papá se le acaben estas maravillosas ocho semanas de paternidad y me quede sola en casa con mis dos chicos. Porque la verdad es que me ayuda mucho y el ratito que se ocupa el de todo y yo duermo la siesta es fabuloso.

Este mes ha dado mucho de sí. De hecho creo que voy a pedir que añadan dos deportes olímpicos mas para las siguientes Olimpiadas, comer en relevos y la maratón indoor. Decidme por favor que no soy la única que recorre toda la casa cual maratón de gran resistencia para que su retoño se duerma o al menos no llore. O…como conseguir comer o cenar los tres a la vez, casi misión imposible ya que el pequeñín se resiste a esas horas a estar en la hamaquita.

Y si consigues ser el mejor en estas dos pruebas deportivas, te conceden la medalla al eructo. Porque no se lo que es ir limpia jajajaja.

Lo tomaremos con humor y paciencia, porque la maternidad es muy bonita pero también es dura sobretodo los primeros meses en los que ambos nos tenemos que conocer y adaptar. Pienso muchas veces que no debe ser fácil la vida extrauterina. Dentro no sienten ni hambre, ni frío ni calor, ni dolor de barriga, y después se les acumula mil sensaciones que gestionar y nosotr@s debemos ayudarles y enseñarles a vivir.

Bea

Mamis 2.0

El parto que me hizo curar las viejas heridas

Al final se cumplieron mis temores, volvía a encontrarme de nuevo pasada de cuentas y sin signos evidentes de parto. Iba a tener que enfrentarme de nuevo a un parto inducido. Pero como no hay dos partos iguales, este fue totalmente diferente del primero.

Domingo 2 de junio, 9:00 Ingreso en el hospital y me colocan el proper de prostaglandinas. En mi otro parto con esto me sobró para romper aguas y ponerme de parto con cero dilatación pero esta vez, estuve todo el domingo con contracciones moderadas pero no rítmicas que no consiguieron nada más que dilatar dos cm. Ante este frustrante panorama, decidieron a las siete de la tarde quitarme el proper para que pudiera descansar esa noche para a primera hora del lunes empezar con la oxitocina.

Esa noche sería la última. Dejaria mi barriga de embarazada y conocería a la otra razón de mi vida. Tenia miedo a lo desconocido, a ese gotero de oxitocina que decían más doloroso que las contracciones naturales de parto.

Con estos sentimientos, bien temprano me desperté y me preparé para el nuevo día. A las ocho y media, sin haber podido desayunar siquiera, se me llevaron a la sala de dilatación. Allí las contundentes palabras del comadrón me llenaron de ilusión: de aquí no sales sin tu bebé 😍. Si todo va bien no te vamos a llevar a paritorio ni nada.

Y así fue. Me pusieron el gotero de oxitocina y me rompieron la bolsa. Sabiendo lo que sabía y con la experiencia de mi parto anterior, no quería pasar las contracciones tumbada en la cama, así que pedí una pelota de pilates y con ella empecé a sentir las primeras contracciones.

Pase las primeras horas de dilatación con la pelota y dando pequeños paseos alrededor de la cama hasta que las contracciones se me hicieron insoportables. Tenia calambres en la pierna izquierda que estando de pie me dejaban paralizada.

Me hubiera gustado dar a luz sin epidural, como nuestras madres, como muchas mujeres valientes que conozco a las que admiro por este hecho. Pero yo conociendo mi límite, pedí la epidural, estaba ya agotadisima y me parecía imposible aguantar más.

Después de ponerme la epidural seguía notando las contracciones, una gran presión, pero ya de forma soportable. En ese momento vino el comadrón a revisarme. Ya estaba de 6cm!!!! Y tan solo eran las 12:30 de la mañana!!! Eso sí, imaginaros cuántas contracciones y su intensidad que la enfermera entró para bajarme el gotero.

Optimista que estaba, llamé por teléfono a mi madre para decirle que por la tarde viniera con Lucas porque Julen ya habría nacido. Y así fue. A la 13:30 avisé al comadrón de que tenía muchas ganas de empujar. Me hizo un tacto y sus palabras me hicieron reír de alegría: ya estás preparada, preparo todo y a empujar.

Todo fue más rápido de lo que había imaginado, dilaté en cinco horas y a las 13:46 Julen dijo hola al mundo. Noté como salía, su cabeza, sus piernas…hicimos el piel con piel algo que no pude hacer en mi primer parto, me enseñaron la placenta y fue el parto activo más bonito que jamás imaginé. Un parto fuera de paritorios, en una habitación de dilatación, un parto sin instrumentalizar, un parto que me ha hecho resarcirme de todo lo mal que lo pasé en el anterior a pesar de tener puntos por un desgarro grado dos. Un parto que curó viejas heridas.

Ahora empieza otro capítulo de mi vida, la bimaternidad. Ya os iré contando!!!

Y mil gracias a Javier! Ese matrón del Hospital de Manises que hizo que tuviera un parto bonito.

Bea

Mamis 2.0