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El parto que me hizo curar las viejas heridas

Al final se cumplieron mis temores, volvía a encontrarme de nuevo pasada de cuentas y sin signos evidentes de parto. Iba a tener que enfrentarme de nuevo a un parto inducido. Pero como no hay dos partos iguales, este fue totalmente diferente del primero.

Domingo 2 de junio, 9:00 Ingreso en el hospital y me colocan el proper de prostaglandinas. En mi otro parto con esto me sobró para romper aguas y ponerme de parto con cero dilatación pero esta vez, estuve todo el domingo con contracciones moderadas pero no rítmicas que no consiguieron nada más que dilatar dos cm. Ante este frustrante panorama, decidieron a las siete de la tarde quitarme el proper para que pudiera descansar esa noche para a primera hora del lunes empezar con la oxitocina.

Esa noche sería la última. Dejaria mi barriga de embarazada y conocería a la otra razón de mi vida. Tenia miedo a lo desconocido, a ese gotero de oxitocina que decían más doloroso que las contracciones naturales de parto.

Con estos sentimientos, bien temprano me desperté y me preparé para el nuevo día. A las ocho y media, sin haber podido desayunar siquiera, se me llevaron a la sala de dilatación. Allí las contundentes palabras del comadrón me llenaron de ilusión: de aquí no sales sin tu bebé 😍. Si todo va bien no te vamos a llevar a paritorio ni nada.

Y así fue. Me pusieron el gotero de oxitocina y me rompieron la bolsa. Sabiendo lo que sabía y con la experiencia de mi parto anterior, no quería pasar las contracciones tumbada en la cama, así que pedí una pelota de pilates y con ella empecé a sentir las primeras contracciones.

Pase las primeras horas de dilatación con la pelota y dando pequeños paseos alrededor de la cama hasta que las contracciones se me hicieron insoportables. Tenia calambres en la pierna izquierda que estando de pie me dejaban paralizada.

Me hubiera gustado dar a luz sin epidural, como nuestras madres, como muchas mujeres valientes que conozco a las que admiro por este hecho. Pero yo conociendo mi límite, pedí la epidural, estaba ya agotadisima y me parecía imposible aguantar más.

Después de ponerme la epidural seguía notando las contracciones, una gran presión, pero ya de forma soportable. En ese momento vino el comadrón a revisarme. Ya estaba de 6cm!!!! Y tan solo eran las 12:30 de la mañana!!! Eso sí, imaginaros cuántas contracciones y su intensidad que la enfermera entró para bajarme el gotero.

Optimista que estaba, llamé por teléfono a mi madre para decirle que por la tarde viniera con Lucas porque Julen ya habría nacido. Y así fue. A la 13:30 avisé al comadrón de que tenía muchas ganas de empujar. Me hizo un tacto y sus palabras me hicieron reír de alegría: ya estás preparada, preparo todo y a empujar.

Todo fue más rápido de lo que había imaginado, dilaté en cinco horas y a las 13:46 Julen dijo hola al mundo. Noté como salía, su cabeza, sus piernas…hicimos el piel con piel algo que no pude hacer en mi primer parto, me enseñaron la placenta y fue el parto activo más bonito que jamás imaginé. Un parto fuera de paritorios, en una habitación de dilatación, un parto sin instrumentalizar, un parto que me ha hecho resarcirme de todo lo mal que lo pasé en el anterior a pesar de tener puntos por un desgarro grado dos. Un parto que curó viejas heridas.

Ahora empieza otro capítulo de mi vida, la bimaternidad. Ya os iré contando!!!

Y mil gracias a Javier! Ese matrón del Hospital de Manises que hizo que tuviera un parto bonito.

Bea

Mamis 2.0

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A punto de caramelo

39 semanas

Y qué nervios!!!! Cuántos sentimientos encontrados!!! Después de nueve meses estoy a punto de tener a mi niño en brazos!!!

Estos últimos tres meses han sido los mejores del embarazo a pesar de las dimensiones de mi barriga, eso si, no me he librado de ciertos inconvenientes propios de mi estado como los ardores u hongos vaginales. Para los ardores os recomiendo tomar infusiones de jengibre, mano de santo! Y los hongos… la matrona me recetó un óvulo y una crema que me fue muy bien. Para cualquier duda, vuestra matrona es vuestra mano derecha.

En este último trimestre no puede faltar una sesión de fotos, porque no hay nada más bonito que la barriga de una embarazada. Nosotros la hicimos low cost, en casa y con los medios que teníamos porque queríamos unas fotos divertidas y diferentes. Somos muy tímidos para hacer el tonto con un fotógrafo así que tiramos mano de un trípode y el disparo automático.

