A punto de caramelo

39 semanas

Y qué nervios!!!! Cuántos sentimientos encontrados!!! Después de nueve meses estoy a punto de tener a mi niño en brazos!!!

Estos últimos tres meses han sido los mejores del embarazo a pesar de las dimensiones de mi barriga, eso si, no me he librado de ciertos inconvenientes propios de mi estado como los ardores u hongos vaginales. Para los ardores os recomiendo tomar infusiones de jengibre, mano de santo! Y los hongos… la matrona me recetó un óvulo y una crema que me fue muy bien. Para cualquier duda, vuestra matrona es vuestra mano derecha.

En este último trimestre no puede faltar una sesión de fotos, porque no hay nada más bonito que la barriga de una embarazada. Nosotros la hicimos low cost, en casa y con los medios que teníamos porque queríamos unas fotos divertidas y diferentes. Somos muy tímidos para hacer el tonto con un fotógrafo así que tiramos mano de un trípode y el disparo automático.

Aquí tenéis una muestra. Y no os lo había desvelado todavía pero como veis se llamará Julen 👶🏼. El nombre costó decidirlo 🤣 no nos poníamos de acuerdo mi marido y yo. Al final le dejé ganar jajajajaja. Era lo justo, yo elegí el de Lucas.

Es difícil describir todos los sentimientos que se me agolpan llegado este punto, desde las lágrimas hasta la más pura felicidad, de la incertidumbre a la seguridad. Me agobia tener un parto inducido como me ocurrió con mi primer hijo (puedes leerlo aquí). Quiero ponerme de parto, quiero saber que es tener contracciones naturales, espaciadas, seguidas, fuertes o débiles. Quiero un parto por sorpresa. Sé que ahí dentro no se va a quedar, sé que por mucho que tarde, si no quiere salir antes de las 42 semanas, me lo provocarán. Pero ese no es mi parto soñado.

Seguro que alguna se le pasa por la cabeza todas esas historias que andan por la red sobre métodos para ponerse de parto. Haz el amor, baila, anda, sube muchas escaleras… A muchas mujeres les funcionará, no lo dudo, pero a mi nada me funcionó con Lucas y de momento tampoco con este segundo embarazo.

Cuando estoy optimista, pienso en que no me queda nada para verlo y me lleno de energía. Siento una contracción… Otra… Visualizo el momento e imagino que ha llegado la hora, pero entonces, todo se para y pasan los días.

Nunca se sabe, pero en principio no está en nuestros planes tener más hijos y será mi último embarazo. Pensar que no voy a volver a sentir vida dentro de mi me llena de tristeza. Que contradicción!!! Querer verle la cara y a la vez desear que esto no acabe nunca.

Ya veis, vivo en un vaivén de emociones, una montaña rusa. Será que estoy a punto de caramelo?

Bea

Mamis 2.0

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