Cómo ser una mami trabajadora y no morir en el intento

Active mother with baby in a sling

Siempre he sido una mujer trabajadora. Por suerte al tener mi padre empresa propia nunca me ha faltado el trabajo, aunque en ciertos momentos de la vida, eso no lo valoraba.

Cuando me quedé embarazada lo tenia clarísimo. Después de dar a luz disfrutaría de mis 4 meses de baja por maternidad, que me iban a venir genial, ya que nunca había disfrutando de un largo periodo de tiempo en mi casa, desconectada del mundo laboral. Además, en ese momento, lo necesitaba mas que nunca. Debido a la crisis, mi día a día en el trabajo se había convertido en un estrés, del que ya necesitaba salir por un tiempo.

El niño se quedaría con mi madre mientras yo estaba en la oficina. Todo parecía estar tan claro……… hasta que llego mi bollito. Ahí todo cambió.

Al principio de ser mami, como no hay mucho tiempo de pensar, pues me dedique a él las 24 horas del día. Pero, cuando llegó el momento de tener que volver al trabajo, me era imposible de los imposibles separarme de él. ¿Cómo podía ser si yo lo había tenido tan claro desde siempre? pues no, no pude volver al trabajo.

Hablé con mi padre y tan normal, me dijo que me cogiera el tiempo que hiciera falta, que el bebe era muy pequeño y solo tomaba pecho, y con quien tenía que estar era con su madre. Así fue como me quedé 15 felices meses al lado de mi bollito, hasta que llegó el momento en que tuve que volver a mi sillón de toda la vida pero ya convertida en mamá.

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Trabajo en una oficina y he vuelto a media jornada. Una semana trabajo de tardes y otra de mañanas. Al principio todo parecía un mundo: separarme de mi niño unas horas, que para mí parecían no terminar nunca; volver a mi trabajo de toda la vida en el que me sentía una extraña después de tanto tiempo; y a su vez, seguir haciendo las tareas de la casa como hasta entonces, pero ahora con un bebé de 15 meses. Pensaba que no iba a poder nunca.
Fueron pasando las semanas y poco a poco me fui adaptando perfectamente tanto al trabajo, como a pasar unas horas del día separada de mi niño.
Las tareas de la casa, con la ayuda de mi marido, se iban haciendo sin darnos apenas cuenta. Hasta que por fin, a día de hoy, puedo decir que estoy perfectamente adaptada a mi trabajo, a mi casa y a mi niño.

Aunque al principio parezca un mundo, os aseguro que terminas adaptándote perfectamente, y también viene bien desconectar por un rato de la casa, los hijos y el marido. Así, cuando volvemos a estar los tres juntos de nuevo después de un día de trabajo, nos pillamos con más ganas y disfrutamos a tope de nuestra compañía.

Rosa Mª

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