Aquí tenéis una muestra. Y no os lo había desvelado todavía pero como veis se llamará Julen 👶🏼. El nombre costó decidirlo 🤣 no nos poníamos de acuerdo mi marido y yo. Al final le dejé ganar jajajajaja. Era lo justo, yo elegí el de Lucas.

Es difícil describir todos los sentimientos que se me agolpan llegado este punto, desde las lágrimas hasta la más pura felicidad, de la incertidumbre a la seguridad. Me agobia tener un parto inducido como me ocurrió con mi primer hijo (puedes leerlo aquí). Quiero ponerme de parto, quiero saber que es tener contracciones naturales, espaciadas, seguidas, fuertes o débiles. Quiero un parto por sorpresa. Sé que ahí dentro no se va a quedar, sé que por mucho que tarde, si no quiere salir antes de las 42 semanas, me lo provocarán. Pero ese no es mi parto soñado.

Seguro que alguna se le pasa por la cabeza todas esas historias que andan por la red sobre métodos para ponerse de parto. Haz el amor, baila, anda, sube muchas escaleras… A muchas mujeres les funcionará, no lo dudo, pero a mi nada me funcionó con Lucas y de momento tampoco con este segundo embarazo.

Cuando estoy optimista, pienso en que no me queda nada para verlo y me lleno de energía. Siento una contracción… Otra… Visualizo el momento e imagino que ha llegado la hora, pero entonces, todo se para y pasan los días.

Nunca se sabe, pero en principio no está en nuestros planes tener más hijos y será mi último embarazo. Pensar que no voy a volver a sentir vida dentro de mi me llena de tristeza. Que contradicción!!! Querer verle la cara y a la vez desear que esto no acabe nunca.

Ya veis, vivo en un vaivén de emociones, una montaña rusa. Será que estoy a punto de caramelo?

Bea

Mamis 2.0

La habitación del bebé

Me hace mucha ilusión compartir con vosotr@s el resultado final de la habitación del bebé. No es que sea la habitación más bonita del mundo, de hecho es muy pequeña, pero me siento muy orgullosa de cómo nos ha quedado.

Si lo se, seguro que no duerme mucho ahí, que prefiere mis brazos y mi cama, pero en estos nueve meses de espera mi mayor satisfacción es hacer cosas para el nuevo miembro de la familia.

Es super sencilla, no tiene muchas florituras pero ahí radica su luminosidad y la calma que proyecta, o al menos esa es mi sensación cuando entro.

Escogimos el verde mint porque os he de confesar que estoy enamorada de ese color y fuera el que fuera el sexo del bebé, tenía claro que la quería pintar así. En vez de cuadros, hemos optado por vinilos sencillos monocromáticos, en grises. Todo muy neutro ya que de los colores fuertes me canso enseguida.

El estor es el que ya teníamos, blanco que deja pasar la luz pero es imposible ver el exterior ni que te vean desde la calle.

La alfombra fue todo un hallazgo, comprada de Naf Naf a través de Privalia. Lavable en lavadora, de algodón y con tintes naturales. Y a un precio inmejorable.

La butaca tiene la misión de ser sillón de lactancia. Es una butaca antigua que vino a piezas desde Francia y su dueño, una persona muy especial, me la regaló. Claro como podéis imaginar no era así para nada, era de madera oscura y tapicería granate🙆‍♀️ pero después de pintarla y ponerle una tapicería acorde a su uso…es una cucada!

La cuna es la misma donde durmió Lucas pero con otros cordinados. Tanto las chichoneras como la funda nórdica son hechas a mano de tela de batista calada que deja entrever un gris claro.

Aunque en la foto no se vea, la habitación es tan peque que no puedes coger perspectiva, hay un armario empotrado para toda su ropita y demás.

Cada persona tenemos nuestros gustos personales pero… Qué os parece? Os gusta el resultado?

Bea

Mamis 2.0

Segundo trimestre

Tic-tac, tic-tac

Ya estoy de 36 semanas…casi casi en la cuenta atrás… Que nervios!!! Y la verdad estoy liadilla y aunque quiero escribir, no me da la vida. Y es que ahora que me encuentro con unas pocas mas de energías, estoy con el síndrome del nido jajajaja….lavando ropa que usaré para el bebé, pintando y decorando su habitación, y preparando la casa en general.

Antes de contaros la última fase por la que estoy pasando, me gustaría poneros en antecedentes de lo que fue mi segundo trimestre de embarazo.

