Cuando tu bebé no es como lo habías soñado by Vanesa del blog ¿Y de verdad tienes tres?

Llega ese momento en el que decides ser madre. A veces cuesta más tiempo, a veces menos, pero al final el milagro se produce. Esas dos rayitas y ese análisis que te lo confirman y ahí ya cambia todo. Ilusiones, planes, proyectos, imágenes casi reales que se proyectan en tus pensamientos y en tus sueños acerca de cómo será, de sus primeros pasos, sus primeras palabras…

Sin embargo hay ocasiones en las que ocurre que el embarazo sufre de complicaciones, o hay sufrimiento fetal, o problemas en el parto, o alguna lesión adquirida… de manera que de pronto te das cuenta de que tu bebé, tu niño, es diferente.

A veces tu instinto de madre te lo dice, otras veces el propio desarrollo de tu pequeño te va dando las señales, otra los propios profesionales serán los que te lancen el jarro de agua fría.

Y todo se derrumba. Tu hijo soñado, ese con el que habías trazado mil planes, con el que habías soñado tantas veces es un niño con una serie de necesidades especiales. Con diversidad funcional, discapacidad, capacidades diferentes, con lesión cerebral…cientos de acepciones diferentes según la persona o el momento, pero al final lo que vienen a decirte es que “algo no marcha bien” y “su desarrollo no es normal”.

Es el momento del duelo. Sí, el duelo. Es una pérdida brutal de expectativas. Tus emociones se desbordan; experimentas enfado, tristeza, culpa, derrota. Porque, desde la sinceridad más honesta y cruel, nadie se queda embarazada buscando a conciencia tener un hijo con diversidad funcional, con discapacidad. Es un hecho.

Pero como seres humanos que somos, hemos aprendido a levantarnos tras cada caída, y esos momentos de dolor, necesarios  por otro lado, pasan y llega la fase de la lucha, de los tratamientos, de la esperanza, de adaptación a una nueva vida, de una maternidad diferente.

Se altera, no sólo tu existencia como madre y mujer, sino todo tu mundo. Tus creencias cambian, tu escala de valores, tus intereses, tus prioridades.

De repente ese pequeño, al que sostienes en brazos, que desprende ese aroma tan suyo que se te mete en las entrañas y no vas a olvidar jamás,  se convierte en el ser más perfecto del mundo a tus ojos. Y te olvidas de todo lo demás. Las terapias las asumes como rutina, como parte de tu vida, tan necesarias como alimentarle, vestirle o darle mimos.

Se va dando un proceso inconsciente de naturalización, si se puede decir así. No hay, ni debe haber temor de exponerlo al mundo, a la vida.

Las madres de niños con alguna lesión cerebral sentimos de una manera distinta, ni mejor ni peor. Es el amor de la superación, de la comprensión, de la entrega más incondicional.

Esos niños han llegado para hacernos mejores personas, a nosotros, sus familias y a los que le rodean. Te dotan de una sensibilidad, entereza, fortaleza…que jamás pensaste que podría existir. Pero así es.

Mi hijo no sólo me ha cambiado la vida. Ha hecho que la vida de todos los que le conocemos sea maravillosa. Ha hecho que aprendamos a valorar lo más pequeño como el don más preciado, que cada logro sea vivido con la intensidad de las grandes hazañas. He perdido el pudor, la vergüenza a abrirme a los demás por miedo a los juicios de valor. Me ha enseñado la grandeza que se esconde en mí, lo que valgo y lo que puedo hacer en este mundo.

Por ello, nunca me cansaré de repetirlo, si naciera otra vez, no lo querría de otra manera.

 Vanesa

Mil gracias Vanesa por contarnos tu experiencia que como siempre te he digo, es un gran ejemplo de superación y optimismo! 

Si queréis conocer un poco más a Vanesa, os animo a visitar su blog ¿Y DE VERDAD TIENES TRES?

Haga clic en Opciones

Anuncios

5 comentarios en “Cuando tu bebé no es como lo habías soñado by Vanesa del blog ¿Y de verdad tienes tres?

    1. Puede pasarnos a cualquiera. Al margen del tema hereditario en el que puedes saberlo, el resto es una lotería. Pero la única certeza es que al final será tu hijo. Independientemente de que ande o no, hable o no. Y tú su madre. Y habrá una relación especial y dura pero también gratificante porque lo esm Aunque haya muchos momentos durísimos. Un beso grande

      Le gusta a 2 personas

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s