Cuando todo cambia en un minuto.

Todo nuestro mundo se ha puesto patas arriba de la noche a la mañana. De la tranquilidad de mi hogar a vivir con lo puesto en un hospital.

Todo empezó con una gastroenteritis que no era, unos síntomas que camuflaban otros hasta que vino el diagnóstico que sospechábamos, apendicitis!!!

El martes se levantó diciendo que le hacía daño la barriga, no le di importancia ya que no es la primera vez, pero al bajar al comedor, se fue corriendo al baño a vomitar. Mocos pensé ya que nos acompañan todo el año y le ofrecí el desayuno, pero a la mitad, de nuevo se fue al baño a vomitar.

Esto ya pintaba a un virus gastrointestinal así que corta ni perezosa, al rato le di suero a traguitos. Hasta ahí todo normal si no fuera porque se pasó toda la mañana quejándose. Esto me resultó raro ya que otras veces ha pasado por lo mismo y el no es un niño de quejarse así que por la tarde papá lo llevo a urgencias.

Cómo tenía su tripita blanda, el médico de turno dijo que era gastroenteritis y así volvieron a casa. Esa misma noche empezó a quejarse de dolor en el lado derecho, no le dimos mucha importancia pero nos pusimos en guardia.

Por la mañana, ya no podía bajar de su cama alegando dolor. Pintaba mal, su barriga ahora estaba dura y apenas se movía y cuando lo hacía, era a cámara lenta. Directamente fuimos a su pediatra, que ya sea dicho de paso, no hay otra mejor. Enseguida nos dio un volante para el hospital y que le hicieran una eco. Confirmada la inflamación de la apendiz, una ambulancia nos llevó al hospital más cercano con cirugía pediátrica.

Es una operación simple, algo que le ocurre a mucha gente pero cuando se trata de tu hijo de cinco años, el mundo se derrumba. Piensas mil veces que es muy pequeño para pasar por una operación.

Ha sido tan valiente que era la comidilla de médicos y enfermeras ya que ni lloró cuando le pusieron la vía ni al entrar a quirófano sin nosotros. Cómo siempre ha hecho que nos sintamos super orgullosos de él, un ejemplo para nosotros para seguir luchando.

Al ser por laparoscopia tan solo lleva dos pequeñas oberturas y el ombliguito con unos puntos reabsorbibles. En tres semanas podrá volver a sus rutinas veraniegas de piscina y jugar en la calle como todos los niños. Espero que no se le hagan muy largas 😓

Para mí han sido especialmente duros estos cuatro días de hospitalización. Tener que dejarlo en el hospital e irme a dormir sin él porque claro con el bebé de un mes y llevando la teta encima imposible dejarlo. Aún así pasábamos todo el día en el hospital con Julen y por la noche estaba papá con él. Pero el bloque de cirugía pediátrica nos pilla a 90km de casa, así que tuvimos que dormir fuera de casa.

Gracias a Dios se está recuperando genial, ya se mueve como quiere y no le tiran los puntos. De hecho tienes que recordarle… Cariño no corras, no hagas el bruto!!!

Aún cuando pasan por mi mente las imágenes de esos días no puedo evitar llorar, ponerme triste y es que todavía sigo hormonática perdida pero poco a poco, viéndolo tan bien, lo dejaremos en un mal recuerdo que formará parte de nuestras vidas.

Bea

Mamis 2.0

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