No me preguntéis porqué pero todas las Navidades cojo la gripe o un catarro monumental de esos que necesitas antibiótico si o si. Y claro embarazada no iba ser menos y eso que me vacuné. Semana 17, 21 de diciembre, ecografía para conocer el sexo de nuestr@ lentejuela, comida de empresa y yo con un catarro… Días y días me pasé con la nariz tapada, sin poder dormir por las noches del ahogo. Iba al médico y Paracetamol hasta que mis mocos decidieron expandirse por toda mi cara. Hasta las encías tenía inflamadas y un dolor facial… Total que al final sinusitis aguda. De nuevo antibióticos.

Y si, ese día supimos que se estaba cociendo en mi interior!!! Claramente y sin ninguna duda yo misma pude comprobar que era  ¡¡¡¡¡¡¡NIÑO!!!!!!!

 

En la eco 20 o morfológica, todo se vio bien, todo estaba correcto. Pero alrededor de la semana 24 me hicieron otra eco vaginal (está con Lucas no me la hicieron)  para comprobar el cuello del útero y descartar parto prematuro. Mi cuello era largo, no había riesgo pero… La placenta era marginal😕. ¿Qué quiere decir esto? Pues vamos, no es el riego de una placenta previa pero hasta que el útero creciera y la placenta subiera, había riesgo de sangrado y por tanto tenía que guardar un reposo relativo y nada de relaciones sexuales. Todo salió bien y gracias a Dios no hubo susto. La placenta ahora mismo está colocada correctamente y es una placenta anterior.

Y ya se sabe, con un niño en edad escolar tienes un foco de virus constante en casa. Así que como iba a librarme de pillar gastroenteritis??? Por suerte no fue muy aguda.

Pero vamos que entre unas cosas y otras, encontrarme lo que se dice bien y con ganas de hacer cosas, cuatro días y claro ahora me pilla el toro, justo ahora que estoy gordisima, es cuando mas me muevo. C’est la vie.

A pesar de los pesares, todo merece la pena. Notar como se mueve, su hipo, oir su corazón… Estoy enamorada de esa personita sin haberla visto y muero de ganas de conocerla…

Bea

Mamis 2.0

 

 

 

 

Después del positivo. Los tres primeros meses.

Este embarazo está siendo muy diferente del primero, ya lo dicen, cada embarazo es un mundo.

En mi caso, mi primer embarazo fue muy placentero, cero complicaciones cero molestias y dormir tanto como quisiera. No supe que eran los ardores o levantarme al baño mil veces hasta el último mes. No sabía lo que era sentirme cansada a pesar de estar trabajando y de parecer una mesa camilla (es lo que tiene tener hambre a todas horas y que todo te siente bien 😅). Vamos un embarazo de lujo y claro, una servidora no estaba acostumbrada a todas esas molestias propias que con este segundo estoy teniendo.

Al igual que hice con Lucas, sobre la semana 7 fuimos al gine para oír por primera vez su corazón y asegurarnos que todo iba bien. En esta visita ya me vine con mi primer tratamiento, tenía infección de orina. Es verdad que es algo típico en las mujeres embarazadas pero no en el primer trimestre!!! Y yo…que nunca tuve infección jamás!!!

Vomitar lo que se dice vomitar, gracias a Dios las puedo contar con los dedos de una mano pero ese malestar continuo sin importar que tengas el estómago lleno o vacío me acompañó hasta bien entrado el segundo trimestre. Eso sí, no veas cómo estoy guardando la línea, kilos he cogido los justos.

Otra molestia que no había experimentado en mi primer embarazo ha sido la sensación de tener taquicardias. Que desagradable!!! 😟 Mi tensión estaba y está, fabulosa y en cambio noto, ahora menos que al principio, como si el corazón se me fuera a salir del pecho sobre todo en momentos concretos como después de comer o al acostarme. Esta sensación es muy típica de los ataques de ansiedad, pero desconocida para mi en el embarazo. Se supone que es porque mi cuerpo bombea más sangre…

Y que decir de ese cansancio extremo a todas las horas del día? Llegaba la noche y me encontraba tan mal que parecía que iba a morir (que exagerada soy jajajaja) pero a la vez, no podía decir que es lo que me dolía porque dolor no tenía. Esto por suerte ya pasó y ahora me agoto pero no me encuentro con ese mal general.

Se supone que en este periodo te duermes por los rincones, en otras palabras, que pareces la bella durmiente. Pues no. Yo tenía mucho insomnio. Que contrahecha!!!

Pero el segundo trimestre no estuvo más relajado… Esto será otro post porque la lavadora me espera.

Por cierto, ¿No os he dicho todavía el sexo del bebé????? Sorpresa sorpresa!

Bea

Mamis 2.0